El empecinamiento de JxSí arrastra al Parlament a la primera moción de confianza de su historia
Todo el mundo sabía que JxSí --capitaneado por la derecha neoliberal-- y la CUP --la izquierda anticapitalista-- eran como el agua y el aceite. Ellos no.

(Foto: Los pesos 'pesados' en los inicios de Junts Pel Sí. De izquierda a derecha: Oriol Junqueras, Muriel Casals --fallecida en febrero--, Raül Romeva, Carme Forcadell y Artur Mas)
Todo el mundo sabía que JxSí --capitaneado por la derecha neoliberal-- y la CUP --la izquierda anticapitalista-- eran como el agua y el aceite, y sin embargo ambos --y especialmente la candidatura de Puigdemont, cuyos líderes han sido los grandes protagonistas del despropósito político que vive Catalunya desde el 2012-- se empeñaron en seguir adelante con el llamado 'procés' llevando a cabo, deliberadamente, una lectura errónea y desvirtuada de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.
¿Cuál es el panorama a día de hoy? Pues que el Parlament de Catalunya vivirá, por primera vez en su historia desde la restauración de la democracia, una moción de confianza. Esta fue anunciada este miércoles por el presidente Carles Puigdemont y servirá para hacerle ver si cuenta con la confianza de la Cámara o, por el contrario, se verá obligado a convocar nuevos comicios.
El presidente de la Generalitat cesará en el cargo si pierde esta iniciativa parlamentaria que él mismo ha anunciado para después del mes de agosto, según se estipula en la ley de la presidencia de la Generalitat y en el reglamento de la Cámara.
Para superar la moción de confianza deberá conseguir "la mayoría simple de los votos emitidos": dando por descontado que tendrá los 62 de JxSí y los 63 en contra del resto de partidos no soberanistas, los votos de la CUP volverán a ser claves para superar el reto.
Si fracasa en su intento cesará en el cargo, por lo que también perderá la potestad de adelantar las elecciones catalanas y escoger una fecha, un mecanismo que es competencia exclusiva del presidente de la Generalitat.
Según se recoge en el reglamento del Parlament, si Puigdemont cesa, la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, tendrá diez días para hacer una ronda de consultas con todos los partidos y proponer un nuevo candidato a la Presidencia de la Generalitat.
Entonces se abrirá el tradicional sistema de elección: el nuevo candidato se deberá elegir por mayoría absoluta en primera votación o, después, en mayoría simple en una segunda vuelta al cabo de dos días.
Si en esta segunda votación tampoco logra el apoyo de la Cámara, el Parlament tendría dos meses para encontrar un presidente y si, transcurrido este periodo de tiempo ningún candidato lo logra, quedarían convocadas automáticamente unas elecciones catalanas.
MAS YA LO PROPUSO
Durante el segundo debate de investidura de esta legislatura, cuando Mas aún aspiraba a la Presidencia de la Generalitat, ofreció celebrar una moción de confianza a la CUP tras unos meses de mandato para seducir a los anticapitalistas y conseguir su apoyo para convertirse en presidente.
La CUP no aceptó esta oferta, logró forzar la salida de Mas y esa moción nunca vio la luz, un mecanismo parlamentario que Puigdemont ha resucitado este miércoles para salvar la legislatura en Catalunya, que está en cuestión tras fracasar el trámite de los Presupuestos.
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