Trump ordena disparar en Ormuz y eleva la tensión al límite mientras Irán empieza a cobrar peajes
Estados Unidos amenaza con hundir cualquier barco que coloque minas y Teherán responde con nuevas medidas en el paso clave del petróleo mundial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha encendido aún más la tensión internacional al ordenar a la Armada que abra fuego contra cualquier embarcación que coloque minas navales en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles del planeta.
Orden directa de ataque en Ormuz
A través de un mensaje en redes sociales, Trump aseguró que ha dado instrucciones claras para neutralizar cualquier amenaza en la zona. Según sus palabras, cualquier barco implicado en la colocación de minas será atacado sin contemplaciones. Además, afirmó que Washington ya trabaja para retirar los explosivos que habrían sido desplegados en estas aguas clave para el comercio energético.
El mandatario también sostuvo que la flota iraní ha sido gravemente dañada tras la ofensiva lanzada el pasado 28 de febrero junto a Israel, asegurando que los buques militares de Irán han sido destruidos en su totalidad, una afirmación que incrementa aún más la incertidumbre sobre la situación real en la región.
Irán responde con peajes en el estrecho
Mientras tanto, desde Teherán han movido ficha. El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamidreza Haji Babaei, anunció que ya se han recibido los primeros pagos por el tránsito de buques a través del estrecho de Ormuz.
Según explicó, estos ingresos han sido depositados en el Banco Central iraní, en el marco de una iniciativa que busca formalizar el cobro mediante una ley que aún debe ser aprobada definitivamente por el Parlamento. Esta medida podría alterar significativamente el tráfico marítimo en una de las rutas más transitadas del mundo.
Movimientos diplomáticos en paralelo
En paralelo a esta escalada, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, anunció que su país intentará ampliar el alto el fuego alcanzado recientemente con Israel. La reunión prevista en Washington busca también frenar la destrucción de viviendas en el sur del Líbano, en medio de un contexto regional cada vez más volátil.
El cruce de decisiones militares, económicas y diplomáticas dibuja un escenario de máxima tensión en torno al estrecho de Ormuz, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad internacional.
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