Otro ciclo

Lilia Cisneros

Los seres humanos, vivimos y funcionamos en ciclos. Las sociedades más primitivas, sin calendarios ni relojes aprendieron -a partir de la observación de la claridad, la falta de luz, el brillar de las estrellas- lo que es la noche, el día y la duración de estos. El deambular de la humanidad se torna excepción cuando los ciclos climáticos le permiten contar con alimento al dominar el cultivo de sus satisfactores primarios.


Dotado de cualidades no presentes en otras criaturas, luego de sorprenderse, pasa de la observación simple al estudio y así recuerda y trasmite -en grabados rupestres, en tradición oral y luego escribiendo- que en el principio era el caos y que a partir de ello fueron creados los cielos y esta tierra, hoy tan próxima al caos de ese principio. ¿Cómo mantener esa inercia cíclica, cuando las estaciones más que servir son una molestia para el humano que vive en urbes sobre-pobladas? ¿Qué importa si los veranos se han convertido en catástrofes hídricas que arrasan todo a su paso? ¿Para que preocuparse si la nieve cae como en adorno navideño si al fin contamos con clima artificial en nuestra sala?


Los ciclos biológicos de antaño –nacer, crecer, multiplicarse y morir- poco interesan a jóvenes que no desean tener familia y menos aun aquellos que mueren en la velocidad meteórica de algún vehículo o que vivirán fuera de su conciencia debido a daños ocasionados por excesos en alcohol, drogas, alimentos, computadoras etc. Apenas los despectivamente llamaos “nerds” se ocuparán de analizar el movimiento de elementos como ozono, nitrógeno, oxígeno a fin entender el ciclo biogeoquímico y otros más serán entrenados para explicar y hasta predecir las crisis financieras luego de estudiar las fluctuaciones cíclicas de la actividad económica.


Oscilaciones recurrentes de forma elíptica, circular, en espiral, ascendentes y descendentes, son, han sido y seguirán siendo el entorno vivencial de la raza humana. ¿Será este eterno moverse lo que nos condena a la inmadurez y la autodestrucción? ¿Cómo sobrevivir en una época caracterizada por el cambio constante, a veces por segundos, que se nos receta diario en medios electrónicos donde lo que ocurre en Europa puede ser observado por todos los continentes? ¿Nos servirá de algo leer el arte de la supervivencia urbana y defensa contra el psicópata? Pero más allá del punto de vista de Stefan Verstappen afirmando que estamos en la fase final de nuestro ciclo histórico es importante para cada cual, conocer el ¿como y porque? pequeños grupos sobrevivieron a periodos de caos. Esos humanos que han sobrevivido a periodos de destrucción, han sido siempre unidos por algo no tangible y contrario siempre a tendencias corruptas.


En las diversas tesis históricas acerca de porque los errores se repiten[1] hay especulaciones teóricas relativas a la duración de los ciclos y el orden de estos mismos, así como los tamices entre los extremos de virtuosismo y decadencia que parecen ser constantes. Con diferencias mínimas, casi todos coinciden en que el inicio de todo es el caos, que a este le sigue una etapa de ayuda mutua donde prevalecen los valores llamados positivos[2] y un impulso basado casi siempre en el heroísmo, que arriba a una etapa de personas letradas, con ambición y anhelo del conocimiento. Hasta aquí, la familia es un núcleo fundamental, las mujeres gozan de reconocimiento y hasta de respeto tal que las lleva a posiciones de liderazgo. La población crece, los beneficios hacen a la mayoría similar en condiciones de de satisfacción.


La siguiente etapa, según algunos, está caracterizada por los excesos, aumento en las estructuras políticas inútiles –burocracia- limitaciones de los derechos -sobre todo de las mujeres- acaparamiento de la riqueza –dependiendo del autor, en esta etapa lo que prevalece es el comercio- aumento de la pobreza y guerras. Estos tiempos al parecer son el final de lo ciclos, para llegar a un punto de destrucción que dará a luz, a un nuevo ciclo. ¿La historia se constituye de ciclos cerrados o se trata de una espiral creciente con nuevos elementos cada vez? ¿Es la explicación marxista de la historia –esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo etc.- la que más nos satisface? ¿Podrán erradicarse alguna vez de estos ciclos a la política burocrática-militar, a las estructuras corporativas –públicas y empresariales- a los grupos criminales?


Las tesis y las hipótesis son vastas, hace media década todos hablamos del final de un ciclo definido por los mayas como el tercero de una serie de 25 mil años cada uno. Hubo un sin fin de explicaciones acerca del cómo y cuando y de donde salen estos tiempos. Se habló de niveles frecuenciales de la energía “creadora” integrada a diversos sistemas físicos del universo. Escuchamos también de niveles vibratorios, de etapas evolutivas, de pulsación de la energía y oportunidades para subir de nivel luego de setenta y cinco mil años. Asidos de estas interpretaciones se retomaron ideas ya superadas de reencarnación, viajes galácticos y otra serie de pifias que acorde con el ciclo que espasmo viviendo han sido fuente de pingües ganancias para los neo-budistas, seguidores de la luz, y otras tantas “doctrinas manipuladoras que hayan buena tierra para plantearse en la inmensa necesidad del ser humano de averiguar, quien es de donde viene y hacia donde va.


Difícil es imaginar que “la ciudad de Dios”, o los monasterios de la crisis medieval sean los modelos que podrán evitar a la humanidad las penurias de este ciclo, pero por lo que a Usted mi respetado lector respecta, solo le deseo que el año que hoy se inicia sea no solo de búsqueda sino de encuentro. Si le han ofendido perdone, pero no llegue al extremo del masoquismo, camine por una ruta alterna. Si no puede remediar la injusticia de la cual es víctima, busque otro sendero, más le vale perder algo que quedarse varado en el camino. Siga adelante, haga de este su ciclo, uno de ventura, de amistad, de solidaridad. Atesore lo bueno que la vida le ha otorgado y espere, quizá sea Usted uno de los privilegiados que concurra en estos tiempos de corrupción, incomprensión, envidia, abulia ….. a una nueva etapa de bendición, salvación y redención.


[1]Una considera que es cuestión de mal aprendizaje. Si no aprendemos del pasado corremos el riesgo de cometer en le futuro los mismos errores otros hablan de destino o círculos predeterminados fuera del alcance de lo volitivo que nos hacen caer en los ciclos de evolución e involución ya conocidos.


[2]Lo más importante en esta etapa es producir, pastoreando, sembrando, construyendo. 

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