El fin de los peajes reabre el debate sobre la financiación de las autopistas catalanas

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Queda un año y medio para que miles de quilómetros de asfalto dejen de ser de pago en Catalunya, pero aún no está claro qué mecanismo de financiación sustituirá al peaje tradicional. Aunque a finales de 2019 se levantaron las barreras en el tramo sur de la AP-7, entre Alicante y Tarragona, la rescisión de varias concesiones que entrará en vigor el próximo año afectará a muchos más conductores.


En concreto, en agosto de 2021 dejarán de ser de pago tres vías que recorren Catalunya: el resto de la AP-7 (propiedad del Estado), entre Salou y La Jonquera, y dos autopistas de la Generalitat, la C-32 en el Maresme y la C-33 que transcurre entre Barcelona y Montmeló. La incógnita sobre cuál será el canal que financie el mantenimiento de las infraestructuras vuelve a estar sobre el tapete.


Peaje autopista ep


LA EUROVIÑETA "A LA CATALANA"


El catedrático de Transporte de la UPC, Francesc Robusté, señala que hay distintas opciones para financiar el sostenimiento y mejora de las vías de alta capacidad. "Desde cargar más los impuestos a la gasolina, hasta pagarlo a través de impuestos habituales como el IRPF", explica Robusté, que señala sin embargo que la Generalitat "quiere aplicar un pago anual o mensual similar al canon del agua, en vez de un pago por uso que es lo que propone la directiva de la euroviñeta".


La Generalitat ha manejado un umbral entre 40 y 110 euros para la implantación de su euroviñeta, aunque estos precios siguen en estudio. En cualquier caso, Robusté critica la desvinculación de la viñeta con un sistema de pago adecuado a cada situación viaria: "El modelo científico combina la tarifa plana en las ciudades con el pago por quilómetro en las largas distancias. Este modelo, llamado de cometa, establece una tarifa única para acceder a las zonas más congestionadas y urbanas, en combinación con otra tarifa proporcional a la distancia que se cobra en los corredores de acceso".


A nivel europeo, el sistema que se está generalizando es justamente el pago de las carreteras vinculado a su uso. "Alemania, República Checa, Eslovaquia, Austria, Polonia, Hungría... los países en el entorno central de Europa son los primeros que han adoptado el modelo", señala José Manuel Vassallo, catedrático de ingeniería de caminos en la UPM. Este sistema, que fue aprobado por primera vez en una directiva de 2011, establece distintos segmentos de precio en función de la hora del día, el tipo de vehículo u otras condiciones que modifican la cantidad final que se abona a la administración.


Frente a las críticas de los usuarios, Vassallo recuerda que la contribución de los ciudadanos no solo es clave para financiar las autopistas, sino "para regular su uso, por ejemplo cuando hay congestión". "La directiva de la euroviñeta precisamente defiende a los usuarios frente a los Estados al fijar unas condiciones mínimas de cumplimiento", explica Vassallo.


EL AMB Y LA GENERALITAT SE DISPUTAN EL COBRO


Otro frente que se ha abierto en 2019 es qué administración debe recaudar el mecanismo de pago sucesor del peaje. El AMB propuso en julio que se mantenga un peaje de alcance metropolitano para reducir el número de vehículos privados que entran y salen de la capital catalana a diario.


peaje AP7

Peaje de la AP-7


La idea lanzada por el gobierno metropolitano es que los peajes se reconviertan en reguladores de la congestión. De fondo, esta la oportunidad de hacerse con la recaudación de este nuevo canal de ingresos, para el cual el Área Metropolitana ya ha anunciado que crearía una nueva empresa pública.


La Generalitat ha respondido a la iniciativa del AMB con escepticismo. El conseller de Territori, Damià Calvet, defiende la implantación de la euroviñeta como forma de pagar las autopistas y dice soñar con "una Catalunya libre de peajes". Aunque el mismo Calvet ha dejado la puerta abierta a combinar los peajes con la euroviñeta tras estudiar los efectos de la Zona de Bajas Emisiones, que entró en vigor en Barcelona y sus alrededores en enero de 2020.


EL MUNDO DEL MOTOR, EN PIE DE GUERRA


El sector del transporte lleva tiempo criticando la posible implantación de la "euroviñeta a la catalana". Los transportistas consideran que ya soportan una fiscalidad abultada, derivada del impuesto especial sobre los hidrocarburos que se aplica sobre los vehículos pero no sobre el avión o el tren.


"Entiendo la posición de los transportistas porque todos los sectores hacen bien en defender sus intereses", razona Vassallo, pero apunta que lo beneficioso sería que "la propia Unión Europea homogeneizará el ámbito fiscal del transporte". En cualquier caso, las organizaciones del sector, tanto patronales como sindicales, amenazan con llevar la Generalitat a los tribunales si consideran abusiva la euroviñeta.

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