Trump pospone diez días más el ultimátum a Irán mientras amenaza de un ataque sin piedad

El presidente de EE. UU. fía la paz hasta el 6 de abril mientras Teheran moviliza a un millón de efectivos ante el temor de una incursión terrestre

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Trump congela el ataque a Irán y da diez días más para resolver la negociación. Foto: Europa Press

 

En un nuevo y sorprendente giro de guion, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido otorgar una prórroga de diez días a su amenaza de bombardeo masivo contra las infraestructuras energéticas de Irán. El nuevo plazo expira el próximo 6 de abril, un margen de tiempo que el líder republicano justifica por el supuesto buen avance de unas negociaciones que, sin embargo, el régimen de los ayatolás califica de "contradictorias".

Esta decisión llega apenas unas horas antes de que venciera el ultimátum original, que exigía la reapertura total del Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que circula el 20% del petróleo mundial y cuya parálisis amenaza con un colapso energético global.

 

 

¿Diplomacia real o estrategia de presión?

A través de su plataforma Truth Social, Trump ha asegurado que este aplazamiento responde a una petición directa del gobierno iraní. Según la Casa Blanca, Teherán estaría "suplicando" un acuerdo de paz, respaldando esta afirmación con gestos de distensión como la reciente autorización de paso para una decena de petroleros.

No obstante, el tono de Washington sigue siendo incendiario. Mientras habla de diálogo, Trump advierte de que, si no se llega a un pacto antes de la nueva fecha límite, los ataques serán "sin piedad". Además, el presidente ha dejado caer una posibilidad que ha encendido todas las alarmas internacionales: la intención de tomar el control directo sobre el crudo iraní, siguiendo un modelo de intervención similar al planteado anteriormente en Venezuela.

 

 

El Pentágono y el "golpe final": ¿Incursión terrestre a la vista?

A pesar del discurso conciliador de la Casa Blanca, los movimientos en el Pentágono sugieren un escenario mucho más bélico. Según revelaciones del medio Axios, los mandos militares estadounidenses estarían diseñando un "golpe final" que no se limitaría a bombardeos aéreos.

Varios congresistas norteamericanos apuntan a que se prepara una incursión terrestre con un objetivo estratégico: controlar la costa iraní frente al Estrecho de Ormuz para garantizar la navegación internacional por la fuerza. Ante esta amenaza, Irán ha respondido con una movilización masiva de hasta un millón de efectivos para proteger sus islas estratégicas y su soberanía territorial.

 

La soledad de EE. UU. y el papel de los intermediarios

En el plano diplomático, la tensión también afecta a las alianzas tradicionales. Trump ha cargado duramente contra la OTAN, acusando a los aliados europeos de "ponerse de perfil" en el conflicto. "Estados Unidos no necesita nada de la OTAN", sentenció el mandatario, profundizando la brecha transatlántica.

Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, mantiene una postura de cautela. Aunque niega que existan negociaciones directas, confirma que Pakistán está actuando como puente diplomático. Teherán estaría analizando actualmente una propuesta de 15 puntos enviada por Washington para poner fin a las hostilidades, un documento que podría ser la última oportunidad antes de que las armas tomen la palabra de forma definitiva.

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