Primero de Mayo de lucha contra la pobreza y la desigualdad

Joan Carles Gallego
Secretari general de CCOO de Catalunya

Donde hay pobreza, la libertad individual es difícil de ejercer y donde hay desigualdad, la democracia política se disuelve. Desafortunadamente, este es el panorama con el que, este Primero de Mayo, las organizaciones de los trabajadores, los sindicatos, nos convocarán. No para celebrar nada, sino para reivindicar, ya que por más que se diga que es el día de los trabajadores, ésta sigue siendo una jornada de protesta, de denuncia, de esperanza. Estamos instalados en una profunda crisis social, producto de unas políticas serviles a los intereses de una minoría que hace crecer la pobreza salarial y social, y la desigualdad. Esto, sin duda, justifica llenar la calle y exigir cambios.


El Primero de Mayo insta a la inmensa mayoría de la población. La pobreza y la desigualdad son un problema general, fruto de las políticas de los gobiernos. Las relaciones sociales establecidas en el mundo del trabajo determinan la posición que ocupamos en la sociedad. Ser activo o inactivo, autónomo o subalterno, ocupado o desocupado, estable o precario, formal o informal, determina la existencia material de las personas. Pero la organización social, que traduce unas formulaciones y prácticas políticas, provoca mayores o menores injusticias, pero en última instancia pretende reproducir unas relaciones de trabajo que en sí mismas son conflictivas. Por ello, en todo momento, los trabajadores tenemos que mantener una posición propia y organizada que permita la disputa por el reparto justo de la riqueza que el trabajo crea. No sólo a la empresa, sino también en la sociedad, que es donde se materializa y aplica buena parte del producto del trabajo.


Aquí, y en todo el mundo, las políticas neoliberales dominantes, con la coerción que les permite el poder del que disponen hoy, santifican e imponen la explotación y la ganancia privada sin escrúpulos, la codicia sin vergüenza y la mercantilización y el individualismo sin miramientos. Las injusticias sociales se instalan y se intentan dividir las reivindicaciones a partir de barreras sociológicas invisibles. Por eso es importante que el Primero de Mayo los trabajadores organizados, las clases obreras sindicadas, reivindiquen la lucha contra toda injusticia social, esté donde esté. La condición asalariada de las personas configura una condición objetiva que hace confluir muchas de las luchas que protagonizan el conflicto social y hay que transformarlas en exigencia de cambio político. El neoliberalismo maltrata a todos, los trabajadores, las mujeres, que ocupan una posición subalterna en la escala laboral, social y cultural, los pensionistas de hoy y mañana, los estudiantes, que se ven defraudados en sus expectativas y condenados a formas de inserción laboral cada vez más precarias y degradadas.


El crecimiento económico no llega a la gente, que sigue sufriendo el paro, la pobreza y las desigualdades. Las reformas laborales han devaluado las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras, con una ocupación mayoritariamente precaria y con bajos salarios. El paro se convierte en crónico y muchas de las personas en paro (72%) ya no reciben ninguna prestación ni subsidio. La pobreza afecta ya el 26% de la población de Cataluña. La situación de las mujeres en el mundo laboral ha retrocedido. Los servicios públicos están al límite. Estas políticas de austeridad que siguen dominando la Unión Europea, empeoran los derechos de las personas más vulnerables, agravan las desigualdades entre países del Norte y del Sur, y entre la población rica y la pobre. Hoy estas políticas amenazan la recuperación económica, que es débil e incierta y necesita estímulos salariales, inversión y mayor gasto público, están haciendo crecer los partidos de ultraderecha y cuestionan el proyecto social europeo.


Reivindicar trabajo digno y derechos para todos es, también, rechazar el enriquecimiento ilícito de una minoría, mientras aumenta la pobreza y las desigualdades. Expresar la solidaridad con todas las personas que huyen de las guerras y del hambre es denunciar las políticas de la Unión Europea ante el drama de los refugiados. Apoyar a los trabajadores de las empresas en conflicto es, también, mostrar el apoyo a todas las personas sindicalistas y activistas de todo que sufren agresiones y asesinatos.


Los derechos humanos y la democracia deben entrar en las empresas, y los empresarios deben entender que la libertad sindical, la negociación colectiva y el derecho de huelga son innegociables aquí y en todas partes. Debemos exigir a las fuerzas políticas que hay que cambiar las políticas: derogar las reformas laborales y las leyes antidemocráticas aprobadas; revertir los recortes de los servicios públicos; establecer un SMI justo y una renta garantizada; inversiones estratégicas orientadas a crear empleo, la innovación y la sostenibilidad; una reforma fiscal integral y luchar contra el fraude y la corrupción. Luchar contra la pobreza laboral y social es urgente, y hay que materializarlo con un cambio de políticas. Esto es lo que este Primero de Mayo tenemos que hacer que se escuche.


Joan Carles Gallego, secretario general de CCOO de Catalunya


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