El 8 de marzo, son todos los días

Carmen P. Flores

Llevamos un año en que la anormalidad provocada por el covid ha hecho cambiar muchas cosas en la vida de las personas, y nos estamos haciendo nuevos planeamientos y creando nuevas fórmulas para adaptarnos a estos nuevos tiempos.  La salud en su más amplio concepto debería ser la prioridad de la ciudadanía, sin ella, el resto de cosas pasan a un segundo plano.


Archivo - Arxiu - Manifestació del 8-M


A lo largo de este año pandémico, se han dejado de hacer entre otras muchas cosas, ferias, fiestas tradicionalesmuy arraigadas como las Fallas, la Feria de Abril, la Semana Santa. Así como conciertos, asistir a actos deportivos y una larga lista más. No nos ha gustado, pero según las autoridades esas medidas eran y algunas siguen siendo necesarias para frenar el virus. Nos guste o no, la inmensa mayoría ha aceptado las restricciones. Una minoría no. 


Ahora, con motivo del 8 de marzo, se ha generado una polémica por las convocatorias de manifestaciones con motivo del Día de la Mujer -ya le han quitado trabajadora- que no quieren que se lleven a cabo por los riesgos de contagios que pueden producirse. También en este tema se han producido discrepancias en los dos partidos que conforman el gobierno. 


Mientras los socialistas llaman a la prudencia y no son partidarios de las concentraciones- se acuerdan de las consecuencias del año pasado durante las manifestaciones del 8M- la ministra de Unidas Podemos, Irene Montero defiende su convocatoria. Es una manera de marcar territorio teniendo en cuenta que es la ministra de Igualdad, y podemos añadir la Ministra de la división. Desde que ocupa esta responsabilidad y no por méritos propios, se ha producido una gran brecha en el movimiento feminista. Irene Montero ha tenido el privilegio de dividir a la izquierda feminista porque se  cree la autora del movimiento feminista.


Si se han suprimido tantas cosas ¿por qué no se puede hacer lo mismo con las manifestaciones de alto riesgo y buscar otras fórmulas? .Porque de lo que se trata es de hacerle un pulso a sus compañeros de gobierno, perdón a sus compañeras y especialmente a Carmen Calvo.


Que la lucha por los derechos de las mujeres es necesario, nadie lo pone en duda, porque, sin ir más lejos, la pandemia ha enviado a casa a 2,5 millones de mujeres, que son cuatro veces más que hombres. Que la mayoría de mujeres que están teletrabajando en casa deben ocuparse también de los hijos- hasta hace poco por estar los colegios cerrados- la casa, y la familia es una realidad. Que las mujeres han sido mayoritarias en los trabajos de enfermeras, limpieza y residencias, tres sectores que tienen nombre de mujer es evidente. Ahí han estado trabajando más horas que un reloj. La situación así lo demandaba y lo han hecho por su sentido de la responsabilidad.


La lucha por la igualdad no es solo de un día, es el día a día, el ir ganando terreno a base de esfuerzo y no rendirse. No debería ser así, pero para la mujer el coste es mayor y tenemos que demostrar más cosas que los hombres. Pero no hay que olvidar tampoco que el feminismo no es una teoría, es una practica de las mujeres, es ejemplo, y es solidaridad entre mujeres, independientemente de su estatus, social o el puesto que ocupen. Eso se olvida con demasiada frecuencia, porque algunas practican aquello que denuncian.


Feminismo no es que Irene Montero contrate una mujer de seguridad- que pagaba su partido- y que la haga servir también para comprar pañales y cuando la despide y ella la denuncia tenga que pagar para no ir a juicio con el consiguiente coste político. Feminista no es aprovecharse de su cargo de Ministra, llevarse a su hija a su trabajo, al ministerio, cosa que no pueden hacer el resto de mujeres, pero ella es tan solidaria que lo practica a la vista de todos mientras su marido el Vicepresidente no hace nada de eso. Feminista no es aquella que aprovecha una habitación del Ministerio como sala de juegos para sus hijos y que un cargo de confianza – muy bien pagado- y que ella ha nombrado, le haga de niñera, mientras el resto de mujeres no pueden hacerlo y han de buscarse la vida para conciliar su vida familiar y laboral. El feminismo es ejemplo y solidaridad, no teoría y aprovechamiento del cargo, porque el resto de mujeres que dice defender, no puede hacer lo mismo y les gustaría hacerlo. Eso no es igualdad sinó que tiene otro nombre.


El feminismo también es igualdad entre mujeres. El feminismo no es solo cosa de mujeres, es cosa de hombres también, es inclusivo.


A las mujeres y también a los hombres nos quedan muchos 8 de marzo por delante, no es necesario manifestarse este día, cuando la salud está en juego. Todos los días son 8 de marzo y el feminismo hace muchos años que está formado por mujeres que si fueron solidarias.

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