Margallo salió de Exteriores por intentar recuperar la soberanía de Gibraltar: para Rajoy "eso era un lío"

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José Manuel García-Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y actual eurodiputado, presenta el libro "Gibraltar. La Segunda Rendición: Las claves de un conflicto histórico", donde analiza cómo España ha perdido una oportunidad histórica tras el Brexit para haber avanzado en la soberanía del peñón. El anterior titular de la cartera de Exteriores relata cómo diseñó una negociación para volver a recuperar poder sobre la colonia y cómo su plan acabó en el cajón de los proyectos descartados por Rajoy. Con ello, también rodó su cabeza y acabó fuera del Gobierno: "Eso explica el cambio en el Ministerio", relata Margallo en una entrevista concedida a CatalunyaPress


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José María Margallo


Por el título de su libro, ¿Considera que España podría haber hecho más para avanzar en la soberanía de Gibraltar?


Considero que podría haber hecho muchísimo más y de hecho en nuestra época en el Ministerio dejamos el tema muy encarrilado. En el libro explico, en primer lugar, que hay tres Gibraltares, no un Gibraltar. El primero es la ciudad, la fortaleza y las aguas interiores del puerto que fueron cedidas por el Tratado de Utrecht; el segundo son las aguas que rodean el Peñón, que no fueron traídas por el Tratado y por lo tanto, donde el Reino Unido no tiene título jurídico alguno. Y por último está el aeropuerto, bastante importante, que fue ocupado por los ingleses progresivamente aprovechando las concesiones que hizo el gobierno español. La primera en 1815, cuando solicitan permiso para establecer un campamento en que dar cobijo a las personas que están infectadas de fiebre amarilla y se les concede. Pero lo que había sido una cesión benevolente y temporal se convierte en una ocupación permanente. La última, que se produjo durante nuestra Guerra Civil, que es cuando ellos aprovechan para hacer una pista que invade también las aguas nunca atendidas. 


También hay tres cuerpos jurídicos, tres ordenamientos, que hay que tener en cuenta para entender la cuestión. El primero es, como he dicho, el Tratado de Utrecht, en el que se cede, repito, la ciudad, la fortaleza y las aguas desde el puerto, nada más. También se establece que no habrá en ningún caso comunicación por tierra para evitar el contrabando, y que si el Reino Unido quisiese vender la roca, tendría que volver a la soberanía española.


El segundo cuerpo legal son las Resoluciones de Naciones Unidas (ONU), que dicen que Gibraltar es una colonia. Así lo establece también la jurisprudencia europea, que entiende que la situación colonial es contraria a la doctrina de las Naciones Unidas y que debe resolverse de inmediato. En este momento solo quedan 17 territorios en todo el mundo sujetos a descolonización. Las resoluciones también dictan que la descolonización tiene que hacerse por una negociación entre las dos partes, y que en el caso de Gibraltar no se aplica el principio de libre determinación, sino de integridad territorial.


El tercer cuerpo jurídico es el Brexit: cuando el  Reino Unido y Gibraltar entraron en la Comunidad Europea, lo hicieron en virtud de un artículo que es clave, el del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, el TFUE, que dice que la legislación europea se aplicará a aquellos territorios cuyas Relaciones Exteriores lleve un Estado miembro. Mientras el Reino Unido ha formado parte de la Unión Europea, esa condición se cumplía, pero cuando el Reino Unido sale de la Unión Europea, esa condición ya no se cumple.


¿Cómo enfocó la negociación desde el Ministerio?


En primer lugar, instamos al Gobierno británico a que separase la cuestión de Gibraltar de las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea. Y así, Theresa May mandó una carta en la que aseguró que el Reino Unido sólo tiene una frontera terrestre con la Unión de Irlanda, pero no tiene frontera en Gibraltar. Por otro lado, cuando se aprobaron las orientaciones que fijan el mandato a los negociadores europeos, se estableció que ningún acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar podría concluirse sin un acuerdo previo entre España y el Reino Unido sobre Gibraltar. Es decir, nos dieron el derecho de veto y podíamos haber hecho lo que hubiésemos querido. Teníamos todas las cartas en la mano.


¿Cuál era su plan para Gibraltar?


Avanzando que los gibraltareños quieren seguir siendo británicos y a la vez formar parte de la Unión Europea, propusimos una decisión que satisfaciese a las dos partes: En primer lugar, cosoberanía en materia de relaciones exteriores, con lo cual se hubiese cumplido la condición del artículo 355 al que antes me he referido. Ya no sería el Reino Unido el que gestiona sus relaciones exteriores, sino el Reino Unido y España, con lo cual Gibraltar hubiese formado parte de la Unión Europea, del espacio Schengen, de la unión aduanera o hubiese desaparecido la verja. 


La segunda área en la que habría cosoberanía es en defensa, lo cual le hubiera permitido hacer una base conjunta con Rota en un momento en que el Mediterráneo es un enclave estratégico. La tercera área en la que habría cosoberanía es en la inmigración,  ya que Gibraltar pasaría a ser frontera exterior de la Unión Europea. 


También contemplamos aplicar la doble nacionalidad, con lo cual conservarían su sentido de pertenencia a la familia británica; garantizar el autogobierno, con respeto a sus intituciones, que está previsto en nuestra Constitución; y finalmente, también estudiamos hacer una zona económica especial que incluye el Peñón, el Campo de Gibraltar y Ceuta.


¿Por qué juntar estos tres territorios? 


Porque en este momento la renta en el Peñón de Gibraltar es de 92.000 euros, en La Línea es de 20 000 euros. Es una diferencia de 1 a 6, la mayor diferencia que hay en ninguna frontera del mundo, incluida la que hay entre Estados Unidos y México. La zona económica especial hubiese permitió crear un área incluyendo todo este territorio para que fuese sede de las empresas que quisiesen manipular y procesar bienes que pasan por el Estrecho y que ahora se van a Rotterdam. Aquellas empresas que hubiesen querido canalizar las inversiones que necesariamente vamos a tener que hacer en África y especialmente en el norte, para evitar migraciones, etcétera. Ese era el proyecto. 


¿Y qué ocurrió para que no se llevara a cabo?


El presidente Rajoy no contempló esta negociación en los términos que nosotros la contemplamos. Y en cuanto abandonamos el Ministerio, mi sucesor Dastis, dijo que la soberanía no estaba encima de la mesa. Una vez que tú renuncias a reclamar la soberanía, en este caso la cosoberanía temporal, has perdido todas las bazas de negociación. Y así hemos llegado a un punto en que hay tres partes y solo dos consiguen todo lo que quieren: Reino Unido y Gibraltar. Y una tercera, que es España, no consigue absolutamente nada. 


Pero creo que esto si no lo revertimos aquí, se puede revertir en la Unión Europea. Yo no estoy seguro de que la Unión Europea esté dispuesta a aceptar unas Islas Caimán, un paraíso fiscal, en su frontera sur. Pero si no lo paramos, esto será irreversible, porque se convertirán en unos españoles que viven sin pagar impuestos. Es decir, tendrán todas las ventajas del espacio Schengen: libre circulación de la unión aduanera, de fabricar y vender aquí sin pagar impuestos; y tendrán su casa aquí, su sanidad aquí, sus servicios sociales aquí, pero a la hora de pagar impuestos sobre la renta, pues no se considerarán llamados a eso.


Entonces, en esas condiciones, ¿qué ganas van a tener en reintegrarse a la soberanía española? Es lo mismo que si te vas a Mónaco y preguntas a un monegasco qué interés tiene en ser francés?


Además, si tú puedes establecer una empresa societaria o no en el Peñón que tenga acceso a todo el mercado interior sin pagar impuestos, ¿por qué razón te vas a establecer en el Campo de Gibraltar pagando impuestos? Estamos condenando al Campo de Gibraltar a una situación de dependencia económica de una economía extractiva, que es lo que ha pasado hasta ahora.


Pero entonces, ¿su sucesor Dastis boicoteó la negociación?


No, simplemente tenía una línea radicalmente diferente a la nuestra. Eso explica el cambio en el ministerio.


¿Cuál fue la explicación de Rajoy?


Bueno, la explicación oficial que me dio el Presidente es que eso era un lío. Y yo le dije que naturalmente que es un lío, si lo perdimos hace 300 años, no nos lo van a devolver a la hora del desayuno con una caja de bombones, habrá que pelearlo. Y entonces la siguiente argumentación fue que el Reino Unido no quería hablar de soberanía europea. Pero para mí lo importante no era saber lo que quería el Reino Unido, sino saber qué es lo que quería España. Y la tercera argumentación fue simplemente que no, que el poner la soberanía encima de la mesa era ponerse a discutir. Nos rendimos.


¿Y cuál ha sido el papel de González Laya al final de la negociación?


Seguir esta deriva hasta extremos insospechados. porque el primer acuerdo que se firma desde Utrecht, desde 1714, es un acuerdo fiscal en que se admite que Gibraltar tenga acceso al mercado interior y al mercado español dentro del mercado interior. 


Con este escenario parece complicado que los gibraltareños quieran ser españoles.


Su sistema fiscal se basa en las siguientes pautas: No hay impuestos al valor añadido, no hay impuesto sobre el alcohol, no hay impuestos sobre el petróleo y no hay impuesto sobre el tabaco. Eso explica que las grandes fuentes de ingreso de Gibraltar sean en parte el suministro de petróleo a buques, que es mucho más barato que en España, o el contrabando de tabaco. En 2013, la última cifra es que se importaron en Gibraltar 127 millones de cajetillas, lo cual quiere decir que si se hubiesen quedado en Gibraltar, los habitantes hubiesen tenido que fumar diez cajetillas al día, incluídos los niños de pecho. 


Otro tema a discutir es que las sociedades que se establezcan en Gibraltar no pagan ningún impuesto sobre los beneficios que obtengan de actividades realizadas fuera. Eso es lo que se llama un offshore. Por ello, en este momento haya 80.000 sociedades en Gibraltar de las cuales 25.000 son establecimientos financieros.


La última fuente de ingresos es el juego online. La tasa que pagaban las empresas de juego online en Gibraltar es infinitamente inferior a la que se paga en la Unión Europea y eso determinó que en un momento determinado controlasen el 70% del juego mundial online. Así Gibraltar, que tiene una superficie de 4,7 kilómetros cuadrados, una población de treinta y tres mil habitantes, y sin un solo recurso natural, ha conseguido tener la tercera renta per cápita del mundo, detrás solo de Luxemburgo y Qatar.


Al final de las negociaciones del Brexit, parecía que España no tuviera ninguna voz...


Es que ni siquiera hay embajador de España en Londres. Cuando parecía que la negociación del Brexit tenía una cierta importancia, pues no hay embajador. Ya no había nada que defender porque se había entregado todo, por eso mi libro se llama "La segunda rendición". 


¿Es otra batalla perdida para España?


La Unión Europea tiene mucho que decir sobre el acuerdo que hay entre España y el Reino Unido. Nos dieron las llaves de la negociación y ahora mis compañeros eurodiputados se preguntan: "¿Para qué las pedisteis? No solo no habéis expulsado al okupa, sino que le pagáis el agua, la luz y la electricidad".



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