Un estudio de Harvard realizado durante 37 años concluye que el café reduce el riesgo de Alzheimer

El café con cafeína y el té muestran efectos protectores sobre la memoria y la salud cerebral: descubre cuánto deberías tomar

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Café, interrogante   CANVA
Café, interrogante - CANVA

 

Tomar unos tres cafés al día podría reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer, según concluye el estudio más grande hasta la fecha sobre el consumo de esta bebida, liderado por la Universidad de Harvard. La investigación, publicada en la revista científica JAMA, analiza datos de casi 132.000 personas durante una media de 37 años.

Los investigadores hallaron que consumir unos 300 miligramos de cafeína diarios —equivalente a tres cafés largos, tres o cuatro expresos o cuatro o cinco cápsulas— reduce un 18% el riesgo de demencia. Por el contrario, el café descafeinado no ofrece beneficios para la salud cognitiva, y cantidades mayores de cafeína tampoco aportan protección adicional.

El estudio también destaca que el té tiene un efecto protector frente al deterioro cognitivo, reduciendo el riesgo de demencia un 14% con una o dos tazas al día. Este beneficio se atribuye a la teína y a los polifenoles que contiene, especialmente las catequinas, con propiedades antioxidantes y neuroprotectoras.

“El efecto es modesto”, advierte Dong Wang, director de la investigación. “Hay muchas formas de proteger la función cognitiva a medida que envejecemos. Nuestro estudio sugiere que el café con cafeína o el té puede ser una de ellas”.

Los datos provienen de dos grandes estudios epidemiológicos iniciados en los años 80 en Estados Unidos: el Estudio de Salud de las Enfermeras (86.606 mujeres) y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (45.215 hombres). Los participantes respondieron cuestionarios sobre dieta, café y té cada dos a cuatro años, y se evaluó su salud cognitiva y la incidencia de Alzheimer u otros tipos de demencia, detectándose 14.093 casos hasta 2023.

Los resultados muestran que a medida que aumenta el consumo de café con cafeína hasta 300 mg diarios, disminuye progresivamente el riesgo de deterioro cognitivo. Entre quienes no consumían café ni té, el 9,5% mostraba síntomas de declive; entre quienes tomaban 300 mg de cafeína, el porcentaje descendía al 7,8%; y entre los consumidores de una o dos tazas de té al día, al 8,1%.

Estudios experimentales indican que la cafeína puede reducir los niveles de beta-amiloide en el cerebro y mitigar la inflamación, ambos asociados al Alzheimer. Además, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce el riesgo de diabetes tipo 2, un factor de riesgo para la demencia. Tanto el café como el té contienen compuestos bioactivos —polifenoles, ácido clorogénico y catequinas— que aportan beneficios antioxidantes y vasculares, reduciendo el estrés oxidativo y mejorando la función cerebrovascular.

Aun así, los investigadores advierten que estos beneficios aún deben considerarse hipótesis y que “se requiere más investigación para entender cómo el café influye en la salud cognitiva”.

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