Solo 30 minutos a la semana: así puedes proteger tu hígado
Un estudio revela cuánta actividad física es suficiente para frenar el hígado graso y reducir el riesgo de enfermedades graves
Hacer ejercicio de forma regular no solo mejora la forma física, sino que también puede proteger el hígado. Un nuevo estudio internacional ha determinado cuántos minutos semanales de actividad física son necesarios para prevenir y mejorar la enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Esta afección, que no está relacionada con el consumo de alcohol sino con la dieta y el metabolismo, afecta a una parte creciente de la población. Se estima que una de cada cinco personas en el Reino Unido la padece y que hasta el 80% de los casos no están diagnosticados. La MASLD se asocia a un mayor riesgo de cáncer de hígado, diabetes tipo 2 e infarto de miocardio.
La investigación, publicada en el Journal of Sport and Health Science, analizó datos de 24 estudios procedentes de bases de datos chinas e inglesas para determinar qué tipo y cantidad de ejercicio son más eficaces para reducir la acumulación de grasa en el hígado.
Los resultados muestran que tan solo 30 minutos de ejercicio a la semana, combinando actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza, ya producen mejoras clínicamente significativas en la esteatosis hepática, es decir, en la acumulación de grasa en el hígado.
“El ejercicio combinado aeróbico y de resistencia tiene ventajas tanto terapéuticas como de dosis para reducir la esteatosis hepática”, explica el doctor Chunxiang Qin, profesor clínico de la Universidad Central Sur y coautor del estudio.
Según el análisis, cinco sesiones semanales de ejercicio moderado de unos 20 minutos pueden reducir de forma significativa la grasa hepática. Los beneficios comienzan a estabilizarse a partir de una hora y media semanal de ejercicio vigoroso —como el ciclismo—, mientras que unas tres horas semanales de ejercicio moderado ofrecen los máximos beneficios.
Los investigadores concluyen que la “prescripción óptima” para pacientes con MASLD consiste en combinar entrenamiento cardiovascular y de fuerza, lo que equivale aproximadamente a 2,5 horas de ejercicio moderado o 1,5 horas de ejercicio intenso por semana. Además, advierten de que hacer más ejercicio no siempre implica mayores beneficios.
El estudio subraya la importancia de la detección precoz de la enfermedad, ya que la eficacia del ejercicio depende directamente del grado de daño hepático. Para personas con un estilo de vida más sedentario por motivos de salud, los expertos recomiendan programas de ejercicio de baja intensidad durante al menos tres meses para mantener la función hepática.
La enfermedad hepática es actualmente la segunda causa de muerte evitable en el Reino Unido, solo por detrás del cáncer. Aunque puede revertirse en fases iniciales con cambios en la dieta y el ejercicio, muchos pacientes son diagnosticados cuando el daño ya es irreversible.
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