jueves, 21 de noviembre de 2019

​Los médicos catalanes y las balas de goma

Genís Carrasco
Médico y escritor

El debate sobre la utilización policial de balas de goma se ha reabierto a raíz de los siete heridos por esta munición durante los disturbios de Barcelona. A pesar de que la muerte de Íñigo Cabacas y los casos de Ester Quintana y Roger Español sirvieron para que los parlamentos vasco y catalán prohibieran esta munición a sus respectivos cuerpos policiales, la Policía Nacional y la Guardia Civil siguen utilizándola. Desde la perspectiva de un médico asistencial, el debate debe centrarse en si la sociedad ha de poner limites o no al uso de la fuerza que es el legítimo monopolio de todos los cuerpos policiales de los países democráticos.


IMPRECISAS Y MUY PELIGROSAS


Las balas de goma fueron un invento del Ministerio de Defensa británico. Fueron utilizadas por primera vez por la policía inglesa, en los años 70, para controlar los disturbios en Irlanda del Norte. Una vez evaluadas las graves lesiones producidas por esta munición, el Gobierno británico las fue reemplazándola por otros tipos de proyectiles teóricamente menos lesivos como las balas de viscoelástica o foam denominadas proyectiles de energía atenuada.


BALÍSTICA DE LOS PROYECTILES DE GOMA


Las balas de goma están fabricadas de caucho macizo, con un peso de 85 gramos y un diámetro de 54 mm. Aunque, teóricamente, se emplean como una medida proporcionada para frenar protestas o disolver conflictos, pueden provocar daños graves e irreversibles sobre las personas ya que la velocidad a la que sale disparada una bala de goma del cañón está entre los 540 y los 720 kilómetros por hora. Un disparo a corta distancia con estas balas puede ser letal debido a que su impacto es de alta energía. Por esta razón, las fuerzas de seguridad tienen prohibido disparar a una distancia inferior a 35-50 metros del objetivo. Pero, obviamente, esta directiva no siempre se cumple.


EFECTOS FÍSICOS DE ESTOS PROYECTILES SEGÚN LOS ESTUDIOS MÉDICOS


Los efectos sobre el cuerpo humano de las balas de goma ─y de foam─ han sido un tema bien estudiado por la Medicina. La publicación más exhaustiva y relevante en este asunto fue una revisión sistemática publicada en 2017 en la revista The British Medical Journal. En este estudio se recogían datos desde 1990 hasta 2017. De las 1.984 personas heridas por estas balas, 53 murieron como consecuencia de las heridas (3%) y 300 sufrieron discapacidad permanente (15%). El 49% de las muertes y el 83% de las discapacidades permanentes se produjeron por impactos en la cabeza o el cuello. Los autores concluían que, dada la imprecisión inherente de estos proyectiles, la posibilidad de usarlos incorrectamente y la alta probabilidad de producir daños graves, discapacidad y muerte, debían ser prohibidas como armas en el contexto de control de multitudes.


EL USO DE BALAS DE GOMA EN EUROPA


Las balas de goma y los fusiles que las disparan estaban consideradas como armas no letales, pero esta menor letalidad fue seriamente cuestionada en diversos estudios tecnológicos. Uno de los estudios más importantes fue el realizado en 1997 por el Science and Technology Options Assessment (STOA), el órgano oficial del Parlamento Europeo para asesoramiento en cuestiones de ciencia y tecnología. En este informe se señalaba los 522 julios de energía cinética como el límite que distingue las armas letales de las no letales. Las balas de goma utilizadas por los cuerpos policiales españoles superan los 830 julios. Por esta razón, en el año 2012 la Comisión Europea recomendó que se eliminaran en las acciones policiales. Grecia, Italia y Alemania las prohibieron en sus territorios. Los cuerpos antidisturbios italianos y griegos las han sustituido por gases lacrimógenos, mientras que los alemanes tampoco las incluyen en su su armamento de choque que ahora son los cañones de agua.


POSICIÓN DE LOS MÉDICOS CATALANES


La Medicina es una profesión de valores sustentada en el compromiso de los profesionales con el servicio a los ciudadanos. Por ello, aplaudo que el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, haya pedido que el Congreso prohíba el uso de balas de goma por parte de los cuerpos de policía españoles ─Policía Nacional y Guardia Civil─, después de que cuatro personas hayan perdido la visión de un ojo durante los disturbios. Estoy seguro de que la iniciativa de nuestro representante ilustra perfectamente la posición de los médicos catalanes mayoritariamente contrarios al uso excesivo de la fuerza, aunque sea para hacer cumplir la ley. El uso de las balas de goma representa la aplicación de una fuerza desproporcionada y arbitraria dado que es imposible una utilización selectiva.


De conformidad a la normativa europea, los Estados tienen la obligación de evitar infligir un daño o dolor innecesario o desproporcionado. Las balas de goma no respetan el principio de proporcionalidad, ya que pueden causar un daño muy superior a los daños que se pretendían evitar.


Por eso es urgente la prohibición del uso de los proyectiles de goma o foam como arma policial.


El debate no debe ser en qué situaciones es legítimo o no que una persona pierda un ojo. El debate debería centrarse en qué modelo policial de gestión del orden público queremos en un Estado democrático.

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