Eurovisión estalla: más de 1.000 artistas exigen un boicot total y publican una carta demoledora

Figuras como Brian Eno o Massive Attack presionan a la organización en plena crisis por la participación de Israel

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Boicot a Eurovisión   REDES SOCIALES
Boicot a Eurovisión - REDES SOCIALES

 

El Festival de la Canción de Eurovisión afronta una de las mayores controversias de su historia reciente. A pocas semanas de su celebración, más de mil artistas y trabajadores culturales han firmado una carta abierta reclamando un boicot total al certamen.

Un pulso directo a la organización

La iniciativa, promovida por el colectivo No Music For Genocide, acusa a la Unión Europea de Radiodifusión de aplicar un doble rasero en sus decisiones.

Los firmantes denuncian que Rusia continúa vetada desde 2022 por la invasión de Ucrania, mientras Israel mantiene su participación en el festival en el actual contexto internacional.

Artistas de renombre se suman

Entre los nombres que respaldan la iniciativa figuran Hot Chip, Brian Eno, Paloma Faith o Paul Weller, junto a bandas como IDLES y Mogwai.

El llamamiento no solo interpela a los participantes, sino también al público, animando a no seguir el festival mientras no haya cambios.

La carta íntegra que ha encendido la polémica

A continuación, el texto completo difundido por los firmantes:

“Este mayo, se espera que millones de personas sintonicen la 70.ª edición del Festival de la Canción de Eurovisión. Por tercer año consecutivo, encontrarán a Israel celebrado en el escenario a pesar de su genocidio en curso en Gaza, mientras Rusia sigue vetada por su invasión ilegal de Ucrania.

Como músicos y trabajadores de la cultura, muchos de los cuales vivimos bajo el ámbito de la Unión Europea de Radiodifusión (EBU), rechazamos que Eurovisión se utilice para blanquear y normalizar el genocidio, el asedio y la brutal ocupación militar de Israel contra los palestinos.

Nos solidarizamos con los llamamientos palestinos a las emisoras públicas, intérpretes, organizadores de fiestas de visionado, equipos técnicos y seguidores para que boicoteen Eurovisión hasta que la EBU vete a la emisora cómplice israelí, KAN.

Aplaudimos las retiradas por principios de las emisoras española, irlandesa, islandesa, eslovena y neerlandesa, así como a los muchos finalistas de selecciones nacionales que se han comprometido a negarse a ir a Eurovisión. Del mismo modo que los artistas se alzaron contra la opresión en Sudáfrica, ahora nos mantenemos unidos.

El presidente del Israel del apartheid, Isaac Herzog —mencionado en la presentación de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia por incitación al genocidio— ha desempeñado un papel protagonista presionando a las emisoras para que no veten a Israel del concurso, el evento musical en directo más visto del mundo.

Las hipócritas respuestas de la EBU ante los crímenes de Rusia y de Israel han eliminado cualquier ilusión de la supuesta “neutralidad” de Eurovisión. En 2022, la EBU dijo que la presencia de Rusia “desprestigiaría la competición”.

Sin embargo, más de 29 meses de genocidio en Gaza —junto con la limpieza étnica y el robo de tierras en la Cisjordania sitiada— no se consideran suficientes para aplicar la misma política a Israel.

¿Cómo puede cualquier intérprete o seguidor de Eurovisión participar con la conciencia tranquila en la próxima edición del certamen en Austria, en medio de los planes estadounidense-israelíes para campos de concentración hipervigilados en la 'Nueva Gaza'? Hay momentos en el tiempo en los que el silencio pasivo no es una opción.

Nos negamos a guardar silencio mientras la violencia genocida de Israel sirve de banda sonora y silencia las vidas palestinas. Mientras niños en prisiones israelíes sufren palizas por tararear una melodía. Mientras todo lo que queda de casi cada escenario, estudio, librería y universidad en Gaza son montones de escombros, bajo los cuales cuerpos masacrados aún esperan ser recuperados y recibir un entierro digno.

Como artistas, reconocemos nuestra capacidad de acción colectiva —y el poder del rechazo—. Nos negamos a guardar silencio. Nos negamos a ser cómplices. Hacemos un llamamiento a otros en nuestra industria para que se unan a nosotros. Y nos solidarizamos con todos los esfuerzos basados en principios para poner fin a la complicidad en todas las industrias.

Ningún escenario para el genocidio. #BoycottEurovision.”

Un festival bajo máxima presión

La publicación de este manifiesto intensifica la presión sobre la organización a medida que se acerca el certamen. La polémica amenaza con marcar una edición que podría quedar definida más por el debate político que por la música.

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