Pere Aragonés se planta y quiere gobernar sin JxCat

Carmen P. Flores

Decía el filósofo griego Isócrates: “Reflexiona con lentitud, pero ejecuta rápidamente tus decisiones”. Eso debía pensar Pere Aragonés cuando este fin de semana comparecía ante los medios de comunicación para anunciar que su partido propone un Govern en solitario por los desacuerdos más que evidentes con Junts, después de varios meses de negociaciones que parece un mercadeo de la institución que quieren seguir gobernando, para vergüenza propia y ajena. Aragonés no puede seguir haciendo el ridículo como lo está haciendo hasta ahora. Si lo hace perderá toda la credibilidad y el respeto de la ciudadanía, lo hayan votado o no. Por eso su decisión, si es firme, está bien tomada. No puede seguir en esta situación porque, como decía Voltaire, “la vacilación es el más vehemente indicio de la debilidad de carácter”, y de eso tenemos el ejemplo del expresidente Torra, pendiente siempre de Waterloo.


Ante la actitud del candidato Aragonés, los de JxCat ya han lanzado sus mensajes interpretados como amenazas de no facilitar “gratis” la investidura de Aragonés. Mientras que los republicanos le recuerdan sus votos a Laura Borras para ser elegida presidenta del Parlament. De eso se han olvidado los posconvergentes.


Archivo - Arxivo - El vicepresident de la Generalitat en funcions i candidat d'ERC a la Presidència, Pere Aragonès

Pere Aragonès @ep


La jugada de Puigdemont y Sánchez tiene que ver también con el papel que quieren que juegue el Consell per la República, un invento de ellos que anteponen a las instituciones como el Parlament y el Govern, elegidas en las urnas. ¿El Consell per la República es un órgano democrático? Está claro que no ha sido elegido en las urnas, y, por lo tanto, solo se representan a ellos, y a los intereses, de unos cuantos de sus promotores.


Puigdemont no tiene asumido que no es el presidente de la Generalitat, que se han realizado unas elecciones y que hay un candidato legítimo que no quiere ser dirigido. También que tiene detrás un partido con mucha historia, cosa de la que no puede presumir Puigdemont y compañía. El otro escollo, es el papel que está jugando ¿liderando? Jordi Sánchez, un “político” ambicioso, poco claro, y que ha visto que esta es su oportunidad para hacerse con el control de JXCat. El problema es que ha tensado demasiado la cuerda y ya se sabe cuando ocurre esto: al final se rompe. Si finalmente llevan a cabo su amenaza de no votar la investidura de Aragonés la situación se les va a complicar a todos. Aunque los de ERC cuentan ya con los votos de los comunes, dispuestos -faltaría más- a entrar en el Govern. La CUP sigue apoyando, pero también ponen una condición: que los comunes no formen parte del ejecutivo catalán, por lo que, la situación sigue complicada. El PSC públicamente  sigue manteniendo que Illa puede ser el candidato y, en privado, ¿Apoyarán a los republicanos? Todo es posible ahora.


Con este panorama, si no hay un milagro de última hora, la convocatoria de nuevos comicios puede estar a la vuelta de la esquina. ¿Está Catalunya para ir de nuevo a las urnas? La respuesta está clarísima, no. 


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