miércoles, 22 de septiembre de 2021

Discípulos de Espartero con la bomba escatològica del 155

Pere Font i Grasa

Espartero



Espartero, chato, a ver si no tiras más bombas en Barcelona. Te estás pasando un cojón y parte del otro expandiendo el radio de acción al Museo de Lleida, pongo como ejemplo. De hecho, olvidable Duque de la Victoria, tus misiles tierra-aire machucan todo el territorio catalán. (Ya sabes que decía Pau Vila: “Catalunya ciudad”).


Antes, siglo XIX, los regalos pirotécnicos nos caían desde Montjuic; ahora, siglo XXI, las castañas, las clatellades, los batacazos, los obusos, traen una carga ideológica que creíamos haber superado de acá la muerte (a la cama) de quien fue aprendiendo tuyo: el africanista Paquito. Seguro que lo has conocido a la olla del lado de las calderas de en Pere Botero.


Alteza Real, Virrei de Navarra, Regente, mira que era de tanoca el general Prim cuando intentó que fueras Rey de España. Rehusándolo, fue la primera decisión sensata de una vida de milicia que te trajo al Perú y a ser dos veces primero ministro. 'Recordons!', qué biografía. Pocos la han superado; ni la Soraya 1a de España y virreina de Catalunya. Ella, quiero que lo sepas, no echa bombas encima de los sublevados de la Jamancia, se limita a ordenar que el artículo 155 empudegui toda la obra política con la que durante 41 años los gobiernos autonómico habían intentado ponernos al nivel de las naciones más avances de Europa. Si, Espartero, somos una nación. No hace falta que resucites para aniquilarnos. El coronel ya tiene quien le escriba.


Baldomero, guapeton, tú también sufriste dos exilios y sabes el pan que se gasta. Ahora: constitucionalistas contra soberanistas a golpes de palo al cromático estilo Goya. Nada de violencia extrema. Ahora se utilizan redes sociales que sueño como un tipo de canyons del calibre universal que vomitan fakes (collonades superlativas!!!) a la cara del enemigo. De lo contrario, contrincante.


Virrei olvlidable, sabrás que el Puchi y otros consejeros están exiliados en Bruselas, el Junque encarcelado con el Forn y dos activistas culturales conocidos como los Jordis. Sí, ya sé, que cómo, ilustre hijo de la patria, no tolerarías tanta prisión, que quizás la solución podría ser al paredón; o cómo vomitan las masas: A miedo ellos, ¡¡oé, oé!!!. O sea bombas, siempre bombas que explotan esparciendo metralla que desfigura realidades hasta ahora visibles; metralla que desmenuza la imagen de los buenos hombres y de las buenas mujeres hasta convertirlos en sujetos sin norte, sin ánimo, sin un árbol donde apoyar su triste figura. Intransigencia supina.


Don Joaquin Baldomero Fernández-Espartero Alvarez de Toro, no tires más bombas. No martirices el pueblo catalán con el misil 155, por una fotesa como era la de separarnos de España . Sí, aquello que al Café Gijón decían el problema catalán no sería problema si el Europa de las naciones hubiera escuchado aquel rumor, aquel clamor, aquel brogit por el derecho a decidir.


Baldomero, xato, las bombees sueño de papel y algunas suben o bajan del globo digital. Pero caen; caen con la misma fuerza de cuando tú ordenabas que cada cincuenta años había que bombardear Barcelona. Y así traemos años y cerraduras. Siempre igual: Madrid nunca tiene prisa, señor. Madrid (concepto) no puede admitir que nadie suba a la barba de Borbón, a la barba del Rajoyisme o al bigote del Aznarisme.


Espartero, tienes que saber que al libro reciente de Josep Pla, resume el España de la corrupción y el estraperlo de los años 50s: “Todo ello es un embalse de mierda de unas proporciones generales fantásticas. Da la impresión que las autoridades no quieren que en este muro que aguanta la mierda, una cualquier fisura, una cualquier grieta que dejas pasar el aire, produciría el derribo de todo el embalse . Las autoridades no son más que los inspectores del mantenimiento de la mierda estable”. Perdona, el subrayado es mío. Contundente, ¿verdad? Hoy como ayer. Exacto.


Espartero, olvidable héroe, tienes que saber, que continúan cayendo bombas de mierda de la corrupción política, de los indescifrables asunto judiciales, y de la ignominia de los ricos, cada día más ricos y de los pobres, cada jorn más pobres.

Espartero, sé guai, dile a tus discípulos políticos del tercer milenio que paren la bomba atómica del artículo 155.

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