domingo, 19 de septiembre de 2021

El grupo Punch presenta a Nissan una propuesta para mantener el empleo

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Planta de Nissan en Barcelona/ @EP


Ha sido el grupo industrial belga Punch quien ha hecho llegar una propuesta en la que planea fabricar en las instalaciones de Nissan Barcelona casi 50.000 vehículos en 2025 y 75.000 en 2030, sumando tecnologías diferentes como los diésel de inicio y los de hidrógeno más tarde, un volumen que permitiría mantener la plantilla actual así como garantizar buena parte de la red de proveedores a pocos meses ya para que Nissan eche el cierre a la actividad en sus fábricas de Barcelona, pero parece que por fin se aclara el futuro de la misma y de sus miles de puestos de trabajo. 


Así lo ha dado a conocer los principales directivos del grupo en una conferencia de prensa en Barcelona, en la que han presentado el prototipo de furgoneta impulsada con hidrógeno que pretende ensamblar en Barcelona, junto con otros vehículos comerciales ligeros con tecnología de baterías.


La propuesta que Punch ha trasladado a la comisión de reindustrialización de Nissan –en la que están representados el Gobierno, la Generalitat y los sindicatos– contempla una inversión de 650 millones de euros hasta 2027.


Con una facturación de 500 millones de euros anuales, Punch fabrica desde transmisiones automáticas hasta motores, sistemas de almacenamiento y recuperación de energía cinética o piezas de chasis de aluminio forjado. En la actualidad cuenta con 1.750 empleados y fábricas en Francia, Reino Unido, Italia y Eslovaquia, además de trabajar en China a través de una filial.


Los planes de la compañía que quiere dar el salto a la fabricación de vehículos son producir furgonetas diésel a partir de 2022 y pasar luego a los motores de hidrógeno, además de ensamblar eléctricos para el reparto como furgonetas. 


A partir de mediados de 2024 podría arrancar la producción de los vehículos con motor de hidrógeno en las instalaciones de Barcelona, una fuente de energía a la que miran muchos fabricantes para sus vehículos comerciales.


En concreto, el objetivo es fabricar ya en 2022 casi 24.000 vehículos diésel y unos 18.000 con motor de hidrógeno, para llegar en 2030 a los 36.000 diésel y 31.000 de hidrógeno. Dado que el diésel es un combustible que tiene ya fecha de caducidad en la Unión Europea, el grupo belga pretende comercializar estos vehículos en países del exterior como Australia, Nueva Zelanda y algunos de África, con normativas menos exigentes respecto al medio ambiente.


El grupo belga ha confirmado que llevará a cabo una incorporación gradual de trabajadores hasta alcanzar los 2.000 empleos directos en 2025 y tratando de conservar en la medida de lo posible la actual red de proveedores locales. 


En una segunda fase, la planta de Punch en Barcelona también atraería la producción de hasta 10.000 patinetes eléctricos que la compañía está ahora fabricando en Turín. 


Los 650 millones que proponen invertir incluyen 50 millones de ayudas públicas y un crédito de otros 100 millones respaldado por el Estado. 


El motor presentado ha sido desarrollado en el centro de la compañía en Turín (Italia) y está basado en adaptaciones sobre un modelo diésel convencional, variando el sistema de inyección de combustible y el sistema de encendido, entre otros mecanismos.

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