Viviendo en la era de la postfotografía

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

Camara


Hace apenas tres décadas las cámaras fotográficas solamente se sacaban de casa para inmortalizar celebraciones y para reunir recuerdos de los viajes realizados. A nadie se le ocurría portar a todas horas un aparato que incluso en sus versiones de bolsillo tenía unas dimensiones considerables. Y sobre todo, a nadie se le pasaba por la cabeza ir sacando fotos de todos y cada uno de los aspectos de su vida ni ir enseñándoselas a los demás. Alguien así hubiera sido etiquetado como un auténtico pelmazo en el siglo pasado.


Hoy en cambio nos hemos acostumbrado a llevar siempre con nosotros una cámara en el móvil, y lo que es más, hemos introducido en nuestras vidas como algo cotidiano el ir retratando y compartiendo todos los aspectos de nuestra existencia. La periodista venezolana Aixa Sánchez lo ha bautizado como “la era de la postfotografía” y define sus principales rasgos en el artículo De la Instamatic al Instagram. Siete instantáneas sobre usos de la imagen en la era de la postfotografía, publicado dentro del catálogo de la exposición Realidades Instantáneas que celebró Fundación Telefónica Venezuela en Caracas a finales de 2015.


Resumo los siete principios de la fotografía 2.0 que enumera Aixa Sánchez en su trabajo:


1. En-redados en imágenes. La fotografía digital nos permitió hacer fotos más rápido de gran calidad y disponer de ellas al instante. Pero las redes sociales han puesto en nuestras manos la posibilidad de compartir cualquier instantánea por banal que sea con todo el orbe. No se concibe el hacer fotos sin compartirlas en Facebook, Flickr, Pinterest o Instagram, sin duda la reina en este campo, con más de 500 millones de usuarios en la actualidad.


2. Verdad. ¿Cuál verdad? La imagen digital ha traído consigo una mayor facilidad de manipulación a través de aplicaciones o programas, cuyo paradigma es Adobe Photoshop. La posibilidad de retocar de mil maneras una fotografía ha puesto en duda la función que tenía este medio de constituir un testigo fiable de la realidad. Ahora nos acercamos con lógico escepticismo a cualquier testimonio gráfico.


3. Vivir (=) Fotografiar. Las experiencias de las personas cada vez están más indisolublemente unidas a la fotografía, en palabras de la periodista “fotografiar es una expresión vital de autoafirmación”. No nos basta con hacer cosas, tenemos que retratarlas y compartir las imágenes para poner en valor nuestras vivencias.


4. Más estrellas que en el cielo. Antiguamente la celebridad estaba reservada para los artistas o los deportistas, hoy en día cualquier ciudadano anónimo puede tener los 15 minutos de gloria que postulo Andy Warhol a través de las redes sociales.


5. ¿Quién no se ha hecho un selfie? El autorretrato se ha convertido en el género más importante de la fotografía digital, impulsando el profundo narcisismo que rodea nuestro “yo digital”, nuestra personalidad en las redes sociales.


6. ¿De quiénes son las imágenes? La facilidad para tomar fotos y manipularlas ha creado una neblina legal en torno a la propiedad intelectual y los derechos de autor de las imágenes. Si retoco una fotografía propiedad de un tercero, ¿la puedo considerar mía?


7. Sobre la (des)materializacion de la imagen. Las fotografías existen en el teléfono, en la web, en las redes sociales y en los ordenadores, lo que implica que nunca habían sido tan inestables y efímeras. Para Aixa Sánchez, “la historia de la fotografía puede entenderse como el recorrido que va del objeto a la información, o sea, como un proceso de desmaterialización creciente de los soportes”.

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