La 'tortura' que aguantan Alonso y Stroll en el Aston Martin y que comparan con una "silla eléctrica"
El AMR26 genera sacudidas constantes que afectan al rendimiento, dañan componentes del coche y provocan molestias físicas a los pilotos de la escudería
La temporada no ha comenzado de la mejor manera para el equipo de Aston Martin Aramco Formula One Team. Más allá de los resultados en pista, la escudería británica se enfrenta a un problema técnico que está generando una enorme preocupación dentro del garaje: las intensas vibraciones del monoplaza AMR26, un fenómeno que está empezando a afectar al estado físico de sus pilotos.
Tanto Fernando Alonso como Lance Stroll han explicado públicamente las dificultades que experimentan al volante. Las sacudidas constantes provocadas por el motor están convirtiendo cada vuelta en un auténtico desafío físico y técnico.
Un monoplaza que vibra sin descanso
El AMR26 se comporta prácticamente como una “coctelera” una vez sale a pista. Las vibraciones generadas por el motor se transmiten por toda la estructura del monoplaza, provocando golpes continuos y muy intensos que se trasladan directamente al volante y, por tanto, a las manos de los pilotos.
Esto no solo se percibe en las extremidades. Según han explicado desde el equipo británico, las vibraciones se propagan por todo el chasis, haciendo que todo el cuerpo del piloto sufra la sacudida constante durante cada vuelta.
El ingeniero y diseñador Adrian Newey advirtió incluso de las posibles consecuencias si el problema no se soluciona. Según sus estimaciones, en condiciones extremas un piloto podría resistir alrededor de 25 vueltas, mientras que en el caso de Stroll el límite podría situarse cerca de 15 vueltas, principalmente por motivos de precaución física.
El impacto en el cuerpo de los pilotos
Las vibraciones no solo generan incomodidad: también tienen consecuencias físicas. Fernando Alonso explicó que, tras varios minutos al volante, el cuerpo empieza a resentirse.
El piloto asturiano relató que las sacudidas se perciben especialmente después de 20 o 25 minutos de conducción, momento en el que comienzan a aparecer sensaciones de entumecimiento en manos, pies o incluso en todo el cuerpo.
El testimonio más duro de Lance Stroll
Si el relato de Alonso refleja incomodidad y preocupación, el de Lance Stroll ha sido aún más contundente. El piloto canadiense, que en los últimos años ha sufrido lesiones en las muñecas tras varios accidentes, asegura que estas vibraciones resultan especialmente dolorosas.
En declaraciones recientes, Stroll describió la sensación como algo extremadamente desagradable y difícil de comparar con cualquier otra experiencia en pista. De forma gráfica, llegó a señalar que la sensación se asemeja a recibir una descarga eléctrica constante, una metáfora que ilustra hasta qué punto el problema está afectando a la conducción.
El canadiense subrayó además que las vibraciones no solo son perjudiciales para el piloto, sino también para el propio coche, ya que la estructura del monoplaza sufre un desgaste considerable bajo estas condiciones.
Escribe tu comentario