“R.I.P.”: un entremés satírico sobre los egoísmos familiares
Una sorpresa inusitada aguarda a dos hermanos que esperan el fallecimiento de su madre para cobrar una herencia
En el teatro tradicional a las comedias de corta duración se les denominaba “entremés” o “paso” y cuando las obras mayores se estructuraban en varios actos se utilizaban para cubrir los entreactos con un entrenamiento breve capaz de distraer a los espectadores. Claro que ahora es diferente porque la generalidad de las obras teatrales convencionales suele ser de un solo acto cuya duración no va mucho más allá de los noventa minutos, por lo que muchas de ellas podrían ser adjetivadas con aquellas denominaciones reservadas antaño a las que tenían un carácter complementario. La comedia “R.I.P.” de Jordi Sánchez y Pep Antón Baulenas, que acaba de estrenarse en la sala Gaudí, es exactamente un paso o entremés que cubre sin embargo y con toda dignidad el tiempo propio de la primera de las funciones que se programan en dicho espacio escénico y que precede a la obra principal.
Tal cual ocurre con este tipo de obras, “R.I.P.” satiriza un situación nada inusual cual es la ambición o el egoísmo que surge en el seno de una familia cuyos miembros esperan ansiosos la llegada de una herencia, hecho que no acaba nunca de producirse por la sencilla razón de que la causante, pese a padecer una embolia desde hace quince años, se resiste numantinamente a pasar a mejor vida. En este caso, los presuntos beneficiarios serían los dos hijos habidos por ella con sendas parejas diferentes. El uno, timorato y de dudosa sexualidad, que es quien se ha hecho cargo del cuidado de la madre y por ello pretende ser el mejor beneficiado; el otro, un vividor, casado y atosigado por las deudas, que lucha por conseguir la mejor tajada posible en los bienes a repartir. Y ambos se manifiestan preocupados por la suerte de su progenitora cuyo término habrá de permitir al primero librarse de sus obligaciones y satisfacer su sueño de viajar a Canarias y al segundo salir de apuros económicos. Claro que el hombre propone y el azar dispone y el final del entremés dista mucho de lo esperado.
En todo caso, esta estrambótica situación da pie a toda suerte de lances desmelenados y enredos desopilantes que Jaun García Arija y Marius Hernández interpretan bajo la dirección de Jesús Fernández acentuando los rasgos caricaturescos de sus respectivos personajes y poniendo particular énfasis en los aspectos que los ridiculizan. Con el aditamento puntual, quizá innecesario pero siempre eficaz, de hacer aparecer a uno de ellos en algún momento en paños menores, recurso que la historia del teatro local recuerda que ejecutaba con soberbia autoridad Josep Santepere en los teatros del Paralelo a principios del siglo anterior.
“R.I.P.” no pasará seguramente a la historia del teatro pero cumplirá muy eficazmente con la función que persiguieron sus actores e intérpretes, cual es la de divertir al respetable y hacerle reír con unas situaciones no por absurdas e imaginadas, menos probables.
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