lunes, 16 de septiembre de 2019

Malcolm Brown: "La educación sin herramientas digitales es inimaginable"

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MalcolmBrown


Malcolm Brown, director de EDUCAUSE Learning Initiative y experto en el aprendizaje de las herramientas digitales en el ámbito educativo, participó en la tercera edición de la Jornada Telspain (red de los profesionales del aprendizaje en línea en España) que bajo el título "eLearning 2020: Empresas y Universidades" se centró en el futuro de esta disciplina. En esta entrevista, Brown reflexiona sobre el cambio importante de paradigma que se da en la educación superior.


Usted participó en el encuentro de Telspain sobre el futuro del e-learning. ¿Cambiará mucho respecto de cómo lo conocemos ahora?


No me imagino que el futuro del e-learning sea tan diferente hasta el punto de que no lo reconozcamos. Creo que cambiará mucho, pero en estos momentos se hace difícil decir cómo llegará a transformarse, aunque lo hará. Durante mucho tiempo ha estado limitado por la tecnología y ahora, en cambio, esta tecnología permite personalizar en mucha mayor medida, lo cual provocará una gran diferencia tanto para los estudiantes como para los profesores.


Estas tecnologías, sin embargo, no son iguales en todas partes. En el mundo, ¿existen diferencias en la tecnología del e-learning o hay un camino donde todo el mundo se encuentra?


En la educación no creo que haya nunca un solo camino y, probablemente, tampoco creo que se quiera que así sea porque la educación tiene una multiplicidad de puntos de vista, perspectivas, personas que toman parte, etc. Y todo esto no podría convivir en un único camino. Esta es una de las cosas que hacemos en nuestra investigación, recordar la diversidad en el ámbito educativo, porque no hay manera de que un único camino soporte toda esta diversidad. Por lo tanto, tenemos que encontrar un determinado entorno que, por una parte, permita personalizar y encaje en las necesidades de profesores y alumnos pero que, por otra, no sea tan caótico que acabe perdiendo todo tipo de sentido. Tenemos que encontrar un equilibrio.


Veinte años atrás, cuando se creó la UOC, el e-learning era un modelo de aprendizaje que contrastaba con el modelo presencial. Ahora incluso para una clase magistral en la universidad hacen falta herramientas digitales. Por lo tanto, la definición de e-learning en sí misma ha cambiado, ¿no?


Exacto. Hoy en día la educación sin herramientas digitales ya es algo inimaginable. Incluso el procesador de textos es digital. Pero hasta ahora eran frustrantes las limitaciones de las diferentes direcciones en que el e-learning necesitaba ir, así que tengo la esperanza de que, a medida que vayamos progresando, estas restricciones se irán relajando y permitirán la creación de nuevos y múltiples entornos.


Hablamos de un nuevo paradigma que es parte de otro de más amplio que se da en la sociedad. ¿O hay algún aspecto del paradigma educativo diferente del resto?


La educación refleja la cultura general, pero obviamente hay ciertas especializaciones, tal como también pasa en otros ámbitos como la medicina. Actualmente, por ejemplo, podemos consultar un web médico cuando algo nos duele, y esto es diferente de lo que hacíamos antes.


Y se puede hacer una operación a distancia desde otro continente.


¡Exacto! Ahora observamos este tipo de cosas que antes no se podían realizar. La idea de que todo es visual, personalizable, accesible durante las veinticuatro horas, etc., está tomando forma. Y eso también pasa en el mundo de la educación.


Y este debate, ¿es el mismo en los Estados Unidos y en Europa o, como pasa a menudo, su país van un paso por delante?



No sé qué decirte. Es una buena pregunta. Una de las razones por las que quería venir al encuentro de Barcelona era para ver lo diferentes, o no, que pueden ser estas cosas. Y al presentar mi trabajo, elaborado en el contexto norteamericano, muchas personas me confirmaron que aquí está pasando lo mismo. Por lo tanto, sospecho que las diferencias, si bien existen, no son tan grandes.


¿Quizás porque con las herramientas digitales ahora todo está más conectado?


Estoy de acuerdo con esta apreciación. Cuando aparece una nueva herramienta digital, está disponible muy rápidamente. Los cambios tienen lugar muy deprisa y se comparten igual de rápidamente.


Hablemos de EDUCAUSE. ¿Cuál es el principal objetivo de la asociación donde trabaja?


Es una asociación profesional de personas que trabajan en el entorno digital en la educación superior. Apoyamos a estos profesionales en diferentes sentidos. Yo, por ejemplo, me encargo de la formación con conferencias, artículos y otras iniciativas que buscan ayudar a la comunidad educativa para que salga adelante en el aprendizaje digital. Los conectamos entre ellos y hacemos que compartan sus experiencias para así construir una comunidad en torno al aprendizaje digital. Y también disponemos de proyectos destinados a influenciar en este sentido.


¿Cómo afecta el nuevo paradigma digital a las nuevas generaciones?


Definitivamente nos encontramos con una serie de diferencias de tipo generacional. Por ejemplo, a día de hoy es mucho más difícil que antes pedir a los estudiantes que lean textos largos o un libro. En este sentido, en los Estados Unidos nos estamos encontrando con un problema: muchos estudiantes llegan a la universidad sin la preparación adecuada. No están lo bastante preparados para el trabajo que se les pide en la educación superior. Definitivamente, nos encontramos con diferencias generacionales, pero al mismo tiempo los profesores jóvenes están mucho más abiertos que sus predecesores a intentar cosas nuevas que nos ofrece la tecnología.


Usted es un experto en Nietzsche, famoso por su frase «Dios ha muerto». Parafraseando al filósofo alemán, ¿podemos decir que la educación, tal como la hemos conocido hasta ahora, también ha muerto?


Cuando Nietzsche dice que Dios ha muerto se refiere a que la antigua concepción de Dios ya no existía, que ya no se lo puede entender nunca más de aquella manera. Y supongo que, en este sentido, podemos decir que hay un cierto tipo de educación que puede haber muerto. Pero fijémonos, por ejemplo, en la clase magistral clásica, que acumula siglos de historia. Hay gente que dice que este tipo de educación ya está muerto. Aseguran que está anticuado, que no tiene sentido tener unos alumnos escuchando de manera pasiva, etc. Pero cuando un profesor es realmente bueno, ¡la clase se vuelve excitante! Y si sabe transmitir la pasión a los estudiantes, ¿cómo podemos decir que la clase magistral ha muerto? Por lo tanto, sería cauteloso a la hora de decir que este tipo de clases están irrevocablemente muertas. No se puede simplificar las cosas de este modo.

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