Por qué el impuesto a las grandes fortunas de Podemos está abocado al fracaso

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El último encontronazo entre Unidas Podemos y PSOE se ha producido tras la propuesta de un impuesto a las grandes fortunas lanzada por Pablo Iglesias. Este nuevo tributo, que sustituiría al impuesto sobre el Patrimonio regulado por las autonomías, gravaría entre el 2% y 3% de los patrimonios que superen el millón de euros y, según cálculos del partido, podría recaudar más de 11.000 millones.


Sin embargo, las carteras económicas capitaneadas por Nadia Calviño y María Jesús Montero no ven con buenos ojos la iniciativa de su socio de Gobierno. Montero ha desacreditado en público la necesidad de un nuevo impuesto, prefiriendo exprimir los impuestos que ya existen.


También el máximo responsable del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) ha sostenido que la recaudación está sobrevalorada: "se trata de una cifra muy alta, irreal. Asegurar que se va a recaudar casi la mitad de lo que aporta Sociedades... Nos parece demasiado", confesó Jesús Sanmartín en 'El Mundo'.


Quizá la experiencia comparada relativiza bastante tanto la capacidad de implementación del tributo como su efectividad a la hora de obtener ingresos. De hecho, este impuesto estuvo en vigor en Europa durante bastantes años hasta que varios países empezaron a eliminarlo de su sistema tributario. Mientras que en la década de los 90 doce países del Continente compartían el impuesto, en la actualidad solo Noruega, Suiza, Bélgica y España siguen gravando las grandes riquezas personales. ¿Qué ha pasado para que Alemania, Austria, Finlandia o Dinamarca hayan dejado de aplicar este tributo?


Impuesto patrimonio


DOBLE IMPOSICIÓN...


Un problema apuntado por varios economistas es que el impuesto a las grandes fortunas supondría una doble imposición al gravar el mismo bien por el cual ya se tributa mediante el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) o mediante el IBI (Impuesto sobre los Bienes Inmuebles). Una doble imposición que además penalizaría el ahorro.


Pongamos el caso de un contribuyente que gana 100, paga 37 por IRPF, consume 13 y ahorra 50 en un año fiscal; el nuevo tributo de Podemos castigaría el remanente conservado por el ciudadano, que, además, ya habría pagado por sus rentas como persona física.


... Y ESCASA RECAUDACIÓN


Pero otra de las adversidades que deberían afrontar los diseñadores del nuevo impuesto es la deslocalización de capitales que ya se ha demostrado en el pasado que provocan estas figuras tributarias.


El caso más reciente es el de Francia. Bajo la presidencia de François Hollande, Francia introdujo un impuesto para los "superricos" del 75% para patrimonios de más de 1 millón de euros, que se sumaba al Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna que ya estaba en vigor. El Partido Socialista Francés acudió a razones patrióticas parecidas a las que blande Podemos en esta crisis causada por la pandemia.


Con todo, los resultados de la experimentación tributaria en el país vecino fueron contraproducentes: la recaudación quedó muy lejos de lo esperado, grandes contribuyentes emigraron a otros países (los casos de Johny Hallyday o Gerard Depardieu ocuparon grandes titulares) y tuvo que darse marcha atrás al nuevo impuesto.


Muchos expertos fiscales recomiendan antes clarificar las reglas de adscripciones de bienes a sociedades y combatir la ingeniería tributaria para aumentar la recaudación sobre los tipos actuales. De lo contrario, es muy probable que el dinero que Podemos quiere apresar, se esfumen por una fuga de capitales como la que ya se vivió en Francia.

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