Vídeo | Málaga marca un hito: la presa de Montejaque empieza a verter agua por primera vez en un siglo

La histórica presa de Montejaque en Málaga, conocida por ser incapaz de retener agua de manera estable durante casi un siglo, comienza a liberar caudal hacia el sistema subterráneo, un acontecimiento que ha dejado sorprendidos a técnicos e instituciones.

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Presa Montejaque
Presa de Montejaque, Málaga - Imagen de redes

 

El inédito vertido de agua de la presa de Montejaque, situada en la Serranía de Ronda, marca un hito histórico en la provincia de Málaga. Tras más de 100 años de historia, la infraestructura construida en 1924 ha comenzado a liberar agua, lo que ha generado una gran expectación y, a la vez, tranquilidad en la población de la zona. El desbordamiento de esta presa, que nunca logró cumplir su función de almacenamiento de agua, está relacionado con las intensas lluvias recientes que han hecho subir el nivel de agua hasta su límite crítico.

El vertido de agua no se produce por el rebose de la presa, sino por el funcionamiento de un sistema de aliviadero superior, que permite evacuar el agua de manera controlada. Este mecanismo, que no se había probado desde su construcción, ha funcionado a la perfección, lo que ha permitido a las autoridades mantener la calma en la región.

 

La sorpresa de un sistema no probado en más de un siglo

Desde que la presa se construyó en 1924, nunca había llegado a ser funcional en el sentido tradicional de almacenamiento de agua. Debido a las características del terreno kárstico en el que se encuentra, el agua se filtra rápidamente hacia el subsuelo, lo que ha impedido que la presa retenga grandes volúmenes de agua de manera permanente. Esta incapacidad para retener agua ha convertido a la presa de Montejaque en una especie de "fantasma hidráulico", que nunca llegó a cumplir su propósito inicial de generar electricidad.

La situación ha cambiado ahora, casi un siglo después de su construcción, cuando las lluvias extraordinarias de las últimas semanas han empujado el nivel de agua a un punto donde, por primera vez, los mecanismos de evacuación han comenzado a funcionar. "Estamos ante un hecho histórico. Es la primera vez que los sistemas de alivio de la presa se ponen en marcha con esta magnitud. Los sifones y aliviaderos están operando correctamente", comenta Patricia Navarro, delegada del Gobierno andaluz en Málaga, que ha celebrado este hito a través de las redes sociales.

 

Desalojos preventivos y medidas de seguridad

A pesar de la tranquilidad que genera el funcionamiento de los aliviaderos, las autoridades no han bajado la guardia. En los últimos días, alrededor de 150 personas de los municipios cercanos, como Benaoján y Jimera de Líbar, fueron desalojadas como medida preventiva ante el riesgo de crecida del río Guadiaro. Las lluvias persistentes y el caudal creciente en la presa hicieron necesario este desalojo, aunque no se prevé ningún riesgo grave para la población.

El alcalde de Benaoján, Guillermo Becerra, expresó en un comunicado: "Estamos tranquilos, los trabajos preventivos han sido exhaustivos y el sistema está funcionando según lo previsto. No hay peligro para los habitantes de la zona, y continuamos monitorizando la situación".

El operativo de emergencias desplegado en la zona incluye vigilancia constante por parte de la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME), quienes supervisan tanto la presa como el cauce del río Guadiaro para anticipar cualquier eventualidad.

 

Los sifones y el sistema subterráneo: la clave del alivio

El sistema de alivio utilizado por la presa de Montejaque no es un aliviadero convencional, sino un mecanismo basado en sifones, una estructura de evacuación de emergencia que permite liberar agua sin aumentar el nivel del embalse. A diferencia de los aliviaderos tradicionales, que son aberturas en la presa por donde el agua fluye libremente, los sifones funcionan mediante vacío y presión, lo que permite evacuar grandes volúmenes sin modificar la cota de la presa.

Este sistema ha sido crucial para controlar el caudal que fluye hacia el sistema de cuevas del Hundidero-Gato, una formación subterránea ubicada cerca de la presa. De esta forma, el agua que se vierte no llega con la misma intensidad a los ríos cercanos, sino que es "laminada" en su recorrido subterráneo, reduciendo los posibles efectos de una crecida.

Según fuentes de la Junta de Andalucía, el agua liberada se ha canalizado a través de una serie de galerías subterráneas que forman parte del sistema kárstico de la zona, permitiendo que el caudal llegue al río Guadiaro de forma controlada y sin causar mayores alteraciones.

 

La historia de la presa: una obra fallida pero emblemática

La presa de Montejaque, aunque nunca fue operativa de la manera en que se había previsto, es una de las infraestructuras hidráulicas más emblemáticas de Andalucía. Su construcción, en 1924, fue un proyecto vanguardista para la época, concebido para regular el caudal del río Guadiaro y producir energía eléctrica. Fue la primera presa en España que utilizó hormigón moderno e impermeable en lugar de mampostería, y la primera en España diseñada como presa bóveda, una estructura que requería menos material y ofrecía mayor resistencia.

Sin embargo, las características del terreno calizo y permeable de la zona hicieron imposible que el agua se retuviera de manera efectiva. A pesar de este fracaso en su función original, la presa sigue siendo un atractivo turístico en la región, conocida por su imponente arquitectura y su ubicación en un entorno natural espectacular.

Hoy en día, la zona que rodea la presa se ha convertido en un punto de interés para los amantes de la naturaleza y el senderismo. Las vías ferratas y las rutas de escalada ofrecen una vista privilegiada de la presa y sus alrededores, lo que atrae a turistas de todo el mundo.

 

Un futuro incierto pero controlado

Aunque la situación actual está bajo control, las autoridades y expertos siguen vigilando el comportamiento del embalse y el sistema de evacuación de agua. A pesar de la incertidumbre que ha generado este fenómeno histórico, las instituciones confían en que la situación se mantendrá estable, gracias a las medidas preventivas adoptadas y a la capacidad de control del sistema subterráneo.

La llegada de nuevas borrascas podría modificar la situación en los próximos días, pero las autoridades aseguran que están preparadas para gestionar cualquier eventualidad. Como señala el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández: "Estamos vigilando cada fase del proceso con la máxima atención. No podemos bajar la guardia, pero confiamos en que la situación se gestionará adecuadamente".

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