Patricia Pólvora: ​"Es difícil crear una empresa social si no lo sientes"

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Patricia Pólvora, emprendedora y creadora de la empresa de tés Teterum



Patricia Pólvora dejó un buen empleo y un buen sueldo para montar su propia empresa, Teterum, que además de vender té gourmet, lo hace con estándares internacionales de calidad y con unos artesanos excepcionales: personas que, como ella, tienen alguna enfermedad crónica.


Teterum surge como oportunidad de negocio y como responsabilidad con la sociedad, ¿cuál de los dos factores pesa más?


¡Qué pregunta más difícil! Me recuerda a cuando te preguntaban ¿a quién quieres más a mamá o a papá? Son igual de importantes. En una empresa social, el hecho de inclinarse más para un lado que para el otro, te saca de la casilla "empresa social". Te posiciona o bien en "empresa con algún programa de RSC como parte de la gestión de empres" o en "ONG en el que se enfoca puramente en la pata social". Trabajar como empresa social es difícil justo por esto, porque muchas veces tienes que tomar decisiones complicadas porque te inclinas para un lado o el otro.


¿Por ejemplo?


He tenido clientes a los que les he tenido que decir que no porque no han querido visualizar nuestra aportación social. Al ser 'core' nuestro, creo que trabajarían mejor con un proveedor sin estas características, y he tenido clientes que han querido trabajar nuestra marca como un detalle solidario, que tampoco lo es, porque nosotros “no le estamos haciendo un favor” a los chicos que nos trabajan los productos, estamos pagando por un servicio, aportando, por lo que no es real del todo verlo como una acción solidaria que se suele asociar con “donación” o “dar algo sin recibir”.


También es verdad que para que se entienda mejor nuestro propósito, nuestras dos patas, nuestro ADN de ser una empresa con el fin de dar beneficios y a la misma vez aportar a través de nuestra forma de trabajar al impacto social, hemos utilizado la palabra “té solidario”.


Añado también que sin tener tu corazón muy mojado por la aportación social, es difícil llevar una empresa social adelante, porque de alguna manera, este sentimiento y esta creencia tienen que estar en tu ADN. La pata de negocio ya te sale de las venas si eres una persona con ambiciones y emprendedora. La combinación en un perfil es lo complicado.

¿La Responsabilidad Social Corporativa debería estar más implantada en las empresas?


Sí, estoy convencida de que sí. Ahora, una empresa que nunca se ha planteado cómo puede aportar a la sociedad y que “de la nada” quiere trabajar con programas RSC, le va a costar mucho porque es un cambio de mentalidad. Hay que plantearse si el RSC es una línea que camina por sí sola en la empresa y que se hace como una acción (y se contabiliza como un gasto) o si el pensamiento RSC se incluye como una pata fundamental en el desarrollo de los procesos y productos.


Al final, el RSC es algo que tiene que nacer de la cultura de la empresa, que en muchas empresas lo tienen natural, y es un tema que se trabaja a diario en aspectos culturales, de desarrollo, de negocio. Creo que, por lo poco que pueda aportar una empresa, aunque sea mínimo, es “algo más que nada”. Es una aportación que suma.


Se diferencia entre trabajar con RSC en una empresa y ser Empresa Social. El primero lo incluye como un departamento o acciones puntuales en su comunicación y la segunda lo es en todo su ser. En sus procesos, en su contratación, en su desarrollo de productos.


Tener una enfermedad crónica como la artritis reumatoide, ¿te hizo más sensible con otras personas con dificultades para incorporarlas en tu modelo de negocio?


Sería engañarme a mí misma decir que no porque en el fondo siempre ha estado la pregunta “y qué pasa si mañana no me aceptan en los trabajos normales por mi enfermedad”, pero también es verdad que en el momento en que monté Teterum, mi lucha contra la enfermedad era parte de mi vida y nunca me planteé que podría ser considerada “discapacitada” hasta que una amiga me preguntó porqué nunca había hecho los trámites para valorar mi grado de discapacidad. Supongo que era una punto de vista importante (el “negarlo”) para tener fuerzas a salir delante de mi situación. Aceptar que mi vida sería diferente de las demás, me asustaba ya que sabía que perdería fuerzas en la lucha.


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En el caso de Teterum, colaborar con entidades de síndrome de Down, autismo o esclerosis múltiple está siendo un caso de éxito. ¿Por qué crees que no está más implantado en otras empresas?


Buena pregunta. Creo que hay muchas empresas que trabajan con entidades de colectivos vulnerables, pero no todos lo “comunican”. Las organizaciones con las que trabajo también tienen otros clientes, pero en mi día a día no veo que esas marcas lo comuniquen, probablemente porque lo que hacen las mayorías de las marcas es “dar trabajo” (sea poner papeles en sobres, o hacer kits navideños), pero en el caso de Teterum lo que queremos es potenciar su fuerte (sus capacidades).


Por eso, la última caja de Navidad de Teterum está diseñada por Casa de Carlota, una agencia de diseño que incluye entre sus diseñadores personas con síndrome de Down y autismo, no para “ayudarles” sino porque son unos cracs diseñando y porque su resultado es muy diferente y porque nosotros como clientes, nos gusta. Y en Teterum lo mismo. No hay nadie que trabaje nuestros productos con el cariño que los chicos que montan las cajas o los tés, ni tampoco sabría hacerlo tan sistemáticamente.


Uno de los valores de Teterum es la autoestima de vuestros colaboradores o 'artesanos con cariño', como les llamáis. ¿Es recíproco?


Sí, la firma de cada producto, en una tarjetita (o en caso de que no pueden firmar, su huella de dedo u otro símbolo que les identifique) es lo más importante para ellos y para Teterum. Como consumidores creo que estamos cansados de tanto “low cost”, de tantos productos fabricados en millones, de ver bolsas y bolsas y todo igual.


Creo que ya toca la era de “lo artesanal”, de lo personal. No es lo mismo abrir una bolsa de té de toda la vida y poner el té en la taza,que abrir una bolsa de material 'kraft', con un sello que no está a la perfección y cuando la abres te encuentras con una tarjetita firmada por Amelia que te ha preparado ese té desde un centro de personas con Síndrome De Down. No es lo mismo.


¿Qué aporta?


El primero no te aporta nada, y el segundo te llena de humanidad y cariño, tanto que le sacas foto y agradeces a Amelia (y por supuesto que esto se lo pasamos a Amelia). Ahora, ¿cuántas personas reciben ese “positive feedback” de esta manera en sus trabajos? ¡Pocos! Pues ellos lo reciben a diario. Imagínate lo que puede llegar a hacer eso con las personas…de esta forma Teterum trabaja como “puente” entre dos mundos que se alegran mutuamente, y cuando trabajas como puente, es imposible que no te contagies. Nuestro despertar siempre es con una sonrisa porque sabemos qué hacemos crecer a la gente.



Iniciaste Teterum justo cuando te quedaste embarazada. Ser joven, mujer, madre y empresaria, ¿aporta más obstáculos que padecer artritis reumatoide?


Sí. Mentiría si dijera que esto es un camino de rosas. Esto es un camino de mucha lucha diaria entre “qué es más importante”. La llamada del cliente es súper importante justo cuando tu hijo te espera detrás de la puerta de casa muerto de risa por los nervios de que sabe que estás llegando, ¿a quién atiendes? Son decisiones de segundos, y tienes que tomarla desde el punto de vista de madre y empresaria a la misma vez. No vale decir “le digo al cliente que le llamo después” porque esos segundos en los que intercambias ese diálogo, tienes a un niño de 3 años decepcionado porque “entras con el teléfono”.


Mi regla general es “cada cosa en su momento”. Intento dividir el tiempo entre los dos roles (y otros más que tengo), e intento de que mi hijo entienda que con dos padres emprendedores, los mundos se entrelazan. También ser verdad que todo cliente es una persona, quiere decir que si explicas que “entre las 16:45 y 21 estaré con mi hijo pero podemos quedar antes y después, te lo agradecen. Te lo agradecen porque ellos también son padres y lo entienden.


Si intentas mostrar hacia afuera de que eres una superwoman y que puedes con todo, el día que no puedas, será una caída más alta, mientras que si intentas explicar las cosas como son, hasta el cliente más grande te comprende y ayuda a buscar soluciones. En la base se trata de ser humilde, humano y flexible. También es verdad que no hay cosa que estrese más que no poder planificar tu tiempo.


¿Cómo compaginas operaciones y recuperación con reuniones, viajes y mantener la empresa?


¡Con un Excel enorme y canguros varios! La clave está en automatizar todo lo que no tiene valor. Para poder compaginar todo, hay que admitir que se necesita tener canguros o una pareja muy flexible. Los viajes suelen ser de varios días pero la clave está en combinar charlas, reuniones con clientes y trabajo en cafés en la misma ciudad. Otra clave es tener tu oficina en el ordenador. No necesito nada más que un teléfono, el ordenador y cargadores. Una wifi y ya está. He trabajado desde aeropuertos, cafés, entradas de piso, hoteles, terrazas…mientras haya internet…


¿Es arriesgado ser emprendedora?


Sí. No sé si conozco algún negocio que en el primer año de un retorno pueda mantener a empleados, CEO y socios financieros. Seguro que lo hay, pero no serán la mayoría. El riesgo está en la parte “económica” (ingreso de sueldo), y en la parte social (no hay tanto tiempo como antes). Además, siempre estás con la sensación de estar fuera del mercado laboral en una línea paralela, que si algún día toca volver al mercado laboral “standard” sería difícil. Probablemente, es una sensación falsa, porque el aprendizaje de emprender es tan potente, que cualquier empresa debería apreciar ese conocimiento, pero el miedo siempre está allí.


¿Algún consejo para otras personas que deciden iniciar una nueva empresa con valores éticos y medioambientales?


Te tiene que salir de dentro. Las personas que se lanzan en esta dirección lo hacen porque lo viven. Es difícil crear una empresa social si no lo sientes. Mi consejo sería “si lo sientes y te atreves, pruébalo. El mundo siempre estará allí para recogerte si no te va bien. Si no lo pruebas, siempre estarás con la sensación de haberte perdido algo”.

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