De Qatar a Java, las muertes del fútbol

Carmen P. Flores

EuropaPress 4694398 september 19 2022 ankara turkey fifa world cup qatar 2022
Mundial de Qatar @ep

 

El fútbol siempre ha sido un deporte de pasiones, en tiempos pasados solo de hombres, porque se consideraba que era un deporte de testosterona - afortunadamente eso ha pasado a mejor vida-, de escape de tensiones y de espectáculo donde el hombre de “negro” es objeto de las iras de los aficionados de los dos equipos que se enfrentan. Con el tiempo, la violencia ha ido creciendo a lo largo de los años, las bandas de violentos en muchas ocasiones, fuera y dentro de los estadios, han hecho de las suyas, incluso ha muerto alguna persona. ¿Se ha arreglado este conflicto? Acaba de empezar la temporada, los estadios se han vuelto a llenar, las aficiones siguen vibrando con sus equipos favoritos y los hooligans no han desaparecido, siguen ahí esperando la ocasión para volverla a montar.

Estos días saltaba la noticia de la muerte de 125 personas, entre ellos 17 niños, y más de 320 heridos en un campo de fútbol, Al término de un partido, en un municipio de Java Oriental, los aficionados del conjunto perdedor se lanzaron al cesped, donde se produjo un tumulto: intervención de la policía, muy mal, por cierto, que lanzó gas lacrimógeno al césped, y a las gradas que estaban llenas. Esta acción produjo una estampida de los aficionados hacia las salidas. Un caos que se produjo en pocos minutos, dando lugar al fatal desenlace. La mayoría de los fallecidos fueron por asfixia, traumas o pisoteados. Es la mayor tragedia de la historia del fútbol mundial hasta ahora.

Faltan pocas semanas para que se inicie el tan controvertido Mundial de Fútbol de Qatar, donde las selecciones del mundo que han conseguido plazas estarán presentes para hacerse con el tan ansiado trofeo: ser campeones del mundo, un reto para los jugadores que han sido seleccionados. Pero este no es un mundial normal, no, es el de la tragedia, por las más de 6.500 “personas” que han perdido la vida en las construcciones que albergarán las competiciones, los hoteles y todas las infraestructuras necesarias. Es el mundial de la tortícolis, porque todas las federaciones, equipos, patrocinadores y autoridades han girado el cuello para no ver lo que estaba sucediendo.

Ahí han estado trabajando personas pobres de la India, Nepal, Bangladesh y otros países que han estado en condiciones de “esclavos” del siglo XXI. No podían salir del país, no podían cambiar de trabajo y tenían que esperar meses para cobrar sus salario. Para eso son pobres debieron pensar los jeques y la FIFA que se ha puesto la venda, ha girado la cabeza y ha abierto los bolsillos para llenarlos de petrodólares. Y es que los pobres solo les interesan a sus familias.

En los últimos días, solo la selección de Dinamarca, y Hummel han reaccionado. La marca de las camisetas, para mostrar su desacuerdo con la celebración, con un gesto que les honra, han eliminado de la camiseta de su selección tanto el logotipo de Hummel como el escudo de Dinamarca, que tendrán el mismo color que el resto de la camiseta, quedando ambos ensombrecidos por el rojo del tejido.

Así que la muerte de las 125 personas debería hacer reflexionar de lo que está ocurriendo en este deporte llamado Rey. Lo mismo que la muerte de los más de 6.500 trabajadores explotados, sin nombre, que solo sus familiares han llorado sus muertes, sin que nadie más los eche en falta. Esta es también la catástrofe más grande de un campeonato del mundo de fútbol. Pero los grandes del futbol- directivos, dirigentes y  jugadores - se han puesto la venda para no enterarse de las vidas que ha costado celebrar el campeonato en Qatar, un país muy rico en dinero, pero muy pobre en valores.
 

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