El conseller, Xavier Vila, defiende vincular integración social a aprender catalán
El conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, reivindica un refuerzo presupuestario para su Departamento y defiende que el aprendizaje del catalán sea un elemento central en los procesos de integración social.
En una entrevista reciente, el consejero Vila insta ERC a aprovechar la negociación presupuestaria para dotar la consellería de los recursos necesarios y asegura que “no hay proceso de inclusión social sin aprendizaje lingüístico”.
La Consellería de Política Lingüística dispone actualmente de 85 millones de euros, la cifra más alta de su historia pero todavía la más baja de todo el Gobierno. Vila recuerda que, hace solo una década, las políticas lingüísticas se financiaban con 30 millones, pero admite que la actual dotación continúa siendo insuficiente para desplegar todas las líneas previstas en el Pacto Nacional por la Lengua.
El consejero considera que ERC, que impulsó la creación del Departamento en los acuerdos de investidura, tendría que garantizar el fortalecimiento en el trámite parlamentario: “Si hemos creado una consellería, tiene lógica que la dotamos de los recursos necesarios”.
Sin presupuestos, advierte, proyectos como las 150.000 plazas de catalán anunciadas por el Gobierno entrarían en riesgo, ja que habría que renegociar partida a partida y el calendario de ejecución quedaría comprometido.
Catalán e inmigración: “El aprendizaje lingüístico es parte del pacto de integración”
Vila defiende que el conocimiento del catalán forme parte de los criterios de integración en la futura regularización extraordinaria anunciada por el gobierno español. La Generalitat ha presentado una enmienda porque, un año después de obtener el permiso de residencia por esta vía, se valore el esfuerzo de aprendizaje de las lenguas oficiales.
El consejero subraya que no se trata de una amenaza, sino de un incentivo: “Queremos un aprendizaje real, no solo formal”. Y añade que integrar en una sociedad implica compartir el repertorio lingüístico: “Quién quiere formar parte del equipo local tiene que tener el mismo repertorio lingüístico que los locales”.
También recuerda que, durante quince años, se pedía acreditar el nivel A1 de catalán para determinadas regularizaciones, pero el curso oficial no existía. El Departamento ha creado finalmente este nivel y permitirá acreditarlo tanto en cursos como mediante pruebas para personas que hayan aprendido la lengua de manera informal.
Salud y comercio: dos frentes donde el catalán retrocede
Vila reconoce que el catalán continúa retrocediendo en ámbitos como la salud y el comercio. En el primer caso, destaca que el Gobierno ha desplegado referentes lingüísticos en todos los centros sanitarios y ha impulsado el programa “Prescríbete”, que ya ha formado más de mil profesionales. Aun así, admite que el reto es “mayúsculo” y que hay que dimensionar mejor la formación de médicos con conocimiento de catalán.
En el comercio, la llegada de nueva población y la liberalización de la apertura de establecimientos han provocado un deterioro en la rotulación y en la atención en catalán. El Departamento prepara una campaña informativa el 2026 y quiere reforzar la capacidad de la Agencia Catalana de Consumo para gestionar quejas y denuncias.
Discriminación lingüística y derechos de los hablantes
Según el CEO, la lengua es hoy el principal motivo de discriminación percibido por los catalanes. Vila confirma que las denuncias han aumentado los últimos años, especialmente en el ámbito comercial, y que la mayoría se resuelven sin sanción. El Gobierno quiere crear el 2026 la Oficina de Protección de los Derechos Lingüísticos, pero su puesta en marcha depende del presupuesto.
Sobre polémicas recientes, como la campaña de la ICIP o los carteles en castellano a la AP‑7, Vila defiende que exigir el catalán no es ningún discurso de odio y que la integración lingüística es un criterio habitual a Europa. También asegura que el Ministerio de Transportes ya está corrigiendo la señalización errónea.
Un futuro marcado por el Pacto Nacional por la Lengua
A pesar de que algunos ayuntamientos y partidos no han firmado el Pacto Nacional por la Lengua, Vila destaca que muchos aplican igualmente las medidas: planes locales de impulso, concejalías específicas y mesas de trabajo. “El espíritu del Pacto es más amplio que la lista de firmas”, afirma.
El consejero mantiene un cierto optimismo: cree que la conciencia social sobre el retroceso del catalán ha aumentado y que esto permite actuar con más ambición. Pero advierte que los cambios en política lingüística son lentos y requieren estabilidad presupuestaria.
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