miércoles, 28 de octubre de 2020

“Here comes your man (Aquí ve el teu home)”: una denuncia del acoso escolar en clave de tragicomedia (Teatre Gaudí)

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“La venganza es un plato que se come frío” reza un viejo refrán. Y esta sería muy posiblemente la conclusión de “Here comes your man (Aquí ve el teu home)”, la tragicomedia que Jordi Cadellans, bajo su dirección, compartida con Raül Tortosa, presenta el Teatre Gaudí desde hace unas semanas y de cuyo estreno nos enteramos con algún retraso y de casualidad. Una verdadera lástima porque, como el lector advertirá a continuación, es una propuesta muy interesante y ello por varias razones.


Teatro Hre comes your man Cartel



La primera, sin duda, por haber decidido estrenar esta obra en plena canícula y durante el verano más atípico e incómodo del último medio siglo: con la pandemia en peligrosa emergencia y sin saber exactamente qué es lo que va a pasar, lo que atenúa la pulsión por participar en todo tipo de actos públicos y no digamos ya en espectáculos. Pues bien, pese a esta desafortunada situación, autor, actores y empresa decidieron estrenar en agosto y, al menos por lo que pudimos comprobar el día en que vimos la función, con muy buena acogida de público pues la sala estaba medio llena, que es como decir ahora que a tope, habida cuenta la limitación de aforo establecida por las autoridades.


La segunda razón es por el tema, hoy de rabiosa actualidad: el bullying escolar, e decir, el asedio que soportan los adolescentes cuyos compañeros les consideran diferentes por una razón tan banal como la de que no les gusta jugar al fútbol y prefieren otros entretenimientos, algo que se consideraba -¿se sigue considerando?- además sospechoso de heterodoxia sexual. ¿Recuerdan aquel nefasto pareado que decía “El niño que tiene Asunción ni fuma, ni bebe, ni juega al balón. Asunción, Asunción, ese niño será… marinero”, como si la afición por el balompié fuese una especie de marchamo de varonilidad?, algo que la realidad desmiente categóricamente. Cadellans evoca el encuentro en una reunión de exalumnos de dos hombres que fueron compañeros de colegio, uno de los cuales fue asediado por la razón citada y el otro, cómplice del principal asediador, un tal Gonza, que no aparece en escena. Lo que al principio parece una coincidencia, resulta no ser tal porque, en todo caso, el antaño débil es, una vez adulto, famoso y respetado por su condición de personaje televisivo y los asediadores del pasado, hombres fracasados en los que el primero se toma se venganza que incluye también su correspondiente connotación sexual. Todos estos ingredientes permiten a Cadellans ridiculizar el asedio escolar por cualquier causa, denunciar el rechazo que soportar aquellos adolescentes con una sexualidad presuntamente distinta y, en fin, debelar los abusos contra los menores en los centros escolares, durante tantos años ocultados deliberadamente.


Adjetivamos al principio la obra como “tragicomedia” y, en efecto, creemos que es correcto hacerlo así. Porque el fondo de la trama argumental e intensamente dramática, pero el autor opta por desarrollarla en un tono más atemperado que incluye momentos divertidos que invitan, si no a la risa, sí al menos a la sonrisa.


La tercera y última razón es porque la interpretación de Sergi Cervera y Marc Ribera y el movimiento escénico se acomodan con acierto a un ritmo bastante trepidante que sabe jugar con habilidad con los escasos elementos escenográficos disponibles: dos camas, unos precarios muebles y una lejana ducha, todo ello en el centro del espacio escénico de la sala en torno a la que se acomodan los espectadores.


¿Algo más? Pues sí: el cartel anunciador, un verdadero hallazgo por lo provocativo, divertido y sugerente. 

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