Competencias para el trabajo en el siglo XXI

Pablo Rodríguez Canfranc
Economista

La era digital requiere de una fuerza de trabajo digital, y la Comisión Europea establece que la demanda de trabajadores formados en informática y telecomunicaciones crece un 4% anual, de forma que predice que este mismo año 2020 el mercado europeo se enfrenta a una carencia de 756 000 expertos en TIC. El Foro Económico Mundial estimaba en 2018 que hasta 75 millones de empleos podían desaparecer en el horizonte de 2022, fruto de la nueva división del trabajo entre máquinas y humanos, mientras que podían surgir 133 millones de puestos nuevos en el mundo, más adaptados al nuevo escenario que combina fuerza de trabajo y automatización. Aunque la propia organización llama tratar con cautela estas cifras subraya que reflejan claramente las tendencias que sigue el mercado laboral.


Foro Económico Mundial

Foro Económico Mundial @ep


Lo que parece claro es que la fuerza de trabajo debe adquirir nuevas habilidades laborales que le permitan trabajar con fluidez en un entorno donde la presencia de sistemas inteligentes será cada vez más patente. Lo primero que nos viene a la mente cuando hablamos de las habilidades para desempeñar tareas en el puesto de trabajo hoy en día son las habilidades digitales, es decir, aquellas más directamente relacionadas con el conocimiento y manejo de la tecnología, pero también surge la necesidad de otro tipo competencias menos operativas y más asociadas con la personalidad y las relaciones humanas.


A pesar de la relevancia de las competencias tecnológicas -las denominadas hard skills-, cada vez hay más expertos que destacan el papel relevante que van a adquirir las soft skills, es decir, aquellas más relacionadas con la personalidad y no tanto con los conocimientos técnicos. El perfil del profesional del siglo XXI deberá combinar de forma equilibrada las competencias digitales con una serie de habilidades más asociadas al carácter humano y a las formas de relacionarnos y comunicarnos con los demás.


No existe una lista cerrada de soft skills y el concepto a veces puede parecer algo ambiguo, pero lo que está claro es que los conocimientos técnicos se vuelven obsoletos cada vez más rápido, y que el trabajador de esta era debe mantener viva su curiosidad y la capacidad para seguir aprendiendo constantemente. Aunque la competencia técnica sea temporal, la curiosidad intelectual debe ser para siempre.


Hace aproximadamente diez años, el Institute for the Future (IFTF), una organización californiana dedicada a la prospectiva tecnológica, predijo las diez competencias que debería dominar todo trabajador en la década en la que entramos. Los expertos del IFTF identificaron seis grandes tendencias que están cambiando el mundo y que establecen la necesidad de que la fuerza de trabajo del siglo XXI adquiera un compendio de nuevas habilidades para el desempeño de su profesión. Las seis tendencias que configuran el nuevo escenario, a juicio del IFTF, son la extrema longevidad que estamos alcanzando los humanos y sus efectos sobre las carreras profesionales, la aparición de los sistemas inteligentes y la automatización del puesto de trabajo, la llegada de un mundo computarizado articulado sobre flujos de big data y sobre los dispositivos que generan esos datos, la necesidad de dominar nuevos lenguajes de comunicación digitales, la reorganización de las empresas y organizaciones en la economía digital, y por último, el vivir en un planeta completamente interconectado.


Y, de esos seis motores de transformación, surgen diez competencias para que el profesional de esta era digital pueda trabajar eficientemente en un escenario caracterizado por el dato y la automatización:


1. Crear sentido: ser capaz de identificar un sentido o significado más profundo del que se está expresando. Se trata de compensar con el razonamiento humano aquellas facetas en las que la inteligencia artificial no es fuerte, como estableciendo principios de causalidad o extrapolando conclusiones de un escenario o situación a otros distintos.


2. Inteligencia social: la habilidad para conectar con otros de una forma directa y profunda para estimular reacciones e interacciones deseadas.


3. Razonamiento original y adaptativo: ser capaz de idear soluciones y respuestas a problemas que estén más allá del discurrir mecánico por cauces de razonamiento preestablecidos.


4. Competencias interculturales: la capacidad para operar en escenarios culturalmente distintos.

Pensamiento computacional: el poder traducir grandes cantidades de datos a conceptos abstractos y entender el razonamiento basado en datos.


3. Alfabetización en nuevas formas de comunicación: conocimientos para desarrollar y gestionar contenidos en nuevos medios y formatos, y ser capaz de utilizarlos para la comunicación persuasiva.


4. Transdisciplinariedad: consiste en entender y manejar con soltura los conceptos de distintas disciplinas.


5. Mentalidad de diseño: cuando el profesional puede representar y desarrollar los procesos de trabajo y las tareas necesarias para conseguir un resultado concreto.


6. Gestión de la carga cognitiva: ser capaz de filtrar el exceso de información para discriminar el conocimiento de valor.


7. Colaboración virtual: formar parte de equipos virtuales de una forma productiva y comprometida.


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