El maratón de Putin: las horas de rueda de prensa en un resumen

Putin dirigió gran parte de su intervención a la Unión Europea y la OTAN, combinando la advertencia económica con la propuesta geopolítica.

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Vladímir Putin, president de Rússia
Putin dirigió gran parte de su intervención a la Unión Europea y la OTAN, combinando la advertencia económica con la propuesta geopolítica.(Foto Europa Press)

 

En su comparecencia de "Resultados del Año" de este 19 de diciembre de 2025, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha proyectado una imagen de control sobre una Rusia que, según sus palabras, ha alcanzado la "soberanía digital total" y ha resistido el embate de las sanciones occidentales. Sin embargo, tras la retórica de estabilidad, se vislumbra una estrategia de largo aliento marcada por la tensión con Europa y la irreversibilidad del conflicto en Ucrania.

La economía como escudo

Putin ha presentado datos para reforzar la tesis de una Rusia resiliente. Con un crecimiento del PIB del 1% anual (y un acumulado cercano al 10% en el último trienio), el Kremlin contrapone su gestión a la de una Europa que califica de estancada.

 

 

El mandatario defendió el aumento del IVA como la medida "más honesta" para estabilizar el presupuesto y aseguró que los salarios reales crecen a un ritmo del 4,5%. Pese a reconocer la "presión constante" sobre el Banco Central, Putin insistió en su independencia, enviando un mensaje de calma a los mercados internos tras la reciente caída del índice de la Bolsa de Moscú.

Ucrania: responsabilidad y objetivos militares

Respecto a la guerra, el discurso de Putin ha sido inflexible en el fondo, aunque matizado en la forma.  El presidente fue tajante al declarar que "Rusia no se siente responsable de las muertes en Ucrania", reiterando que el origen del conflicto no es autoría de Moscú. Vinculó el avance militar con objetivos civiles, afirmando que la toma de Slaviansk es imprescindible para restablecer el suministro de agua en el Donbás.

 

 

 

El pulso con Europa: "robo" y seguridad

Putin dirigió gran parte de su intervención a la Unión Europea y la OTAN, combinando la advertencia económica con la propuesta geopolítica. Calificó de "robo" la gestión europea de los activos rusos congelados y advirtió que usar ese dinero para financiar a Kiev provocará problemas presupuestarios crónicos en la UE.

 

 

 Insistió en que el actual sistema europeo es fallido por el incumplimiento de las promesas de no expansión de la OTAN. Propuso una "nueva estructura de seguridad", mientras confirmaba que el sistema de misiles Oreshnik ya está operativo en Bielorrusia como medida de disuasión. Marcó una línea roja explícita, asegurando que cualquier amenaza a la región será "destruida".

La"paz" bajo sus términos

Aunque Putin expresó su deseo de "vivir en condiciones de paz el próximo año", sus declaraciones dejan claro que la negociación solo será posible bajo una nueva arquitectura de seguridad que Occidente aún no parece dispuesto a aceptar. Con una alianza reforzada con China (calificando a Xi Jinping como aliado y socio fiable) y una narrativa de retorno de los emigrados rusos por "miedo a los valores occidentales", Putin cierra 2025 reafirmando su apuesta por un mundo multipolar donde Rusia no piensa retroceder.

 

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