viernes, 6 de diciembre de 2019

Corbatas, estetoscopios y batas blancas en los hospitales

Genís Carrasco
Médico y escritor

Leo en un diario digital que la plataforma “el Defensor del Paciente” ha pedido a la Fiscal jefe de Cádiz, Ángeles Ayuso, que actúe para que los trabajadores del Hospital Puerta del Mar de dicha ciudad no salgan del hospital con la misma ropa con la que trabajan en el centro "por el peligro que supone". Según se indica en la petición, se solicita dicha intervención judicial ante el "peligro que supone la falta de protocolo que evite que el personal sanitario salga vestido con el uniforme hospitalario ya que esto pone en riesgo a los pacientes con bajas defensas tratados o en contacto con los profesionales sanitarios”.


Puede parecer que la noticia es una anécdota menor y, en sí misma, lo es. Pero lo importante es que trasluce un problema que sí es significativo: el miedo instintivo de los ciudadanos ante las infecciones hospitalarias (nosocomiales). Sin embargo, no existe ninguna base científica para creer que el hecho de que los profesionales salgan fuera de los centros sanitarios en uniforme para fumar o tomar un café pueda comportar riesgos para los pacientes ingresados.



El riesgo está en las manos


El simple hecho de que el personal sanitario salga fuera del hospital y luego vuelva a entrar no implica ningún riesgo para los pacientes. No hace falta ser epidemiólogo. Es de sentido común: cualquiera sabe que diariamente entran en nuestros hospitales miles de pacientes y familiares que transitan por las distintas dependencias y por tanto hay una comunicación permanente entre el interior y el exterior del hospital. Y obviamente, no se les pide a estas personas que se cambien de ropa para contactar con los otros pacientes. Además, en el caso de los sanitarios, debe tenerse en cuenta que son profesionales altamente cualificados que conocen y siguen los protocolos de prevención de las infecciones. En consecuencia, salir y entrar de uniforme no implica ningún peligro para la mayoría de enfermos. Otra cosa es que, personalmente, prefiero cambiarme para salir a comer fuera del hospital, pero es por una percepción personal no porque ello pueda afectar a mis pacientes.


La mayoría de ensayos clínicos y metaanálisis han demostrado tozudamente que la ropa hospitalaria sometida al ciclo normal de higiene y lavado no es la principal fuente de infecciones. Ni siquiera se ha demostrado concluyentemente que, en áreas de alto riesgo como los quirófanos, la recomendación de restringir el uso de ropa quirúrgica fuera del área de cirugía o el empleo de sobre batas protectoras disminuya las infecciones bacterianas. No obstante, parece razonable defender la obligación de cambiarse de ropa en el caso de contaminación con sangre o productos biológicos potencialmente infectados.


Porque la realidad es que la mayoría de infecciones por estafilococo y bacilos gramnegativos resistentes a los antibióticos se transmiten por una insuficiente higiene de manos del personal sanitario y, en mucho menor grado, de los visitantes. La evidencia científica al respecto es tan abrumadora que, desde hace diez años, la Organización Mundial de la Salud promueve la campaña “Salve vidas: lávese las manos” dirigida a los profesionales y a los ciudadanos que visitan el hospital.  Una campaña cuyo éxito ha conseguido salvar millones de vidas convirtiendo el consumo de solución hidroalcohólica (alternativa cuando no es posible usar agua y jabón) en un indicador de la calidad de la atención hospitalaria.


Corbatas, estetoscopios y batas blancas


Los hospitales de nuestro Sistema Nacional de Salud cuentan con equipos de profesionales altamente cualificados en la lucha contra las infecciones hospitalarias. Y aunque, obviamente, éstas no pueden evitarse totalmente, su labor consigue la mayoría de veces su erradicación o un adecuado control. No obstante, aún hay campo para mejorar la asistencia.


Este es el caso de las corbatas, los estetoscopios y las mangas de las batas blancas.

En relación a las corbatas, los estudios demuestran mayor presencia de bacterias en las corbatas de los médicos que en los pijamas hospitalarios. Esta diferencia se fundamenta en que los pijamas se envían a la lavandería frecuentemente mientras que las corbatas rara vez se lavan. Por tanto, sería razonable promover que los profesionales de los centros sanitarios, que están en contacto directo con los pacientes, eviten el uso de corbatas en el caso de los médicos o fulares en el caso de las médicas porque lo que se pierde elegancia se gana en higiene. En el caso de Enfermería no parece necesario hacer ninguna recomendación porque son un estamento altamente concienciado que suele seguir fielmente estas prescripciones higiénicas aprendidas durante sus carreras universitarias.


También existe evidencia observacional que documenta la contaminación bacteriana del accesorio médico por antonomasia: el estetoscopio. No hay médico sin estetoscopio, pero hasta el 85,7% de estos instrumentos están contaminados después de su uso. El estafilococo es la bacteria contaminante más común (47,5%). Por ello es aconsejable que los profesionales desinfecten concienzudamente estos instrumentos después de su empleo.  


Las mangas de las batas son un vector de infecciones nosocomiales. Hay suficientes evidencias que demuestran la colonización de las mangas de las batas blancas y su potencial capacidad de transmisión. El análisis microbiológico del raspado de los puños demostró que en el 91,3% de las zonas analizadas existía contaminación bacteriana. Por esta razón, en el año 2007, las autoridades sanitarias del Reino Unido prohibieron el uso de prendas de vestir de manga larga y promovieron la sustitución de las batas tradicionales por otras de manga corta. Y por la misma razón, desde aquel año he dejado decenas de corbatas en el armario y utilizo un pijama blanco de manga corta en mi trabajo hospitalario.


Están ustedes seguros en nuestros hospitales y centros de salud


Los lectores deben sentirse seguros cuando ingresan o visitan un establecimiento sanitario. Deben seguir las recomendaciones de los profesionales y lavarse frecuentemente las manos en los dispositivos de solución hidroalcohólica que encontrarán en la mayoría de pasillos y puertas de entrada a las habitaciones.


Con ello contribuirán a mantener la higiene hospitalaria. Además, no estaría mal que influyeran también para promover la retirada de las corbatas y las batas de manga larga de los profesionales clínicos.


Su elegancia no puede ser negada pero tampoco el hecho de que constituyen un elemento poco higiénico que debemos erradicar entre todos. 

1 Comentarios

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Si que parece ser que existen bases científicas que detectan como malas prácticas "...Ir de compras o dedicarse a otras actividades fuera del trabajo en uniforme..." Al margen que es de Sentido Común que por cualquier descuido, el médico pueda entrar en el Hospital con gérmenes en su bata. Y por cierto. Entran muchas personas a los Hospitales, Si, pero a diferencia de los médicos, cada uno va a ver a su familiar. El Médico sin embargo verá a decenas de Pacientes, por lo que la infección nocosomial si no sigue una serie de recomendaciones, es más plausible que la transmita. Señor Genís Carrasco, creo que de lo que se olvida, lo que obvia, es que el Hospital no facilita taquillas suficientes a los médicos para que se puedan cambiar, que es algo que debería hacer el Hospital y no hace. Al margen de todo ¿No cree que lo más conveniente es evitar riesgos? Si es importante lavarse las manos... ¿Para qué correr riesgos innecesarios? ¿No sería mejor quitarse la bata al salir y ponersela al regresar? A mi, como paciente, me daría más tranquilidad. Un saludo

escrito por Jorge Gallego 17/jun/19    20:11

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