viernes, 23 de agosto de 2019

La cultura del presencialismo y el control dificultan un horario laboral más racional

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Trabajo noche


Hay un dicho brasileño que dice "O olho do dono engorda o gado" (El ojo del dueño engorda el ganado), que viene a reproducir la idea extendida en muchos países de que si no se controla a los trabajadores, estos no son productivos. España no es una excepción.


Los valores y creencias culturales que tienen las organizaciones asociados al control, al presencialismo y a la desconfianza dificultan las políticas de racionalización horaria. 


Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio de la Iniciativa per a la Reforma Horària --que aboga por flexibilizar los horarios en Catalunya-- y la Fundació Factor Humà (FFH).


Los impulsores del informe han explicado que también detectan una nueva manera de visualizar el tiempo vinculada a la gestión eficaz, a la par de cambios en las creencias y los valores sociales que visualizan la vida más allá de la jornada. Y este cambio de mentalidad tiene en las nuevas generaciones --y a corto plazo los "milennials"-- un papel clave.


El estudio, titulado 'Causas de las dificultades de unos horarios más racionales. Recomendaciones para implementar nuevas estrategias', ha perseguido averiguar las causas que dificultan la implementación de unos horarios más racionales en el entorno laboral.


Pero el estudio ha querido ir más allá y pretender ser una guía de ayuda para la puesta en marcha de este tipo de políticas, "que aportan valor a la organización y a las personas", ha destacado la directora de FFH, Anna Fornés.


Han colaborado en este monográfico cualitativo hasta 12 organizaciones, públicas y privadas, a las que ha entrevistado el experto en gestión del tiempo Lluís Casado, también miembro de la Comisión Consultiva de FFH y del Consejo Asesor de Reforma Horària.


El sector laboral condiciona el concepto del tiempo, por lo que los trabajadores vinculados a los servicios sanitarios y al comercio "no podrán acceder a horarios más racionales", ha observado Casado, y ha añadido que si todas las organizaciones implementan cambios, los horarios más humanos llegarán a más personas y sectores.


LA IMPORTANCIA DEL TIEMPO NO LABORAL


Casado ha detectado paradojas en la gestión del tiempo, problemas que "surgen de sistemas eficaces de gestión que, en cambio, provocan una serie de efectos secundarios", como puede ser un ejemplo la orientación al cliente que, llevada al límite, obliga a las empresas a horarios de siete días a la semana, durante las 24 horas.


La solución a estos efectos secundarios llega cuando la organización "empieza a considerar la salud y el bienestar de los trabajadores junto a los resultados de la empresa", lo que extrapola la calidad de servicio hacia la propia plantilla, ha apuntado.


Entre otros mecanismos, el texto recomienda a las empresas "combatir la cultura del presencialismo e implementar programas de sensibilización sobre la importancia del tiempo no laboral", así como incluir el tiempo en el debate estratégico de la alta dirección.


También propone programas de uso intensivo de la tecnología, como el teletrabajo, la videoconferencia, los espacios digitales compartidos y los reglamentos internos de uso del correo electrónico, entre otros.

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