​Coronavirus de Wuhan: ¿qué sabemos?

Genís Carrasco
Médico y escritor

Las enfermedades epidémicas vuelven a los titulares después de que 41 personas hayan muerto en un brote del nuevo coronavirus 2019-nCoV en la ciudad china de Wuhan. Ante el lógico interés de los ciudadanos por las noticias sobre la salud pública, los medios de información deberían proporcionar únicamente información contrastada, realista y práctica que es la que el público general necesita para tomar decisiones cuando se produce un brote de una enfermedad contagiosa. Desgraciadamente, la realidad es muy diferente: algunos medios de comunicación hacen énfasis en historias personales con poca o ninguna información práctica para que los lectores sepan cuáles son las formas efectivas de protegerse contra la potencial amenaza.


Basta leer los artículos más reproducidos, en los últimos 10 años, a mediados tan prestigiosos como The New York Times o Wall Street Journal sobre los últimos brotes de gripe porcina, Ébola y Zika: ninguno de ellos contenía información práctica para el lector y, en cambio, estaban llenos de datos no fundamentadas que inducían a generar rumores y desinformación. Contar historias sobre enfermedades contagiosas sin dar información sobre cómo protegerse de ellas es una buena manera de causar una innecesaria ansiedad y angustia emocional entre los ciudadanos.


Desde mi punto de vista, todos los artículos sobre brotes epidémicos deberían contener información práctica y contrastada sobre prevención o enlazar con otros artículos que la tuvieran. Incluso aunque traten sobre los aspectos no médicos de la enfermedad.


No bajar la guardia

A finales de la década de los 60, después de la expansión de los antibióticos y las vacunas, las autoridades sanitarias pensaron erróneamente que los humanos habíamos ganado definitivamente la guerra contra las enfermedades contagiosas. Se equivocaban del todo. Aparecieron nuevos virus y otras cuajaron debido al aumento de los viajes internacionales, de la resistencia a los antibióticos por su uso inadecuado y la mayor supervivencia de población más anciana y sanitariamente más frágil. Ahora hemos aprendido a no bajar la guardia.


Coronavirus de Wuhan

Los coronavirus son una gran familia de virus que causan desde resfriados leves hasta neumonías potencialmente mortales. Afectan numerosas especies de animales, como perros, gatos, vacas, cerdos, dromedarios y murciélagos.


Siete de estas especies de virus (incluido el descubierto ahora en China, llamado 2019-nCoV) pueden afectar a personas. Su envoltura, visto al microscopio electrónico, parece una corona. De ahí su nombre.


De los animales al hombre

Los primeros casos se detectaron en diciembre en personas que habían estado en un mercado de pescado de Wuhan (una ciudad china de once millones de habitantes) donde también se venden otros animales, especialmente aves y serpientes. Como otros coronavirus, en 2019-nCoV es un virus procedente de otra especie que ha adquirido la capacidad de infectar a personas. La especie de la que procede aún no se ha identificado.


Potencial epidemia

Dado que el virus es capaz de transmitir entre personas por vía respiratoria, tiene potencial para causar una epidemia. El alcance de esta posible epidemia es imprevisible a estas alturas, ya que depende de la contagiosidad de virus (es decir, el número de nuevos casos que genera cada persona infectada), que por ahora se desconoce. El hecho de que el 24 de enero hayan comenzado las celebraciones del año nuevo chino, durante las que cientos de millones de personas viajarán, hace estar alerta ante una posible expansión del virus en los próximos días. Además, la aparición del nuevo coronavirus ha coincidido con la fase más álgida de la epidemia de la gripe estacional en China, como también ocurre en España.


Similitud clínica entre gripe y coronavirus

Ambas enfermedades afectan sobre todo al sistema respiratorio y presentan ciertas similitudes. El cuadro que da el coronavirus puede parecerse mucho al de la gripe: tos, problemas respiratorios que se pueden traducir -afortunadamente en pocos casos- en un inicio de neumonía e insuficiencia respiratoria.


Afortunadamente, aunque la mortalidad del nuevo coronavirus (los datos preliminares la sitúan al 3%) es mayor que la de la gripe (0,1%), es muy inferior a la de los dos precedentes de coronavirus que ya han causado epidemias: el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). En ambos casos el origen también eran reservorios animales.


Distinguir gripe y coronavirus a partir sólo de la sintomatología de Wuhan es complicado. Para la gripe disponemos de kits de detección rápida, que permiten recoger una muestra de moco nasal y de la faringe para así detectar el virus y saber la cepa concreta.


Contrariamente, para el coronavirus de Wuhan, de momento, no hay kits de detección rápida. Sin embargo, el hecho de que ya se haya publicado la secuencia genética de este coronavirus y que se dispongan de kits de detección para MERS y SARS, que pertenecen a la misma familia, podría facilitar disponer de ellos en breve.


Medidas higiénicas universales: las más útiles para prevenir el contagio

Como ocurre con cualquier enfermedad que puede contagiarse, la prevención es fundamental. Los expertos de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) han publicado un recordatorio de las recomendaciones preventivas de la Organización Mundial de la Salud para evitar el riesgo de contagio:

--Lavarse bien las manos con agua y jabón.

--Cubrirse la nariz y la boca al estornudar y sonarse la nariz con pañuelos desechables, que sólo se utilizarán una vez.

--Evitar contacto cercano con alguien que tenga síntomas de gripe o similares.

--Cocinar bien la carne y los huevos.

--Evitar contacto sin protección con animales de granja o animales en libertad.

--Evitar viajar a zonas de riesgo.


Solvencia de nuestro sistema sanitario

Los lectores pueden estar tranquilos. Nuestro sistema sanitario es suficientemente solvente para gestionar una posible epidemia de coronavirus de Wuhan. Una solvencia contrastada por el hecho de que los servicios de atención primaria gestionan con éxito, cada año, cientos de miles de casos de gripe epidémica y que en los pocos casos que se complican las UCIs del sistema hospitalario obtienen excelentes resultados en la recuperación de los pacientes graves.



Sin embargo, los medios informativos deberíamos colaborar con una información realista y contrastada que es la mejor manera de afrontar una eventual epidemia porque sabemos que la información que reciben los ciudadanos condiciona su conducta ante la crisis.


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