Un comisario recopilaba datos de clientes del BBVA que luego usaba Villarejo

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El caso Tándem que se instruye en la Audiencia Nacional ya tiene imputado al grueso de la cúpula policial que regía en la época en la que Jorge Fernández era el ministro del Interior, pero la investigación sigue arrojando nombres, como el de un comisario que se desempeñaba como Jefe de Sección Operativa en la Comisaría General de Información y que según un intercambio de correos electrónicos que obran en el sumario, habría recabado de dos empleados del BBVA datos personales de clientes que después utilizaría en sus negocios el comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo.


Villarejo


Según un oficio de la Unidad de Asuntos Internos adscrita a la causa, el intercambio de mensajes ha sido aportado al juzgado por la propia entidad financiera, que fue requerida por la Audiencia Nacional a presentar cuánta documentación tuviera a su alcance sobre los trabajos que Villarejo estuvo realizando para la anterior presidencia durante cerca de una década y que se ha topado con una serie de emails en los que un empleado proporcionaba datos privados de clientes a petición del inspector jefe C.R, no imputado hasta ahora.


Esos correos sin embargo, no eran de interés para la pieza del caso Villarejo relativa a los 'trabajos' que ejecutó para el BBVA, sino para la línea de investigación denominada 'Iron', sobre el espionaje que acometió sobre el despacho de abogados Balder IP por encargo de Herrero y Asociados, un bufete de la competencia que le contrató para que averiguase si la otra firma le estaba robando clientes.


En el informe que Villarejo presentó a este bufete y por el que habría cobrado, de acuerdo a la investigación, al menos 600.000 euros, constaban además de listados de tráfico de llamadas, datos de movimientos de cuentas bancarias en el BBVA del despacho al que estaba espiando, los mismos que recaba este comisario por email directamente de dos trabajadores de la entidad financiera que le responden desde sus cuentas corporativas.


En uno de ellos, fechado el 14 de octubre de 2013, C.R. dice al empleado del BBVA que "a la Comisaría General le interesa conocer la salud financiera de la empresa Balder IP" y proporciona como señas el CIF, el número de la oficina del banco donde tienen cuenta abierta y el nombre de los posibles apoderados.


Una empleada de la entidad le responde al día siguiente facilitándole el saldo exacto de la cuenta y del depósito a plazo que tiene el despacho de abogados, sin más detalles.


Dos semanas más tarde, C.R. vuelve a insistir y solicita "conocer respecto de la cuenta que mantiene la sociedad Balder IP si desde junio a diciembre de 2012 se anotó algún ingreso o transferencia fuera de lo común" dejando "esa valoración" sobre lo que está fuera de lo común a su "criterio". Le pregunta si puede "ver los movimientos" en el ordenador del empleado "y tomar nota".

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