Aumentan los discursos de odio digital en Catalunya centrados en el racismo, la xenofobia y la LGTBIfobia
En 2025, Catalunya ha experimentado un aumento del 21% en las denuncias por discriminación y violencia digital
Corren tiempos complicados en el mundo digital. Internet se ha transformado en un espacio hostil para millones de personas. Un espacio donde predomina la tensión, confrontación y las peleas por cualquier tema que esté representado en la sociedad. Desde hace algunos años, con el crecimiento de la popularidad de las redes sociales, la lucha contra los discursos de odio se ha convertido en uno de los grandes desafíos de las democracias digitales.
En este contexto y con los datos en la mano, el presidente Pedro Sánchez, ha anunciado la creación de ‘HODIO’, una nueva herramienta destinada a detectar, monitorizar y perseguir la difusión de contenidos de odio en plataformas digitales.
La iniciativa pretende reforzar la capacidad de las instituciones para actuar frente a mensajes discriminatorios o violentos que circulan por redes sociales y foros digitales, así como perseguir y exigir responsabilidades a las plataformas que permitan o faciliten su difusión. El anuncio llega en un momento especialmente sensible en este ámbito después de que Sánchez anunciara la intención de acabar con el anonimato en el mundo online y las posibles restricciones en menores de edad para acceder a las redes sociales.
Son diversos los informes institucionales y observatorios especializados los que advierten de un incremento sostenido de los discursos de odio en internet. Y Catalunya es uno de los principales territorios que no escapa de la crispación que se vive en debates vinculados con la migración, la orientación sexual o la polarización política.
¿Qué es ‘HODIO’ y qué pretende combatir?
La herramienta ‘HODIO’ nace con el objetivo de reforzar la vigilancia institucional sobre los discursos de odio en internet y mejorar la coordinación entre organismos públicos, plataformas tecnológicas y sistemas de monitorización.
Su funcionamiento se centrará en identificar contenidos discriminatorios o incitadores al odio, analizar su difusión y facilitar mecanismos para su retirada o para la apertura de procedimientos legales cuando sea necesario.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del Ejecutivo para regular la responsabilidad de las plataformas digitales, en un contexto en el que el debate sobre la moderación de contenidos y la desinformación ha ganado protagonismo en toda Europa.
El propósito es doble: por un lado, proteger a los colectivos más vulnerables frente a ataques digitales y, por otro, garantizar que las redes sociales no se conviertan en espacios de impunidad para el discurso discriminatorio.
Catalunya, un escenario clave en la evolución de los discursos de odio digital
La puesta en marcha de herramientas como ‘HODIO’ responde a la realidad preocupante de administraciones públicas como de entidades sociales o familias: los incidentes vinculados a discursos de odio no dejan de crecer en Catalunya.
La Generalitat ya quiso frenar la tendencia con la incorporación del sistema ALERTODIO en noviembre de 2025. Una herramienta que, en gran parte, ha servido para ratificar una sensación generalizada. Según los últimos balances presentados ante el Parlament, la Oficina d’Igualtat de Tracte i No-discriminació cerró el año 2025 con 425 denuncias por discriminación, lo que supone un aumento del 21% respecto al año anterior y la cifra más elevada desde la creación del organismo.
Los datos muestran una tendencia sostenida al alza que también reflejan otros sistemas de monitorización. El sistema estatal FARO, herramienta que identifica y analiza en tiempo real los discursos de odio racista y xenófobo en redes sociales, detectó más de 331.000 contenidos potencialmente denunciables por discurso de odio solo en el tercer trimestre de 2025, con una presencia protagonista en debates digitales relacionados principalmente con Catalunya o en lengua catalana.
Sin embargo, los expertos advierten de que los números solo sirven para mostrar una parte del problema en lo que denominan como la "cifra oculta". El Observatori de les Discriminacions de Barcelona señala que solo el 4,5% de las víctimas de discriminación llega a denunciar los hechos ante la policía o los tribunales, lo que sugiere que existe un volumen mucho mayor de “odio silencioso” en redes sociales.
Racismo y xenofobia: el principal foco del discurso de odio
Entre las diferentes manifestaciones de odio digital, el racismo y la xenofobia concentran la mayoría de los mensajes detectados. Según los informes de monitorización del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, cerca del 80% del discurso de odio en redes sociales está relacionado con la inmigración.
En muchos casos, las narrativas se centran en asociar la llegada de personas migrantes con la inseguridad ciudadana, utilizando términos despectivos o discursos alarmistas que presentan la migración como una amenaza. Las comunidades más afectadas suelen ser personas de origen norteafricano y la población musulmana, que aparecen con frecuencia como objetivo de campañas de estigmatización en debates digitales.
Este tipo de mensajes consiguen una rápida viralización en redes sociales, especialmente cuando se vincula este discurso a sucesos de actualidad o a debates políticos.
LGTBIfobia: el segundo gran eje de ataques en internet
El odio contra el colectivo LGTBI es otro de los fenómenos más presentes en el entorno digital. El Observatori contra la LGTBIfòbia registró 353 incidencias relacionadas con LGTBIfobia en 2025, un 11% más que el año anterior.
Una parte significativa de estas agresiones se produce exclusivamente en internet. Según los datos disponibles, alrededor del 14% de los ataques se desarrollan únicamente en entornos digitales, a través de comentarios, publicaciones o campañas de hostigamiento.
Dentro de este colectivo, las personas trans son las más afectadas, siendo habituales narrativas que niegan su identidad o que intentan presentar la diversidad de género como una patología.
Polarización política y odio ideológico
El tercer gran eje del discurso de odio en redes sociales está vinculado a la polarización ideológica y política. En este ámbito, los ataques se dirigen tanto a representantes públicos como a colectivos sociales identificados con determinadas posiciones políticas.
Las narrativas suelen basarse en descalificaciones extremas o acusaciones de “destruir el país” o de amenazar valores tradicionales, lo que contribuye a aumentar la tensión en el debate digital.
Este tipo de mensajes alimenta dinámicas de confrontación que pueden derivar en campañas de acoso o desinformación.
El papel de las plataformas: grandes diferencias en la retirada de contenidos
La eficacia para frenar los discursos de odio y la violencia producida en el mundo digital depende de las medidas de actuación en las plataformas digitales. Los datos de monitorización de las diferentes herramientas muestran amplias diferencias entre redes sociales. Por ejemplo, TikTok presenta tasas de retirada de contenido denunciado que oscilan entre el 69% y el 88%, lo que la sitúa entre las plataformas más activas en moderación y eliminación de contenidos.
En cambio, la red social X se sitúa en el extremo opuesto. Según diversos informes, solo elimina entre el 6% y el 7% del contenido denunciado, lo que la convierte en una de las plataformas con menor tasa de retirada. Además, alrededor del 94% de las cuentas que difunden odio de forma recurrente en esta red son perfiles anónimos o automatizados, conocidos como “cuentas matrícula”.
El desafío de la convivencia digital está aquí y el panorama actual plantea retos legales, tecnológicos y sociales que obligan a repensar los mecanismos de regulación del espacio digital.
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