El EGM ajusta cuentas

Manuel Fernando González Iglesias

Radio 1


Esta nueva oleada del EGM le ha servido a la SER, una vez más, para ajustar cuentas con su competencia. Había que cargarse esta vez a De la Morena y lo han hecho como sólo saben hacerlo en la sede prisera de Gran Vía 32. Son unos verdaderos maestros en manejar a su favor los trabajos de campo y lo han vuelto a demostrar "ridiculizando" a quien ha sido su banderín de enganche durante tantos años. A García ya le hicieron lo mismo cuando se largó a Antena 3 Radio, y cuando el butano, Martin Ferraz, Luis Herrero y el pobre Antonio Herrero se les subieron a las barbas, se los cargaron por la vía de la compra de la débil voluntad del Conde de Godó, que entregó la gestión de sus emisoras de Antena 3 Radio a cambio de dinero. Hoy a esa etapa de nuestra historia radiofónica se la conoce como "el antenicidio".


A Onda Cero, en cambio, en esta oleada del EGM, no le ha resultado rentable la marcha de Carlos Herrera. Vamos, que no han podido hacer lo mismo, y eso que en la casa matriz está Silvio González, un CEO que sabe de las mañas de la SER, su antigua casa, más que nadie. Al final, la COPE les ha ninguneado, poniéndole una vela a San Prudencio, y ha podido "salvar" su inversión millonaria con una ligera subida creando expectativas de mejores tiempos y también logrando posicionar bastante bien a su gente de deportes, especialmente en los sábados, día en el que los de PRISA se han visto obligados a "maquillar" su pérdida de liderazgo, ante sus ex empleados Castaños y González, que también han humillado al pobre De la Morena y demás compañeros Ares y Taboada.


En esto del EGM, el más listo del lugar siempre ha sido la SER, que además de tener la mejor cobertura de las privadas, se conoce al dedillo cómo se hacen los trabajos de campo del famoso Estudio, que es el que gracias a las Agencias, le salva el grueso de su cuenta de explotación y sobre todo, el honor de todo el GRUPO PRISA, muy perdido en su crisis financiera y bastante tocado en sus influencias políticas.


A mí, personalmente, me gusta que Julia Otero siga manteniendo el tipo, y que Colmenarejo se bata el cobre en condiciones de inferioridad estadística con HORA 25, que ya es la sombra de lo que en su día fue este programa emblemático con el llorado Carlos Lamas. Hasta Ramoneda suena a apéndice molesto con el recién estrenado recorte horario de las 23.30. Por otra parte, las segundas voces matineras de Onda Cero y la Ser, entiéndase Juan Ramon Lucas y Gemma Nierga, aguantan con dignidad su difícil tarea de guardarle la espalda a sus compañeros de programa, aunque, sigo creyendo, que su tirón mediático y valor profesional está muy desaprovechado por sus propias empresas.


A Radio Nacional Radio 1, como siempre, el EGM le ha perdido el respeto y la trata muy mal, cuando es la cadena que, sin publicidad, llega a cualquier rincón de España donde a las demás no se las escucha técnicamente, lugares por los que, casualmente, no pasan los "desconocidos" encuestadores del EGM. Y lo malo es que los sucesivos Gobiernos a través de la Secretaría de Estado de Comunicación permiten el fraude, año tras año, y no hacen nada para evitarlo. Por lo que se deduce que es más cómodo pactar con las privadas y abandonar a grandes profesionales a la suerte de quienes manejan el EGM con más fortuna que ellos. Un error, un inmenso error, que todos los que conocemos el EGM sabemos y que nadie denuncia.


Sobre las musicales, poco más que hablar, salvo a partir de los dos de cabeza. Primero, los 40 de la Ser; segundos Cadena Dial de la Ser y luego, como premio de consolación los despertadores de la COPE y Onda Cero. Vamos, las migajas, que para más inri, también han de competir ocupando buena parte de la audiencia residual, con dos productos SER de segundo nivel, o sea: M-80 y Radio Olé, porque, claro eso de los derechos de autor y de los conciertos es una pasta gansa y los tiempos no están ni para compartir la sopa boba.


Un punto y aparte merecen los datos de Catalunya, donde el amigo y socio Conde Godó con su RAC1 se ha quedado con la audiencia independentista, en detrimento de una Catalunya Ràdio que ha dejado de ser la radio nacional de Catalunya de referencia para convertirse el Gramma del Govern catalá en el que sigue invirtiendo un dineral. Naturalmente, la gente ha preferido, como en el caso de Esquerra Republicana, comprar el "original" y abandonar al "sucedáneo" que, oleada a oleada, pierde miles de oyentes. Como se dice en la copla: Pena, penita, pena...

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