​El independentismo más dividido que nunca

Carmen P. Flores

El universo independentista está a la greña, desunido, sin plan unitario y con demasiados aspirantes a líder de un proyecto que algunos pretenden que se asemeje a Ítaca, sin darse cuenta que no hay un Ulises ni una Penélope que haga posible la historia que Homero contaba en la Odisea. Las leyendas son leyendas y solo sirven para entretener al intelecto que no está nada mal.


El presidente de la Generalitat, Quim Torra, a su llegada al Palau de la Generalitat.


La vida es en gran medida una cuestión de expectativas”, decía Homero que de eso sabía bastante.


Cada cierto tiempo surgen movimientos de ciudadanos, o de expolíticos que se han marchado de sus formaciones, que quieren cambiar el panorama político con la propuesta de creación de nuevas formaciones: unas más centradas, otras más extremistas, esta ultimas pretenden llevar la independencia a Catalunya sin tener en cuenta lo que piensan los ciudadanos. Eso está ocurriendo ahora en una Catalunya que está sufriendo  los efectos de una fase loca y los efectos de la pandemia del Covid-19, con pérdidas de vidas- un número preocupante- y los efectos económicos y sociales de la misma. Eso debería ser ahora, la mayor preocupación de los gobiernos y las formaciones políticas, no los réditos electorales que con determinados postureos están haciendo todos ellos juntos, sin excepción: desde la ultraderecha, a la ultraizquierda pasando por todo el arco ideológico actual.


Ahora se aplica , en catalunya , la misma estrategia que  empleada en su día Jordi Pujol- padre creador de todo lo que está sucediendo en Catalunya y que consistia en utilizar los medios de comunicación públicos como voceros y adoctrinadores del movimiento independentista enfocando el malestar social hacia el Estado Español y su solución hacia el independentismo que es la panacea de todas las soluciones.


Para llegar a este punto también se ha utilizando los movimientos sociales, algunos de ellos de reciente creación, para vender la historia de que es una demanda que viene del pueblo, no de los gobiernos o los partidos políticos. Dos entidades que han jugado y siguen jugado un papel importantísimo en todo el proceso: Ómnium Cultural- la cultura al servicio de una ideología-y la Asamblea Nacional Catalana (ANC), las dos han "dirigido" todas las grandes manifestaciones y actos sociales en pro del independentismo. ¿Subvencionadas por el Govern català? o  eso dicen.


La creación de las estructuras de Estado, conocidas como Eines de País han ido creciendo poco a poco, con la idea de hacerse con el control de las instituciones representativas de todos los ámbitos de Catalunya. Con algunas de ellas les han salido bien la jugada, caso de la Cámara de Comercio donde su actual presidente, Canadell, es un independentista confeso y activista de primera. Ahora, el objetivo "indepe" es hacerse con el control del Barça por el significado y la repercusión que tiene el equipo blaugrana a nivel internacional.


Mientras Ómnium ha pasado a un discreto segundo plano, la ANC se ha desligado de los partidos que le dieron apoyo en su “creación” y quiere ir por libre creando su propia plataforma para presentarse a las próximas elecciones autonómicas. La radicalización de la entidad ha venido de la mano de su presidenta, Elisenda Paluzie, que por cierto le ha ganado el pulso al presidente de la Cámara, Joan Canadell, que aspiraba a controlar la entidad - por mandato de Puigdemont- colocando a una persona de su confianza, Montse Soler, que también forma parte de la junta de Canadell quien está dispuesto a dar el salto a la política, claro como cabeza de lista ¿del próximo partido de Puigdemont?. Hay demasiados aspirantes para una sola plaza.


Mientras, siguen las diferencias entre los dos partidos que gobiernan en Catalunya: ERC y JXCat cuya brecha es cada vez más grande y más lo será a medida que se acerque la fecha electoral.


Con esta situación de nacimiento de partidos como “setas” el panorama independentista está más dividido que nunca, lo que le hace perder fuerza ante sus votantes.  La unidad ha saltado por los aires, sin posibilidad de recuperarla por los intereses personales de sus mentores.


Mientras, el catalanismo “moderado” entra en la batalla por el voto. En eso está la propuesta del Partit Nacionalista de Catalunya que se presentará en sociedad el próximo día 27 con una línea ideológica parecida a la del PNV que tanto éxito ha tenido en Euskadi ¿ será lo mismo en Catalunya?


El problema del PNC es que también cuentan con unos cuantos candidatos para encabezar la lista, sin conocerse quienes formará la ejecutiva del mismo. Son las cosas de empezar la casa por la ventana. Decía Platón que “Quién no es un buen sirviente, no será un buen maestro”, y en política todos quieren ser maestros a la primera de cambio.

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