El alquiler permanente cae pese al fin de miles de pisos turísticos: el mercado se reordena y no libera vivienda
Un estudio de Idealista revela que la vivienda expulsada del alquiler turístico no pasa al residencial y se desplaza a alquiler temporal, venta o permanece vacía
El mercado del alquiler en España ha sufrido un nuevo giro en 2025: la oferta de arrendamiento permanente se ha reducido en 25.836 viviendas, pese a que más de 84.000 inmuebles perdieron o no obtuvieron el Registro Único obligatorio para alquileres de corta duración.
Menos alquiler tradicional del esperado
El análisis publicado por Idealista desmonta la idea de que la retirada de viviendas turísticas iba a incrementar automáticamente el alquiler residencial. Los datos muestran que ese trasvase no se ha producido.
En lugar de pasar al mercado de larga estancia, muchos propietarios han optado por alternativas como el alquiler de temporada, la venta del inmueble o mantenerlo vacío.
El alquiler temporal gana protagonismo
El segmento del alquiler de temporada, con menos regulación que el turístico, ha crecido en 58.184 viviendas durante el mismo periodo. Este aumento se concentra especialmente en Andalucía, Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana.
El informe señala que este tipo de alquiler está absorbiendo buena parte de la oferta desplazada del mercado turístico, convirtiéndose en la principal vía de escape para los propietarios.
Desigual evolución por comunidades
Solo cuatro regiones han logrado aumentar su parque de alquiler habitual. La Comunidad Valenciana lidera con un incremento de 1.131 contratos, seguida de Extremadura, La Rioja y Ceuta.
En cambio, Cataluña y Andalucía registran las mayores caídas, incluso en contextos donde se han retirado miles de licencias turísticas, lo que evidencia un efecto limitado de la regulación sobre el mercado residencial.
El efecto del Registro Único
Desde la entrada en vigor del Registro Único, el Colegio de Registradores ha gestionado más de 400.000 solicitudes. De ellas, unas 84.000 han sido rechazadas por incumplir requisitos legales como la falta de licencia municipal o conflictos con comunidades de vecinos.
También se han detectado intentos de destinar viviendas protegidas al alquiler turístico, lo que ha contribuido a los rechazos.
Un mercado que se reconfigura
El estudio concluye que la presión regulatoria sobre el alquiler turístico no está consiguiendo aumentar la oferta de vivienda habitual, sino que está desplazando la actividad hacia fórmulas más flexibles y menos reguladas, sin resolver el problema de acceso a la vivienda.
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