Descubren la forma en que los ictus matan a las neuronas y abren la puerta a tratamientos más eficaces
Un grupo de investigadores internacional en el que participa el doctor Oscar Herreras, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha mostrado que los ictus no matan las neuronas por toxicidad química, como se creía hasta ahora, sino por ondas eléctricas letales. Estas ondas eléctricas pueden ser una nueva diana terapéutica para tratar los ictus de forma más eficaz.
Un grupo de investigadores internacional en el que participa el doctor Oscar Herreras, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha mostrado que los ictus no matan las neuronas por toxicidad química, como se creía hasta ahora, sino que lo hacen mediante ondas eléctricas letales. Estas ondas eléctricas pueden ser una nueva diana terapéutica para tratar los ictus de manera más eficaz.
Un ictus /@EP
¿QUÉ ES UN ICTUS?
El pasado mes de octubre, por el Día Mundial del Ictus, desde Catalunyapress nos pusimos en contacto con el Dr. Ernest Palomeras, jefe del servicio de Neurología del Hospital de Mataró, para conocer mejor esta enfermedad. Así, citando sus palabras, podemos decir que un ictus "es una alteración repentina a nivel de la circulación cerebral que hace que una parte del encéfalo o cerebro deje de funcionar".
El neurólogo nos explicó que existen dos tipos: "el isquémico y el hemorrágico". El ictus isquémico es el mayoritario, se da en el 80 o 90% de los casos y sucede cuando una arteria se tapona por un trombo o cualquier otra causa, la sangre no puede pasar y la parte del cerebro a la que no le llega se queda con las funciones alteradas. El ictus hemorrágico sucede cuando un vaso cerebral se rompe y la sangre entra en el cerebro. Aunque da los mismos síntomas, se puede ver que el mecanismo es diferente”, apuntaba el doctor.
Dr. Ernest Palomeras: "El ictus puede tenerlo cualquier persona a cualquier edad"
PROCESO DEL ICTUS
Hasta este momento se pensaba que la forma en que el ictus mataba a las neuronas era por toxicidad química. Sin embargo, este nuevo estudio muestra que tras la llegada de aporte sanguíneo al cerebro, lo primero que tiene lugar en la cadena de sucesos que conduce a la muerte de las neuronas es la aparición de una onda de potencial eléctrico que circula por el tejido silenciando a las neuronas a su paso y haciéndolas perder su capacidad de generar electricidad y procesar la información.
"Los accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacitación. Las neuronas son las células más sensibles a la carencia de oxígeno y glucosa, y mueren tras unos pocos minutos sin su aporte continuo desde el torrente sanguíneo", indica el investigador Oscar Herreras, del Instituto Cajal (CSIC).
Actualmente no hay ninguna estrategia basada en evidencia científica para tratar a este gran grupo de pacientes que ingresan en las Unidades de Cuidados Intensivos, normalmente con pronóstico muy negativo. Más de 200 ensayos clínicos para la evaluación de fármacos que habían mostrado ser potencialmente útiles en modelos de ictus, o traumatismo craneoencefálico (TCE), en laboratorio han sido infructuosos en pacientes, "lo que tiene a la comunidad científica perpleja y a la clínica, frustrada", según apunta Herreras.
El doctor Palomeras, en su conversación con Catalunyapress, explicó que "en fase aguda mueren un 5% de pacientes y en el tercer mes un 10%. Además las cifras se están reduciendo con las mejoras de los tratamientos. Pero vale la pena decir que, a los tres meses, más del 50% de las personas con ictus tienen algún tipo de discapacidad que les impide realizar actividades básicas de la vida diaria”.
RESULTADOS DEL ESTUDIO Y POSIBLE DIANA TERAPÉUTICA
Por esta razón, es importante actuar con rapidez ante los primeros síntomas. Pero también lo es seguir investigando para poder ofrecer mejores tratamientos. Y eso es lo que ha hecho este grupo de investigadores, que ha publicado el análisis en la revista 'Neurocritical Care'.
Ellos concluyen que los hallazgos sobre los que se han basado los ensayos clínicos no eran determinantes, y habían soslayado descubrimientos previos que sí lo eran. "Han sido tres décadas de experimentación dedicada a probar una y otra vez que las neuronas mueren cuando son sometidas a un ambiente tóxico por exceso de glutamato (teoría excito-tóxica), una molécula neurotransmisora que se derrama desde las células en gran cantidad en ausencia de oxígeno y resulta letal para sus vecinas", comenta Herreras.
Según apunta el doctor Herreras, que se ha dedicado durante más de 20 años en la biofísica de estas ondas, el problema ha podido ser que los investigadores y las compañías farmacéuticas no sabían cómo utilizar o modular estas ondas eléctricas para impedir el daño y se han centrado en una de sus consecuencias químicas, suponiendo que son un paso intermedio en el que se podría atajar la deriva letal.
"Pero una vez iniciadas las ondas se desencadenan muchos procesos paralelos que conducen a la muerte, y atajar solo la toxicidad del glutamato no es suficiente. Es necesario detener las ondas que desencadenan todo", detalla el doctor Herreras.
Los autores de estre trabajo llevan años concienciando a sus colegas para que presten más atención en la UCI a estas ondas eléctricas en los pacientes que entran con ictus, hemorragias cerebrales y traumatismos, pues su presencia y duración son la mejor forma de saber la gravedad del daño y cuanto tejido nervioso va a resultar irreversiblemente dañado.
"Podemos revertir esta situación de impasse clínico si dotamos a las UCI de equipo para registrar estas ondas en los pacientes y empezamos a diseñar estrategias para detenerlas. Algunas ya se están probando en laboratorio", concluye.
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