Choque en la cúpula europea: España se desmarca de Ursula von der Leyen y lanza un aviso sobre el orden mundial
El ministro español respalda la postura de António Costa y pide a la Unión Europea defender el sistema internacional basado en normas: “La alternativa es el desorden”.
El debate sobre el futuro del sistema internacional ha abierto una brecha política dentro de la Unión Europea. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha marcado distancias con las recientes declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al defender con firmeza la necesidad de mantener el orden internacional basado en reglas.
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Albares subrayó que el Gobierno español se alinea con la visión del presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien ha insistido en que el mundo debe seguir funcionando bajo normas compartidas y soluciones multilaterales.
La diferencia de criterio surge tras las palabras de Von der Leyen, que señaló recientemente que el sistema internacional basado en reglas ya no puede considerarse la única herramienta para defender intereses estratégicos, en un contexto marcado por la escalada de tensiones tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Albares, sin embargo, fue tajante: Europa debe seguir defendiendo el marco actual. “La alternativa al orden internacional no es un nuevo orden mejor, sino el desorden”, afirmó, rechazando la idea de que el sistema global esté siendo reemplazado por otro modelo.
El dilema global: derecho o fuerza
El ministro de Exteriores planteó el debate en términos claros: el mundo se enfrenta a una elección entre mantener el derecho internacional o regresar a la lógica de la fuerza.
Según explicó, apostar por las reglas significa defender la paz y las relaciones estables entre Estados, mientras que abandonar ese marco implicaría aceptar la guerra como instrumento habitual de política exterior.
Para Albares, el sistema internacional actual no es solo una estructura jurídica, sino la base del multilateralismo que permite afrontar algunos de los mayores desafíos globales. Entre ellos citó el cambio climático, la gestión de los flujos migratorios y la necesidad de sostener el desarrollo económico y el comercio global.
En este sentido, recordó que el propio proyecto europeo se fundamenta precisamente en ese modelo. La Unión Europea, subrayó, es una construcción basada en derechos y tratados que protegen a todos sus miembros, mientras que la Comisión Europea tiene como misión garantizar el cumplimiento de esas normas.
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