Delcy Rodríguez admite que el Gobierno “desconoce el paradero” de Nicolás Maduro
Caracas exige a Donald Trump una prueba de vida tras asegurar EEUU que el presidente venezolano fue capturado en una operación militar secreta
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha confirmado este sábado que el Gobierno venezolano desconoce el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, tras los ataques aéreos denunciados en las últimas horas sobre Caracas y otros estados del país.
La declaración se produce después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara públicamente que el mandatario venezolano y su esposa habrían sido capturados y trasladados fuera del país como resultado de una operación militar de gran escala.
En una comparecencia oficial, Rodríguez rechazó la versión difundida por Washington y exigió una prueba de vida inmediata que confirme el estado del matrimonio presidencial.
“Nosotros desconocemos el paradero del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. Exigimos al presidente Donald Trump una prueba de vida inmediata”, declaró.
EEUU habla de una operación militar “brillante”
Trump anunció la supuesta captura a través de su red social Truth Social, asegurando que la operación fue ejecutada en coordinación con agencias de seguridad estadounidenses. Posteriormente, en declaraciones al New York Times, calificó la acción como “brillante” y anunció que ofrecerá más detalles en una rueda de prensa desde Palm Beach, Florida.
Bombardeos denunciados por Caracas
Horas antes del anuncio estadounidense, el Ejecutivo venezolano denunció ataques aéreos contra Caracas y los estados de Aragua y La Guaira, calificándolos como una “gravísima agresión militar”. Medios locales informaron de bombardeos sobre instalaciones estratégicas y militares, aunque no hay confirmación oficial de víctimas.
Escalada de tensión entre Venezuela y EEUU
Este episodio se enmarca en un contexto de creciente tensión bilateral, marcado por el despliegue naval estadounidense frente a las costas venezolanas, la incautación de petroleros y amenazas públicas de intervención. Washington justifica estas acciones por la lucha contra el narcotráfico, mientras que Caracas las considera parte de una estrategia de presión y desestabilización.
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