El caso de un menor reabre el debate sobre la lengua en la educación especial en Catalunya

Un testimonio difundido en Barcelona pone el foco en las dificultades de aprendizaje cuando la lengua vehicular no se comprende y cuestiona el modelo aplicado en la educación especial en Catalunya.

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Colegio Catalunya
Aula de un colegio de Catalunya - Imagen de redes

 

El aprendizaje en contextos de especial vulnerabilidad educativa sitúa el idioma de enseñanza como un elemento central que puede condicionar el desarrollo académico y personal del alumnado.

En un momento en el que el modelo lingüístico vuelve a estar en el centro del debate público, surgen voces que trasladan la discusión al terreno práctico de las aulas, especialmente en ámbitos donde la comprensión resulta determinante.

 

El idioma como herramienta clave en el aprendizaje

En las aulas de educación especial, comprender lo que sucede no es un aspecto secundario, sino la base sobre la que se construye todo el proceso educativo. Para muchos estudiantes con necesidades educativas específicas, seguir una explicación o interpretar una instrucción ya supone un esfuerzo añadido.

En ese contexto, la lengua vehicular adquiere un papel decisivo. Cuando no se domina, el proceso de aprendizaje se complica aún más, hasta el punto de convertirse en un obstáculo adicional.

 

La denuncia de una familia

Jordi, padre de un menor con necesidades educativas especiales, expone su experiencia y cuestiona el modelo aplicado en Catalunya. Según explica, la imposición de una única lengua en el sistema educativo ha afectado directamente a la evolución de su hijo.

“Para estos niños, cada día en clase ya es un reto enorme. Todo les cuesta el doble o el triple”, afirma, antes de señalar el núcleo del problema: “Si además les obligas a aprender en una lengua que no comprenden bien, estás añadiendo una barrera más”.

Su planteamiento se centra en la funcionalidad del aprendizaje y no en un debate identitario, defendiendo que la comprensión debe ser la prioridad.

 

El precedente europeo

El testimonio también se apoya en observaciones realizadas a nivel institucional. Jordi recuerda que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, tras visitar centros educativos en 2023, incluido uno de educación especial en El Prat de Llobregat al que acudía su hijo, ya detectó la ausencia de bilingüismo.

En aquel informe se apuntaba la necesidad de respetar la lengua materna de los alumnos más vulnerables. A juicio de este padre, la reciente posición de la administración autonómica confirma esa situación. “No hay bilingüismo. Es una imposición del catalán”, sostiene.

 

Un cambio tras salir del sistema público

La experiencia personal adquiere un peso determinante cuando relata el cambio de centro educativo. Tras su paso por la enseñanza pública, donde describe dificultades constantes, la familia opta por trasladar al menor a un colegio privado con mayor presencia del castellano.

El resultado, según explica, es inmediato. “El cambio ha sido total”, asegura. “Ahora entiende lo que le explican, sigue las clases y está superando todas las asignaturas”. Para Jordi, la causa es clara: “Todo es por la lengua, porque ahora la comprende”.

 

La adaptación como principio pedagógico

El caso plantea una cuestión de fondo sobre el enfoque de la educación especial. Desde esta perspectiva, la enseñanza debería ajustarse a las necesidades del alumno en todos los ámbitos, incluido el lingüístico.

“La educación tendría que ser un refugio, no una dificultad más”, defiende, al tiempo que advierte de que imponer una única lengua puede agravar las dificultades de partida.

 

El posicionamiento de entidades y administración

Este enfoque coincide con el de la Asamblea por una Escuela Bilingüe, que considera que la falta de alternativas lingüísticas en la educación especial resulta discriminatoria para los alumnos castellanohablantes. La entidad advierte de que no tener en cuenta la lengua materna puede limitar el desarrollo académico.

Por su parte, la Generalitat sostiene que el modelo lingüístico responde al marco legal vigente, que establece el catalán como lengua habitual del sistema educativo, incluyendo los centros de educación especial. No obstante, reconoce la posibilidad de introducir adaptaciones en función del proyecto lingüístico de cada centro.

 

Un debate abierto

La experiencia de esta familia sitúa el foco en una cuestión clave: si el objetivo de la educación especial es potenciar al máximo las capacidades del alumnado, la lengua en la que se enseña puede convertirse en un factor determinante.

“Esto no va de política”, concluye Jordi. “Va de humanidad”. Su reflexión resume un debate que sigue abierto en Catalunya sobre el equilibrio entre modelo educativo y necesidades individuales.

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