lunes, 27 de septiembre de 2021

La división en el independentismo marca la agenda catalana hasta las próximas elecciones al Parlament

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El independentismo político catalán ha sufrido un tsunami desde la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017 que ha provocado una fragmentación en los partidos de consecuencias imprevisibles.

El vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonès, i la consellera de Presidència i portaveu del Govern, Meritxell Budó, en roda de premsa telemàtica.


Si por aquellas fechas todos los partidos independentistas con representación en el Parlament, Junts per Cat, ERC y la CUP, iban de la mano en la defensa de la unilateralidad, la situación ha dado un vuelco espectacular en los últimos tiempos. Las batallas entre los dos socios del actual Govern, ERC y Junts Per Cat, por ver quién se lleva el gato al agua en los próximos comicios y las guerras internas entre los herederos de la extinta Convergència, han abierto enormes vías de agua en el barco independentista.


A esto se ha unido el hiperliderazgo que el expresident Carles Puigdemont ha ejercido desde Waterloo y que ha provocado una división sin precedentes dentro de los partidarios de la independencia. Por el momento, ya son ocho los partidos que tienen la intención de presentarse a las próximas elecciones autonómicas, una cifra impensable en los tiempos en los que Jordi Pujol controlaba con mano de hierro el catalanismo.


UNIDAD DIFICIL

Y pese a que todavía hay voces que piden la unidad del independentismo, lo cierto es que los líderes de los diferentes partidos parecen  mirarse con recelo a la espera de que sean los ciudadanos los que pongan a cada uno en su lugar. Conforme se va aproximando la fecha de las elecciones, los partidos van tomando posiciones, eligiendo a sus candidatos y lanzando propuestas que en ocasiones sirven para delimitar todavía más las diferencias entre ellos.


Aunque todos apunten a la necesidad de superar la barrera del 50 % de los votos en los comicios, al parecer su único punto en común, la realidad es que, tal y como ha reconocido el líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, las previsiones apuntan a que la campaña estará presidida por la guerra sucia entre las propias candidaturas independentistas.


MUCHAS PAPELETAS

Si las cosas no cambian en el corto plazo, los votantes independentistas podrán elegir en las próximas elecciones hasta ocho papeletas diferentes. Los tres partidos que, en teoría, tienen más opciones son ERC, al que todos los sondeos dan como favoritos para ganar las elecciones, Junts per Cat, que pugnará con el PSC por la segunda plaza, y la CUP, con un voto consolidado desde hace tiempo.


A estos se unen Demòcrates, partido escindido de las cenizas de la Unió de Josep Antoni Duran i Lleida, que apuesta por la unilateralidad en el camino hacia la independencia y que tiene como candidato a Antoni Castellà, recientemente elegido para encabezar la lista. Sin embargo, su apuesta por la unilateralidad le permite converger con JxC, aunque ha reconocido que si no hay un acuerdo para formar una alianza acudirá en solitario a las elecciones. Eso sí, buscará el aval de la ANC ya que ha anunciado que someterá su programa electoral al visto bueno de la organización que preside Elisenda Paluzie.


A estos puede unirse la recientemente creada Assemblea de Represaliats i Activistes (ARA), que intentará presentarse a las elecciones y que cuenta con el apoyo de personas como Tamara Carrasco, juzgada y absuelta por presuntos desórdenes públicos, Roger Español, que perdió un ojo durante el 1 de octubre, o el ex concejal de ERC Jordi Pesarrodona.


MODERADOS

En una posición más moderada se encuentran una serie de partidos surgidos igualmente de la vieja Convergència pero que no apuestan por la unilateralidad.


Entre ellos se encuentra el PDeCAT, liderado por David Bonheví, y que ha visto marcada su historia reciente por sus enfrentamiento con Carles Puigdemont, lo que ha provocó la escisión del partido y la marcha de buena parte de sus caras más conocidas al cobijo del expresident.


Una postura similar en cuanto al independentismo tiene el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), encabezado por Marta Pascal y que busca aglutinar a su alrededor a los partidarios del catalanismo predominante en los años de Jordi Pujol como presidente de la Generalitat.


También en este lado moderado del catalanismo se encuentra Convergents, que lidera el exconseller Germà Gordó, o Lliures, encabezado por Antoni Fernández Teixidó, ex dirigente de Convergència Democràtica de Catalunya. A ellos se une la Lliga Democrática, dirigido por Astrid Barrio y que propugna la unión entre todas las fuerzas del centro político catalán.

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