martes, 19 de octubre de 2021

Investigadores descubren una nueva forma de quemar la grasa que podría reducir la obesidad mundial

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Persona con obesidad

@EP


La grasa es uno de los principales problemas del cuerpo humano y, para muchas personas, ello supone un grave problema. La principal parte de grasa que se acumula es el tejido adiposo blanco, pero también hay otro tipo de tejido que genera la grasa almacenada. El tejido adiposo marrón. Así que este se ha convertido en un foco importante de investigación para intentar frenar el aumento de obesidad que hay en el mundo. 


Por ello, científicos chinos han descubierto un nuevo mecanismo que ataca de manera directa a la producción de esta grasa marrón y que podría ser un paso muy importante para intentar frenar la obesidad mundial. Una obesidad mundial que con la pandemia solo ha hecho que ir a más y aumentar en prácticamente todo el mundo. 


En el estudio realizado, han descubierto que el color marrón de ese tejido adiposo es debido a una alta concentración de mitocondrias. Pero... ¿Para qué sirven? La realidad es que estas mitocondrias son las encargadas de quemar las moléculas de alta energía como las grasas y los azúcares, pero en el caso de la grasa marrón, actúan de manera diferente. No elimina, sino que genera calor. 


En estudios previos se llegó a pensar que este tejido marrón estaba solo presente en los niños y que una vez llegaban a la edad adulta esto desaparecía. No obstante, estudios recientes han descubierto que no es así, que este tejido marrón sí está presente en los adultos. Así que el estudio se ha centrado, principalmente, en encontrar una manera para que se active este calor y así actúe sobre la quema de grasas, lo que acabaría suponiendo una pérdida de peso en las personas. 


Algo lógico y que muchos médicos han avisado es que una mayor obesidad incrementa el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Por ello, activar este tejido marrón podría reducir el riesgo de las complicaciones, incluyendo la diabetes, la hipertensión o los niveles de lípidos elevados en sangre. 


Los autores del estudio fueron capaces de demostrar que la interleuquina-25, inyectada a ratones que tenían una dieta rica en grasas, evitaba que estos se volvieran obesos. Además, también mejoraban las capacidades de mantener la respuesta a la insulina. Así que este podría ser un buen tratamiento para intentar reducir la obesidad, aunque, por el momento, se sigue estudiando. 


Los datos de la OMS advierten del problema de la obesidad. En 2016, el 13% de la población adulta mundial tenía obesidad. Unos datos que triplican los que habían entre 1975 y 2016 y que muestra una evolución preocupante. 


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