sábado, 29 de febrero de 2020

¿Hacia dónde va la izquierda?

José Miguel Villarroya


Ue


La izquierda europea sufre una profunda crisis de identidad, fundamentalmente no tiene un discurso alternativo al pensamiento hegemónico del neoliberalismo, cuando no, algunos de sus líderes coquetean o simplemente se abrazan a él. Sin referencias ideológicas, sin un pensamiento alternativo, sin trabajar en la calle, sin intentar crear un pensamiento diferente, que luche contra el hegemónico es imposible generar un atisbo de esperanza de transformar la sociedad.


Pero no sólo la falta de ideología es la causa de esta crisis, las actitudes y comportamientos también ayudan, y en muchos casos en exceso. La mayoría de los líderes de la izquierda viven bastante alejados de la realidad de quienes deben representar, instalados en una burbuja en la que la mayoría de las veces, parece sólo interesarles lo propio y nada lo general; instalados y preocupados por sus miserias humanas, y muy poco por la miseria de la humanidad.


Hoy la izquierda ha caído en lo que Marx llamaba “el cretinismo parlamentario”, cuando no en la mediocridad palmaria, todo parece solucionarse con interpelaciones en los diferentes plenos como si sólo con ello se solucionaran los problemas de la gente, consiguiendo únicamente el hartazgo y el cansancio de sus votantes.


Eso sí, cuando llegan los Congresos pertinentes se oyen los discursos viejos y periclitados de renovación, de apertura a la militancia y a la sociedad, acompañados de gran fanfarria y boato, que sirve para esconder la gran verdad: “una vez metidos, nada de lo prometido”, y salvar en el mejor de los casos sus puestos en las listas electorales.


Le comenté a Oskar Lafontaine, poco antes de las elecciones en el Land de Meckleburg-Vorpömmern, que la izquierda se daría un gran batacazo y que subiría la extrema derecha; y así fue, eso pasa cuando la izquierda abandona su lugar en la historia, y cae en el cretinismo, la mediocridad, los intereses espurios y el discurso políticamente correcto.


He sido, soy y seré una persona de izquierdas; pero la izquierda actual, tanto la vieja como la nueva y viceversa, me produce hartazgo intelectual y gran preocupación teórica.



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