Veolia renueva a Estelle de Brachlianoff como CEO de la compañía hasta 2029

Las acciones se negociarán sin derecho a dividendo a partir del 11 de mayo de 2026 y pagable a partir del 13 de mayo de 2026, informa Veolia en un comunicado este viernes.

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Las acciones se negociarán sin derecho a dividendo a partir del 11 de mayo de 2026 y pagable a partir del 13 de mayo de 2026, informa Veolia en un comunicado este viernes.

 

La Junta General Combinada de Accionistas de Veolia Environnement aprobó este jueves con más del 99% de los votos la reelección de Estelle Brachlianoff como CEO del grupo hasta 2029 y de Antoine Frérot como presidente del Consejo de Administración, y un dividendo en efectivo para 2025 de 1,5 euros por acción.

Las acciones se negociarán sin derecho a dividendo a partir del 11 de mayo de 2026 y pagable a partir del 13 de mayo de 2026, informa Veolia en un comunicado este viernes.

Asimismo, se nombró a Jean-Christophe Taret como consejero en representación de los accionistas empleados y a Sandra Cortese como sustituta por un período de cuatro años.

La Junta también aprobó con amplia mayoría el resto de puntos, como los estados financieros de la empresa matriz y los estados financieros consolidados del grupo para 2025; la renovación de la autorización otorgada a la Junta Directiva para atribuir acciones a los directivos y empleados del grupo y a los directivos de la compañía, y la política de compensación del año fiscal 2026.

Veolia supera objetivos en 2025 tras la adquisición del Grupo Suez

 

Veolia refuerza su gobierno corporativo

 

Tras la integración de Suez Veolia ha apostado por un Consejo más independiente, diverso y con señal clara de alineamiento entre dirección, empleados y grandes accionistas.

La Junta General Combinada ha afianzado un modelo de gobernanza que combina continuidad en la cúpula y mayores contrapesos internos. La reelección de Estelle Brachlianoff como consejera delegada hasta 2029 y de Antoine Frérot como presidente, con más del 99% de apoyo del capital, consolida un binomio ejecutivo‑presidencial fuerte, pero bajo la supervisión de un Consejo claramente mayoritario en consejeros independientes. 

Al cierre de la Junta, el órgano queda compuesto por 15 miembros, de los que un 75% son independientes (sin contar a los representantes de empleados y accionistas empleados), porcentaje que sitúa a Veolia en la parte alta de las exigencias europeas en materia de buen gobierno.

La diversidad también emerge como uno de los ejes del nuevo esquema. Un 46% de los consejeros son mujeres, una proporción que supera los mínimos recomendados por los códigos de buen gobierno y que refleja la voluntad del grupo de incorporar miradas distintas en la definición de la estrategia. Entre ellas destaca la exvicepresidenta española Elena Salgado, representante de Criteria Caixa, que ostenta en torno al 5% del capital. Su presencia visualiza el peso de los grandes accionistas institucionales en las decisiones del grupo y refuerza el vínculo entre el Consejo y mercados clave como el español.

Otro rasgo relevante del modelo de Veolia es la integración de la voz de la plantilla en la cúspide de la compañía. El nombramiento de Jean‑Christophe Taret como consejero en representación de los accionistas empleados, junto con Sandra Cortese como suplente, profundiza en una tradición de gobernanza muy extendida en los grandes grupos franceses: el trabajador‑accionista con asiento en el órgano de supervisión. Esta fórmula  alinea los incentivos entre quienes toman las decisiones estratégicas y quienes las ejecutan en el terreno, especialmente en un contexto de transición ecológica que exige fuertes cambios organizativos.

La arquitectura de incentivos aprobada en la Junta completa el cuadro de gobierno corporativo. La renovación de las autorizaciones para atribuir acciones a directivos y empleados y la validación de la política de remuneraciones para 2026 refuerzan el uso de la retribución variable ligada tanto a resultados financieros como, previsiblemente, a objetivos de sostenibilidad y transformación. 

Veolia ha querido enviar al mercado una señal de continuidad: la creación de valor para el accionista, tras la adquisición de Suez, estará cada vez más vinculada al cumplimiento de metas de largo plazo, con un Consejo independiente, diverso y con canales formalizados para la participación de empleados y socios de referencia.

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