Moscú cierra la última gran puerta para las videollamadas extranjeras, convirtiendo la comunicación con parientes en el extranjero en una misión casi imposible.
El primer ministro Mijaíl Mishustin firmó el decreto correspondiente el 6 de noviembre, otorgando a Roskomnadzor, al Servicio Federal de Seguridad (FSB) y al Ministerio de Desarrollo Digital la capacidad de aislar la red rusa ante "amenazas a la estabilidad, seguridad e integridad" de internet .
Esta nueva normativa obliga a los propietarios de servicios audiovisuales a no permitir la distribución de materiales que "desacrediten los valores espirituales y morales tradicionales rusos"