El barcelonés Enric Gasa presenta en Terrassa una innovadora versión de “Carmen”
Director durante catorce años del Ballet de la Ópera de Innsbruck es autor de una brillante y renovadora coreografía sobre la legendaria cigarrera sevillana
Aunque es bien cierto que LaFACT de Terrassa nos tiene acostumbrados a un altísimo nivel en sus temporadas de danza, hay jornadas que merecen con toda justicia el calificativo de memorables. Tales las del último fin de semana con ocasión de la presentación de “Carmen” según la versión del coreógrafo barcelonés Enric Gasa Valga. Como tantos otros bailarines españoles y cabe suponer que a falta de mejores oportunidades en su propio país, hizo carrera en el extranjero como miembro de los Ballets de Escocia, Mannheim y Karlsruhe, para culminar con el desempeño, durante catorce años, de la dirección del Ballet de la Ópera de Innsbruck.
Gasa ha utilizado para esta coreografía la “Carmen suite”, arreglo ciertamente peculiar de Rodion Shchedrín de la partitura de Bizet en el que la habanera “L’amour est un enfant bohème” se utiliza hasta tres veces -lo que la convierte en el eje de la misma obra- y se han añadido dos briosos pasodobles taurinos. Sobre esta base el director ha articulado una simbiosis entre el cuerpo de baile de la Ópera de Innsbruck y algunos de los componentes de PAR en Dansa, el programa de alto rendimiento que se desarrolla en el propio centro cultural de Terrassa. Con un resultado sobresaliente porque la conjunción de esfuerzos de unos y otros bailarines ha resultado brillante.
Esta “Carmen” introduce por otra parte algunos elementos que merecen ser mencionados. Por una parte, Gasa ha transformado al torero Escamillo en personaje femenino. Por otra se ha atrevido a utilizar un sorprendente montaje escenográfico de Halfried Lauckner. El diseño tiene como base un coso semicircular en uno de cuyos laterales se ha situado un piscina sobre cuyas aguas chapotean los intérpretes mientras desarrollan algunos de sus movimientos danzarios. Ello da lugar a algunos momentos particularmente espectaculares, como el del final del primer acto cuando un grupo de bailarinas sumerge sus cabellos en el agua para esparcirla despreocupadamente sobre el escenario. Del mismo modo, la reiteración de la habanera, que en una ocasión se da en clave de dominación, se ejecuta luego colectivamente con fuertes connotaciones sensuales en la piscina. Hay más sorpresas: la súbita aparición de un gigantesco telar rojo que se descuelga en un momento preciso y una lluvia ¿de arena? sobre que cae sobre la pareja protagonista en uno de sus “pasos a dos”.
Todo sería superfluo si no fuera por el acompañamiento de un elenco de excepcional categoría formado por quince bailarines, entre los que descuellan Alice Amorotti como Carmen, Gabriele Tamolli como Don José y Sandra Chamouchumbi como Escamillo.
La satisfacción del público egarense fue evidente y se manifestó no solo en los largos aplausos que coronaron el final de la función, sino también en los que subrayaron algunos de los principales bailes. Esta “Carmen” de Gasa Valga ha sido, además, la ocasión de acreditar la excelente formación recibida por aquellos de los componentes que procedían del PAR en Dansa cuya sede radica en ese mismo edificio.
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