El huerto del Queni, un jardín para personas sordociegas

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El huerto del quena y el mural de los sentidos


El huerto del Queni es un espacio en el que personas con sordoceguera se encargan del cuidado de plantas, hortalizas y hierbas. Para ello, cuentan con voluntarios de la Asociación Catalana de Personas Pro Sordoceguera (Apsocecat) y de personas del barrio barcelonés de Sants que los ayudan y aconsejan sobre las tareas básicas de jardinería.


El nombre de Queni proviene de una actividad de Apsocecat en las escuelas, en las que tenían que explicar el día a día de las personas sordociegas a niños pequeños y pensaron que lo más parecido y comprensible para ellos sería compararlos con un caracol que ni ve ni oye, y le pusieron Queni, un nombre que inspiró el bautizo del huerto.


En el huerto del Queni hay hierbas aromáticas, como romero y tomillo, y también hortalizas, como zanahorias, y plantas diversas. Los olores son importantes, y el tacto también, porque los cuidadores prácticamente no usan ni la vista ni el oído, si bien hay personas que no tienen una pérdida del cien por cien y pueden detectar formas o escuchar ruidos.


El huerto está formado por anchos cajones de madera que están a la altura de la cintura, aproximadamente, ya que es más práctico para las personas sordociegas que si tuvieran que agacharse y levantarse.


EL MURAL DE LOS SENTIDOS


Vecinos, escuelas de la zona y voluntarios colaboran en el buen funcionamiento del huerto del Queni. Así, por ejemplo, a raíz de una poesía del escritor sordociego Agustí Vilar, el Colectivo de Artistas de Sants pintó un mural de 45 metros cuadrados en la pared principal del solar, que se ha bautizado como 'El mural de los sentidos '.


El poema de Vilar trataba de los caracoles, la menta perfumada, las fresas, la manguera de riego y los ruidos desde el balcón, y así se inspiró el mural.


Personas jubiladas del barrio de Sants también colaboran con su tiempo y con su sabiduría. Hay quienes entienden de temas de construcción y han ayudado en la fabricación de sillas de madera o del lavabo adaptado, por ejemplo.


El objetivo del huerto del can es que sea un espacio abierto a la comunidad y se convierta en un lugar de participación social. Está ubicado en el número 8 de la calle Rosés y es un interior de manzana de unos 600 metros cuadrados cedido por el Ayuntamiento de Barcelona dentro del Plan de Usos.


Las personas con sordoceguera que trabajan en el huerto tienen la llave. Hay quienes viven en casa con la familia, en un centro o en un piso independiente, en función de su situación, y a veces se les hace complicado llegar. Por ello, desde Apsocecat, una vez cada 15 días los va a buscar en furgoneta.


ACTIVIDADES


Hay carpas para acoger futuras actividades, como talleres para niños sobre las hierbas que cultivan y que a menudo se utilizan para cocinar o infusionar, para probarlas y que se las puedan llevar a casa. En este sentido, hay un proyecto para crear un área multisensorial con materiales interactivos que permita la inmersión en el uso de los sentidos.


El presidente de Apsocecat, Ricard López, explica que tan importante es el trabajo de horticultura que hacen como la distracción de su día a día y socializar, ya que después de estar un rato en el huerto, si quieren, pueden decidir ir a tomar algo.


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El presidente de Apsocecat, Ricard López


"En el huerto aprenden una gran cantidad de signos diferentes, como por ejemplo cómo se dice romero, tomillo, col o zanahoria. Y aprenden como huelen. Para ellos, todo esto son oportunidades. Y también es muy importante la socialización. Te preguntan por qué no ha venido alguien, si se encuentra mal, si tiene gripe... Y se relacionan con más personas".


"Tenemos voluntarios que explican a las personas que visitan el huerto del Queni de que se trata y les animan a formar parte", explica López.


El objetivo a medio plazo tiene que ver con la propia autonomía de los usuarios: "Aspiramos a que alguna de estas personas sordociegas sea la que explique las características de estas plantas a escuelas del distrito, y que con las semillas puedan hacer prácticas para llevar productos a su madre, y lo puedan explicar, o incluso poder hacer un taller de plantas aromáticas, tales como como hervir manzanilla, tomillo o romero. Se podrían hacer diferentes catas para las personas que vengan en los talleres ".


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