JxCat y ERC escenifican su farsa en el Parlament con apoyo de los Comuns

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Roger Torrent en la votación sobre los diputados exiliados


El Parlamento de Catalunya ha retomado su actividad después de dos meses bloqueo con una votación de la que ya se sabía su resultado. Un acto más simbólico que útil, en el que los independentistas, sin apoyo de la CUP, han fingido desobedecer al juez Pablo Llarena -o sea, a la Justicia española- con el apoyo de los Comuns.


El parlament ha aprobado este martes 2 de octubre que los diputados suspendidos por el Tribunal Supremo pueden designar a un compañero de su grupo en el que delegar sus derechos parlamentarios, incluido el voto.


Durante el pleno específico sobre esta cuestión, JxCat, ERC y CatComú han votado a favor del punto del dictamen presentado por JxCat y ERC, para que los diputados puedan delegar sus funciones; la CUP ha votado en contra; PSC-Units no ha votado, y Cs y PP incluso han abandonado el hemiciclo antes de la votación.


También se ha rechazado el punto del dictamen que proponía la suspensión de los diputados tal y como dicta el Supremo, con los votos en contra de JxCat, ERC, comuns y CUP, mientras que los otros grupos tampoco han participado de la votación.


DEBATE


En el debate, Marta Madrenas (JxCat) ha defendido que el Parlament vote y decida sobre la suspensión porque el propio juez del Supremo dice que "hay que tomar medidas parlamentarias" para aplicar esa suspensión y porque más de 1.800.000 ciudadanos votaron a favor de que ocuparan un escaño en el hemiciclo.


Desde ERC, Gerard Gómez del Moral ha asegurado que el procesamiento y suspensión de los diputados en virtud de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) no procede porque "no hay violencia, no hay individuos de bandas armadas ni son individuos de bandas terroristas", como recoge el artículo 384 Bis de dicha norma.


Inés Arrimadas ha reiterado que Cs presentará una querella contra la Mesa y contra las ponentes del dictamen por llevar una resolución judicial a una votación del pleno, lo que considera un "ataque a la democracia", y por eso su grupo ha salido del hemiciclo antes de la votación.


El 'cupaire' Vidal Aragonés ha explicado que, con votar el punto sobre si se aplicaba o no la suspensión, se dejaría clara la voluntad del Parlament, y se ha opuesto a que los diputados deleguen sus funciones, porque votarlo a favor supone "acatar y aceptar la acción represiva del Estado".


Alícia Romero (PSC) ha exigido a JxCat y ERC reconocer que están acatando el auto del juez y ha advertido de que una resolución judicial no se puede votar en un pleno: "Solo pueden hacer una cosa: cumplirla".


Desde los comuns, Marta Ribas ha explicado que rechazan la suspensión por entender que es un punto simbólico pero apoyan la delegación de derechos de los diputados, para "volver a poner en marcha al Parlament".


El popular Santi Rodríguez ha defendido que la resolución del TS suspendiendo a los diputados es automática: "Podrán salir a la calle diciendo que el Parlament nos hemos revelado contra la decisión de Llarena, y quedarán muy bien engañados. La realidad es que estarán suspendidos, como ya lo están cuando se dictó aquella resolución".


Los populares también se han ido antes de la votación, en la que ha habido algunos problemas técnicos con el nuevo sistema de votación que el Parlament estrenaba en este pleno.


VOTACIÓN SEPARADA


El dictamen que se votaba tiene dos puntos, que se han votado de forma separada: el apartado A pide al hemiciclo pronunciarse sobre la suspensión a través de una votación, y el B propone que los diputados afectados puedan delegar sus funciones en un compañero de grupo parlamentario.


Los portavoces de Cs, PSC y PP han puesto en duda que se pudiera votar separadamente porque, en caso de rechazarse la suspensión del punto A -como ha sucedido-, consideran que no tiene sentido votar un punto B que refiere a cómo aplicar esa suspensión, porque supone votar la consecuencia de una causa tras haberse negado esa causa.


El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha explicado que él no considera que exista esa contradicción y que es potestad suya aceptar la votación separada de un punto cuando un grupo lo solicita.


Votar separados estos puntos era necesario para que el B saliera adelante, ya que el A necesitaba mayoría absoluta -68 diputados- mientras que el B requería mayoría simple -ha salido adelante con 66-.

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