Una valla les deja encerrados en casa: el calvario de una vecina de Mataró y su padre de 93 años

Nadie avisó, nadie dio explicaciones y ahora no pueden salir ni en coche ni a pie

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Imagen de recurso   STOP   CANVA   @bianca biraus images
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Lo que empezó como una mirada rutinaria por la ventana acabó convirtiéndose en una pesadilla. El pasado viernes, Montse, vecina de Mataró, descubrió cómo unos operarios instalaban una valla metálica en mitad del único camino que utiliza desde hace décadas para entrar y salir de su casa. El acceso quedaba bloqueado por completo. Sin previo aviso. Sin alternativa real.

Con la valla colocada, Montse ya no podía sacar el coche. Pero lo peor estaba por llegar. Según le dijeron los propios trabajadores, el lunes el cierre sería definitivo: “No podrás pasar ni caminando”. Desde ese momento, ella y su padre, de 93 años y con movilidad muy reducida, han quedado prácticamente confinados en su vivienda.

El camino afectado atraviesa un solar situado a las afueras de Mataró que, desde hace más de 40 años, ha sido un descampado sin uso definido. Durante décadas ha funcionado como aparcamiento improvisado para vecinos y personas de paso. Nadie en la zona sabía quién era el propietario del terreno.

“Me dijeron que la propiedad me daría una llave para abrir y cerrar la valla, pero nadie me ha dado nada. Estamos aislados”, ha denunciado Montse en el programa El contenidor de El món a RAC1, con Jordi Basté.

Ante la situación, la afectada llamó al Ayuntamiento de Mataró. La respuesta fue desalentadora: al ser prácticamente fin de semana, nadie podía intervenir. También contactó con la policía local, que le indicó que, en caso de emergencia médica, se avisaría a los Bombers para derribar la valla.

El lunes por la mañana, Montse volvió a llamar al consistorio. Entonces le comunicaron que la finca disponía de una salida alternativa por la parte superior. Sin embargo, esa vía no se utiliza desde hace más de medio siglo y se encuentra en un estado casi impracticable. Antiguamente se accedía por la riera de Sant Simó, pero ese tramo ya no es transitable.

“Creo que ese acceso es de propiedad municipal, he enviado un correo y sigo esperando respuesta”, explica.

Mientras no llegue una solución —ya sea la entrega de una llave o la reapertura del camino histórico— Montse y su padre seguirán atrapados en su propia casa, a la espera de que alguien asuma responsabilidades.

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