miércoles, 24 de julio de 2019

Miquel Escudero: "Escribí sobre mi gato sin idolatrarlo ni despreciarlo"

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MIQUEL ESCUDERO

Miquel Escudero, autor de 'Duelo por un gato'


Miquel Escudero compagina las clases de Matemática Aplicada en la Universidad Politécnica de Catalunya con la elaboración de artículos para diferentes medios de comunicación. Ahora, se ha lanzado con un ebook, 'Duelo por un gato' (Ediciones Click), en que la experiencia personal con Falcó, que pasó a ser un miembro más de la familia, inspira un relato familiar en el que el gato se convierte en un ser muy querido.


¿Por qué muchas personas ven a un perro o a un gato como un miembro más de la familia, y otras como un animal sin más que no tiene ese reconocimiento?


Los seres humanos tienen muchas maneras de ser diferentes, habrá padres que sean muy cariñosos con sus hijos y padres que puedan ser muy ásperos y ausentes.


Falcó es el gato que inspira la historia, ¿qué papel jugó en vuestra familia?


No se trata de idealizarlo, se caricaturiza, con sus modificaciones. No es una biografía mía, sino que a partir de una historia familiar recreo e intento explicar de manera agradable, interesante y hasta cierto punto, divertida, esa situación. Es la vida de un gato y, a la vez, la vida con un gato.


El gato, desde el principio se ve como alguien que no es un florero, es un ser vivo. No hay una voluntad de exhibir un comportamiento idealizado, se trata de transmitir el esfuerzo de extraer un gramo de felicidad en lo que te rodea, escribí sobre mi gato sin idolatrarlo ni despreciarlo.


Lo describes como escurridizo.


Son así, son independientes, frágiles, pero no ariscos. Tienen un grado de ternura muy grande. Al gato lo adoptamos nosotros al poco de nacer, pero él también nos adoptó a nosotros. Es algo recíproco. Se genera un grado de belleza que no es empalagosa. 


Es transmitir un testimonio de cómo pueden ser las relaciones familiares, o como le gustaría que fueran, como puedes incluso darte una oportunidad en un escrito de lo que podía haber sido y no fue.


¿Cómo es que los gatos de la novela, Falcó e Isis, y, en general, los gatos, son tan independientes y a la vez les encanta que les acaricien?


Sí, pero no demasiado. Hay que encontrar el punto, y el punto lo va descubriendo uno a partir de ensayar, probar, equivocarse y volver a probar, sin ansiedad, no había intención de querer dejarlo todo redondeado, no hay prisa. El animal no es propiedad tuya. Hay un grado de familiaridad en el que el lector, en mayor o menor grado, se puede reconocer.


¿Cómo se contagia la alegría gatuna?


En el momento en que tú lo reconoces como ser vivo, pero no estás todo el rato mareándolo y achuchándolo, sino dejándolo un poquito tranquilo. Cuando consigas esa línea de distancia del animal, él se acercará generando un afecto grande.


Esto es secundario, porque tu vida no gira alrededor del animal, tu vida gira alrededor de tus preocupaciones del trabajo, etc, pero en el momento en que estás en casa o incluso cuando estás fuera piensas 'no le puedo dejar cuatro días solo' y piensas en que tenga agua y comida, sin más, sin ñoñerías. 


A veces. la vida, el arte de vivir, es incorporar tu experiencia. Se trata de generar un grado modesto de felicidad, no se trata de generar una familia.


¿Escribiste 'Duelo por un gato', en parte, como homenaje a Falcó?


Un poco sí, ya lo digo en el comienzo: "Ayer abandoné a mi gato". Es un ser irrenunciable. Es dejar una huella de esa experiencia, del animal, de la vida del gato, de la vida con el gato. Es darse una segunda oportunidad literaria, ahí está la manipulación, pero no en el sentido peyorativo.


¿Cuánto tiempo pasó entre que murió Falcó y escribiste el libro?


La primera línea quizás la escribí a los cinco días, luego lo dejé, y la novela entera a los cinco años.


¿Necesitabas tu propio tiempo de duelo?


Sí, de duelo y de perspectiva. No quería hacerlo como fuese, hasta que llegó un punto en que me puse, y ordené mi tiempo para poderlo hacer. El primer lector era yo; el segundo, la familia. Eso era lo importante para mí, lo hice con ilusión.



¿Qué tienen en común el Falcó literario con el Falcó real?


Lo que han sido queridos. El gato es muy querido como personaje literario, crea una realidad.


¿Y cómo cambia la vida cotidiana de un animal tan querido en una familia?


Es lo que intento describir con imágenes, como una pequeña película en que va apareciendo una selección de situaciones. El cambio es una manera progresiva, desde el momento de incorporación familiar, en contraste con lo que era un animal con el que no puedes interactuar tanto, como un jilguero o una tortuga, que también tenía.


Va cambiando en el momento en que tú lo vas adoptando y te dicen 'no lo aturdas', respétalo, déjalo un poco suelto. En el momento en que se pierde, pone un poco a prueba los nervios, no ya sólo el apego que se tiene al animal, te planteas que habrá pasado, o si no le volverás a ver.


¿Cómo un profesor de Matemática Aplicada escribe tanto en medios y se lanza a la novela?


En mi caso lo he buscado, por vocación literaria. Creo que mi primer artículo lo escribí para 'La Vanguardia' y era 'El efecto Mateo en el mundo científico', sobre el efecto Mateo del sociólogo norteamericano Robert K.Merton que es Premio Nobel de Economía.


El efecto Mateo señala que en las publicaciones científicas, en que hay varios autores, escribe una primera serie una persona de mayor relieve, el artículo coge mayor visualización; no importa que a lo mejor el autor nobel sea el dé más ideas, es gracias al estar apadrinado por un autor reconocido, que es coautor, que destaca y brilla.


Si eres una persona anónima o poco conocida se te presta poca atención y se te lee poco. En este punto, tenemos relación con el animal. Si tienes afecto al animal de manera desinteresada, puedes recibir ese grado de ternura y felicidad por mínimas que sean.


¿Lo importante es hacer lo que a uno le gusta?


El efecto Mateo dice 'si no es conocido, no lo voy a leer', porque no tienes referencias. ¿Tan importante es que tu obra sea reconocida? Lo importante, primero, es que tú reconozcas su valor, que lo hayas podido disfrutar. Si te lo reconocen, bien; si no te lo reconocen, pues también.


A nadie le amarga un dulce, pero ¿qué es lo importante en la vida? ¿Cuál es la jerarquía de valores personales? A mí este ser mínimo me generaba un grado de felicidad y amistad muy superior a muchísimos seres conocidos. Muchos seres humanos que conozco no me podían inspirar el mismo respeto y cariño que podía tener por este animal, reconociendo perfectamente que uno es un animal y otro es un ser humano, sin exageraciones de endiosar a un animal.

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