La industria de defensa exhibe su fractura interna pese a los llamamientos a la consolidación

La integración de EM&E en Indra, impulsada por los hermanos Escribano —que controlan el 14% del capital de la tecnológica—, ha generado un profundo malestar en parte de la industria. 

|
EuropaPress 7065208 angel escribano presidente ejecutivo indra group jose vicente mozos
La familia Escribano lleva meses sobre el tablero de los rumores económicos y se ha producido una fractura en el sector de la defensa del país/ Foto de archivo EP

 

La imagen tomada la pasada semana en un acto en Madrid, donde posaron los principales representantes de la industria española de defensa junto a la ministra Margarita Robles y el comisario europeo Andrius Kubilius, ha terminado convirtiéndose en un símbolo involuntario: la división del sector es más visible que nunca, pese a los reiterados llamamientos institucionales a la unidad y a la consolidación empresarial.


En la instantánea, los hermanos Javier y Ángel Escribano —al frente de EM&E e Indra, respectivamente— aparecen situados a un lado, mientras que al otro se agrupan los máximos responsables de Oesía, Sapa y Santa Bárbara Sistemas. En el centro, las autoridades: la ministra Robles, el comisario Kubilius, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcárcel, y el secretario general de Política de Defensa, el almirante Juan Francisco Martínez Núñez.

El encuentro, tenía como objetivo reforzar la cooperación europea en materia de defensa ante un escenario internacional marcado por la incertidumbre estratégica y la posibilidad de que Estados Unidos reduzca su compromiso militar con Europa bajo la Administración Trump. Sin embargo, la foto dejó al descubierto los recelos cruzados entre las principales compañías españolas del sector.

El eje Indra–Escribano, en el centro del debate


La integración de EM&E en Indra, impulsada por los hermanos Escribano —que controlan el 14% del capital de la tecnológica—, ha generado un profundo malestar en parte de la industria. La operación, aún en fase de tramitación, ha sido cuestionada por competidores que consideran que puede alterar el equilibrio interno del sector.

Entre los más críticos se encuentra Sapa, socio de Indra en varios programas estratégicos, incluido el vehículo 8×8 Dragón. La familia Aperribay, propietaria de la compañía vasca y titular del 7% de Indra, ha reforzado su perfil internacional tras firmar un contrato con General Dynamics Land Systems para el desarrollo de vehículos de nueva generación para el Ejército estadounidense. Un hito que llamó la atención del Gobierno y que motivó un encuentro en Moncloa el pasado otoño.

Indra, participada en un 28% por la SEPI, observa con inquietud esta alianza, especialmente después de que Ángel Escribano revelara en el Congreso que la compañía había intentado adquirir Santa Bárbara Sistemas, filial española de General Dynamics.

Recursos judiciales y tensiones empresariales


La tensión se ha trasladado también al ámbito jurídico. Santa Bárbara Sistemas ha recurrido ante el Tribunal Supremo la concesión de créditos públicos por 3.000 millones de euros a la unión temporal de empresas formada por Indra y EM&E para financiar nuevos programas de artillería. La compañía sostiene que sus competidores carecen de la capacidad industrial necesaria para asumir proyectos de tal envergadura.

El recurso afecta indirectamente a Oesía, otro de los actores presentes en el encuentro de Madrid, que podría ver alterada su participación en los programas afectados por la financiación pública. Su presidente, Luis Furnells, ha sido uno de los directivos a los que Ángel Escribano ha intentado atraer para avanzar en la consolidación del sector, sin éxito por el momento.

A estas tensiones se suma la preocupación expresada por la ministra Robles durante una visita a Indra en octubre, cuando trasladó a Ángel Escribano su inquietud por los retrasos en las entregas del 8×8 Dragón, uno de los programas estrella del Ejército de Tierra.

Europa pide unidad, España muestra fragmentación


Mientras Bruselas insiste en la necesidad de empresas más grandes, competitivas y coordinadas para reforzar la autonomía estratégica europea, la industria española continúa atrapada en un clima de desconfianza mutua. La consolidación, reclamada desde hace años, sigue sin materializarse.

Tras el acto, Ángel Escribano publicó un mensaje en redes sociales defendiendo la necesidad de cohesión y de compañías con mayor dimensión para competir a escala global. Sin embargo, la fotografía del encuentro —y la ausencia de una imagen conjunta en su publicación— refleja que el camino hacia esa unidad está lejos de ser un consenso.

 

Sin comentarios

Escribe tu comentario




He leído y acepto la política de privacidad

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes. Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
AHORA EN LA PORTADA
ECONOMÍA